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jueves, agosto 5, 2021
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Lectura provisional de las elecciones

Finalmente, el Tribunal Supremo Electoral emitió los resultados de las elecciones del 7 de marzo, y en una lectura provisional, confirman una clara reconfiguración del poder en las regiones, con la que el oficialismo pierde terreno en las ciudades del eje central que tienen mayor población. Mientras el país se convulsiona por las detenciones de personalidades de la oposición, los resultados de los comicios parecen pasar a segundo plano por las masivas movilizaciones en varias ciudades.

Pero los resultados electorales son parte de la lucha permanente del pueblo por preservar el proceso democrático y las libertades y derechos ciudadanos, y no se puede dar de lado el hecho que ocho grandes ciudades le dieron la espalda al Movimiento al Socialismo. Asimismo, perdió gobernaciones, aunque irá al balotaje en cuatro departamentos, y los resultados se presentan indescifrables. Una de las características de las elecciones subnacionales fue el crecimiento de nuevas opciones que lograron un sorprendente apoyo mientras los partidos tradicionales nuevamente quedaron al margen. El Movimiento Al Socialismo se mantiene como la única fuerza con presencia nacional, gracias a su organización política. Pese a ello, el MAS perdió en casi todas las ciudades capitales del país, y para las gobernaciones tendrá que ir al balotaje en los departamentos de La Paz, Chuquisaca, Tarija y Pando.

En La Paz se presenta una situación de difícil pronóstico, porque el candidato del MAS obtuvo el 39% de los votos, y tendrá que competir con el candidato Santos Quispe, el hijo del Mallku, que logró solamente el 25 por ciento de la votación, pero cuenta con el apoyo del tercero más votado, que fue Rafael, el Tata Quispe.

El frente de «Chuquisaca Somos Todos» (CST) de Damián Condori, logró 45,62% de votos frente a Juan Carlos León, del MAS, que tiene 39,12%. En Pando, habrá nueva votación de las mesas observadas, que deja en suspenso la definición. En Tarija el balotaje será entre Álvaro Ruiz (MAS) que tiene 38,17% y Óscar Montes (Unidos por Tarija), que está con 38,05%. El domingo 11 de abril se efectuará la segunda vuelta.

El oficialismo perdió votos en El Alto y en al menos siete capitales (La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Trinidad, Cobija, Sucre y Potosí), y sólo logró mayor respaldo en Oruro y Sucre. En Potosí y Trinidad se registra su mayor pérdida, con una diferencia negativa del 20% y 18%, respectivamente, respecto a 2015. Es evidente que las fuerzas dispersas de oposición ganaron en La Paz, El Alto, Cochabamba, Santa Cruz, Trinidad, Cobija, Potosí y Tarija. El MAS triunfó en la ciudad de Oruro, y en Sucre todavía mantiene esperanza porque habrá repetición de votos en tres mesas.

Un hecho que merece ser analizado detalladamente es que, entre las nuevas opciones de notable respaldo popular, figuran desprendimientos del partido oficialista. En El Alto, Cobija y Trinidad, los candidatos más votados tuvieron en el pasado vínculos con el MAS, fueron contestatarios y los echaron, algunos se separaron o simplemente ya no se los tomó en cuenta.

Asimismo, los resultados de las elecciones hasta el momento muestran que poco sirvió la millonaria campaña proselitista en las que personalmente se empeñaron el presidente Luis Arce y Evo Morales. Recordemos las presiones del Presidente a los electores al insinuar que el gobierno no podría coordinar con otras fuerzas políticas, o la entrega apresurada de obras, la utilización política de la llegada de las vacunas, o los extensos recorridos de Evo Morales.

Contrariamente al viento a favor que tuvo en la primera vuelta, en el balotaje el oficialismo tiene que lidiar con los efectos de la represión que desató, y los procesos contra la expresidenta Jeanine Áñez, sus ministros, y contra jefes militares y policías. Este hecho, puede ser del agrado de una parte de los masistas, pero no de todos y menos del resto de la población, mayoritariamente respetuosa de la democracia y la legalidad. Los atropellos no ganan votos, y la comunidad nacional e internacional con seguridad deploran el abuso y la prepotencia. Las masivas movilizaciones son un testimonio de la voluntad de un pueblo que no quiere más confrontación, violencia ni injusticia.

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