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viernes, junio 14, 2024
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Las redes sociales y la desinformación

La desinformación, la difusión de falsedades, y la incitación al odio se han extendido mediante el uso de las plataformas de Internet en todo el planeta. Bolivia ha sufrido sus efectos especialmente en la política y la difusión de falsedades, supuestamente «científicas» en plena pandemia. Informes de prensa revelaron que Meta, casa matriz de Facebook, informó que una red de cuentas falsas hostigaba a opositores en Bolivia, y gastó al menos un millón de dólares en publicidad. Esa empresa, que administra varias redes sociales, indica que las personas detrás de las cuentas incurrieron en infracciones a varias políticas, y simulaban ser medios de comunicación independientes.

El informe de Meta afirma que, «Aunque las personas detrás de esta operación intentaron ocultar sus identidades y coordinación, nuestra investigación encontró vínculos con el actual gobierno boliviano y el partido Movimiento al Socialismo o MAS». El control de las redes sociales es poco probable, pero es posible la regulación de pautas que permitan identificar las distorsiones oportunamente. Ya existe un movimiento global para evitar la desinformación. A propósito de esta situación, una Conferencia internacional analizó el tema, y la UNESCO presentará este año las directrices globales para procurar hacer más confiables las informaciones de las plataformas digitales, respetando la libertad de expresión.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, (UNESCO) calificó de urgente la necesidad de establecer pautas mundiales comunes para mejorar la fiabilidad de la información en línea, protegiendo al mismo tiempo los derechos humanos. Esta, es una de las reflexiones que produjo la Conferencia «Internet de confianza», que tuvo lugar en la sede del organismo en París, el fin de semana, y que contó con la asistencia de 4300 participantes que debatieron las posibles medidas reguladoras a la actual crisis de la información en línea.

«La disolución de los límites entre lo verdadero y lo falso, la negación orquestada de los hechos científicos, la propagación de la desinformación y las teorías de conspiración: todo esto no se originó en las redes sociales. Pero, a falta de regulación, proliferan allí mucho mejor que la verdad», advirtió la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, quien destacó que «sólo tomando plenamente las riendas de esta revolución tecnológica podremos asegurarnos que no sacrifica los derechos humanos y la democracia. Para que la información siga siendo un bien común, debemos reflexionar y actuar ahora, juntos».

La Conferencia representa el punto culminante de un diálogo mundial que inició la agencia de la ONU con el objetivo de crear las primeras directrices mundiales para la regulación de las redes sociales, a fin de mejorar la fiabilidad de la información y promover los derechos humanos en línea. La periodista María Ressa, galardonada con el Premio Nobel de la Paz, dijo que «las mentiras se propagan más rápido que los hechos. Por algún extraño motivo, los hechos son muy aburridos. Las mentiras, especialmente cuando vienen acompañadas de miedo, de ira, de odio, de tribalismo, nos perjudican. Se extienden. Es como arrojar al fuego una cerilla encendida». Ressa advirtió que, si seguimos tolerando que los algoritmos de las redes sociales premien las mentiras, las generaciones futuras heredarán un mundo en el que la verdad se habrá devaluado peligrosamente.

La directora de la UNESCO, informó que al menos 55 países ya están trabajando en iniciativas reguladoras, aunque abogó por dotarlas de un enfoque coherente y global, basado en los derechos humanos. «Si estas iniciativas reguladoras se desarrollan de forma aislada, con cada país trabajando en su propio rincón, están condenadas al fracaso. La disrupción de la información es por definición un problema global, por lo que nuestras reflexiones deben producirse a nivel mundial», afirmó Audrey Azoulay.

El youtuber Felipe Neto compartió sus experiencias sobre los contenidos de carácter extremista difundidos mediante algoritmos. «Por supuesto que no queremos cerrar las plataformas, no queremos luchar contra ellas. Se trata de rendir cuentas, de poner fin a la impunidad, de sentarlos a la mesa y decirles: tenéis que ser responsables de los errores que habéis cometido y de los que vais a cometer», afirmó. La UNESCO instó a todos los países a sumarse a los esfuerzos del organismo para transformar internet en una herramienta que esté verdaderamente al servicio del público y que contribuya a garantizar el derecho a la libertad de expresión; un derecho que incluye el de buscar y recibir información. En el encuentro participaron todas las partes interesadas: gobiernos, reguladores independientes, empresas digitales, mundo académico y sociedad civil. La UNESCO presentará las directrices en septiembre de 2023.

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