Las metas del 2021: Derrotar al coronavirus y a la crisis económica

Entre el miedo a la peste del coronavirus, la esperanza por la eficacia de las vacunas y las convicciones individuales para vencer las adversidades, concluye un año que deja dolor, muerte, y tragedia, pero ¿qué ha enseñado? que es posible salir adelante a pesar de condiciones difíciles.

El mundo ha vivido en 2020 una cadena de contrariedades e infortunios con los devastadores efectos de una pandemia que ha generado la peor crisis económica que se recuerde, y una serie de secuelas que es necesario vencer como objetivos esenciales de todos.

Bolivia ha soportado estoicamente una feroz avalancha de percances, agravada por una crisis política activada por las desmedidas ambiciones políticas que han deteriorado el frágil proceso democrático construido con el sacrificio de todo el pueblo boliviano.

Las duras experiencias vividas por la ciudadanía quedarán marcadas para siempre por las privaciones, restricciones y perjuicios que impusieron las derivaciones del coronavirus.

Pero en el balance individual y en las sensaciones de la colectividad, sin duda hay un cúmulo de percepciones encontradas por las adversidades, así como emociones positivas que se descubrieron al enfrentar las crisis.

Es natural que aquello que significó algún infortunio haya dejado fuertes impresiones, pero al mismo tiempo es un principio natural que de las tribulaciones y los momentos difíciles en general nacen nuevas energías que pueden hacer posible que se encuentren o se creen nuevas oportunidades.

No hay mal que por bien no venga dice un refrán popular cuyo significado llama a meditar sobre la efectiva realidad en la que algunas desdichas se pueden tornar en buenas noticias o logros todavía superiores de lo pensado, generalmente porque después aparece una mejor oportunidad o se toman en cuenta circunstancias que antes no se habían considerado y que a futuro podían generar otras alternativas.

Es la naturaleza que ofrece día a día experiencias que oscurecen la jornada, pero con la certeza de un amanecer que ofrece esperanza y abre nuevos horizontes.

Ese debe ser el escenario que el pueblo boliviano asuma para el nuevo año 2021. El final de una gestión y la llegada de un nuevo año son siempre un buen motivo para efectuar un recuento de lo ocurrido, pero también es otra oportunidad para ver el futuro a través de una profunda introspección que permita valorar las propias energías, potencialidades y expectativas. Es el momento de un examen de conciencia o una valoración de todo lo hecho o lo que se dejó de hacer. En estas fechas, casi toda la humanidad, con sus propias costumbres y tradiciones, hace un alto para respirar profundo, reflexionar sobre el pasado inmediato, y enfocar todos los bríos para fortalecer y cimentar los logros, o emprender nuevas aventuras, mirar otros objetivos y renovar ideas.

Es a la vez un paréntesis para tomar impulso y lograr que todos regeneren las mejores y más fuertes energías.

Así como en lo personal se afinan aprestos para hacer las cosas mejor, en la sociedad, la comunidad, las instituciones, los Estados y en el mismo planeta, es necesario repensar lo hecho, desechar lo malo y eclécticamente buscar no solamente ajustes temporales, retoques o placebos, sino la excelencia de soluciones. También es un momento propicio para que se despejen las animosidades y se dé paso a la concordia, a la comprensión, y a la tolerancia.

Tanto la Organización de las Naciones Unidas como mandatarios, líderes políticos y personalidades de la ciencia y la cultura, aprovechando la llegada de un nuevo año, han coincidido en efectuar exhortaciones a toda la humanidad para que se aporte con un granito de arena en la tarea de lograr una paz y un futuro sostenible.

Lamentablemente, hay factores en el mundo que utilizan los bienes materiales, intelectuales y morales para desatar ambiciones, odios y pendencias. La política se pervierte y se convierte en manto de impunidad para la corrupción y el crimen organizado. Los recursos naturales son ambicionados por el poder económico sin medir consecuencias y son motivo de conflictos y hasta causa directa de guerras.

El planeta entero está en riesgo por el mal manejo de los recursos naturales; el calentamiento global es una amenaza cada vez mayor por la destrucción ambiental. Hasta el agua en este momento se ha convertido en un recurso estratégico ambicionado y acaparado.

En esas condiciones en las que se mueven el planeta y los países, el advenimiento del año 2021 está cargado de cuentas pendientes tanto en lo ambiental como en lo social, económico, moral y hasta en lo espiritual.

Recibe una pesada herencia que solamente podrá ser descargada con la aplicación de los valores más caros de la humanidad. Hagamos votos porque los sublimes conceptos del amor, comprensión y paz, que tienen como factor común la tolerancia, se extiendan por todo el planeta y sean los canales para que todos los conflictos encuentren un desahogo en la comprensión y la armonía.

Hagamos votos porque la vacuna contra el COVID-19 sea eficaz, llegue a todos y no se convierta en otra herramienta que sea utilizada para la discriminación, la injusticia o el negociado.

Que el año 2021 permita a todo el mundo encontrar una vía de comprensión. JORNADA, hace propicia la ocasión, para llegar a las familias bolivianas con un mensaje de paz y concordia, haciendo votos porque se consiga armonizar la política sobre la base de la tolerancia, la igualdad y la fraternidad.