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domingo, junio 20, 2021
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Los Derechos Humanos en Bolivia

El Día de los Derechos Humanos se celebra cada 10 de diciembre, recordando que, en 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos, documento histórico que proclama los derechos inalienables que corresponden a toda persona como ser humano, independientemente de su raza, color, religión, sexo, idioma, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

En Bolivia, el irrespeto por los derechos de la gente se ha convertido en una constante con manifestaciones de odio político y racial, intolerancia y un creciente fundamentalismo. Recordemos la violencia desatada en el país después de la denuncia de fraude electoral de octubre del año pasado. Se ha llegado a extremos incomprensibles, cuando se llamó a atacar centros vitales sin considerar las consecuencias. Se pretendió hacer volar la planta de gas natural de El Alto. Agitadores se dieron a la tarea de amedrentar a la población amenazando con «guerra civil», bloqueando las carreteras, impidiendo el normal suministro de alimentos a las ciudades impidiendo que el oxígeno pueda llegar a los centros médicos. Llegaron los desmentidos, pero los hechos están escritos y testimoniados en todos los medios de comunicación nacional e internacionales.

Las violaciones a los derechos humanos de los indígenas del TIPNIS, la forma como se los amordazó y maltrató, el desconocimiento a la Constitución Política del Estado, las persecuciones políticas, el uso de la justicia como brazo represor, entre otros hechos flagrantes, son pruebas que tarde o temprano tendrán que tener consecuencias legales.

Recurrentes informes nacionales e internacionales han observado que en nuestro país se transgreden los derechos humanos desde los estamentos del poder, gobiernos, policía, Fuerzas Armadas, sistema judicial, y hasta en las escuelas y en el acceso a la salud. Se ha llegado al extremo de despreciar la necesidad de atender el sistema de salud pública, se ha ofrecido un seguro médico universal sin asignar recursos para ese objetivo. La presencia del coronavirus ha destapado la falsedad con la se ha actuado durante estos años y la inexistencia de bases para el seguro de salud ofrecido, anunciado e inaugurado electoralmente.

Precisamente este año, el tema del Día de los Derechos Humanos está relacionado con la pandemia de COVID-19 y la ONU ha destacado la necesidad de reconstruir para mejorar, asegurándose de que los derechos humanos sean la base para los esfuerzos de recuperación. «Solamente alcanzaremos nuestros objetivos comunes en todo el mundo si somos capaces de crear igualdad de oportunidades para todos, abordar los fracasos que la pandemia ha dejado en evidencia y aplicar las normas de derechos humanos para hacer frente a las desigualdades, la exclusión y la discriminación arraigadas, sistemáticas e inter generacionales», señala.

El Secretario General de la ONU, en su mensaje alusivo a la fecha afirma que los derechos humanos son universales y eternos. También son indivisibles. Aunque hay derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, no se pueden aplicar unos sí y otros no. «Hoy también rendimos homenaje a quienes defienden los derechos humanos y arriesgan la vida para proteger a otras personas frente al aumento del odio, el racismo, la intolerancia y la represión» señala Guterres y puntualiza que «sin lugar a duda, los derechos humanos están bajo asedio en todo el mundo. Los valores universales se erosionan. El estado de derecho se debilita. Ahora más que nunca, nuestro deber compartido está claro: Defendamos los derechos humanos… de todas las personas y en todo el mundo».

En Bolivia toda la población tiene que meditar sobre la necesidad de defender los derechos de todos, frente a una realidad preocupante porque involucra el respeto a las prerrogativas que las Leyes otorgan a los ciudadanos, como los derechos a la salud y la educación. El incumplimiento de las normas, la distorsión de la justicia, y entre otras debilidades, el atropello a las libertades y a la democracia, es la negativa constancia. Otro de los problemas graves para los derechos humanos en Bolivia, continúa siendo la violencia estructural, que está golpeando cada vez con más dureza a las niñas, a las mujeres, y a los niños y adolescentes. Los feminicidios pasaron este año de un centenar y se registraron por lo menos 50 infanticidios, dejando a nuestro país como uno de los que registra mayor violencia hacia la mujer. Todos estos hechos vuelven a mostrar que en Bolivia se está acelerando el deterioro de las garantías individuales y colectivas, con la complicidad activa de políticos que, en lugar de defender los derechos humanos, defienden el delito, la violencia, la corrupción y la ilegalidad.

El coronavirus está en la palestra pública, comenzaron a subir los índices de mortandad, por haberse flexibilizado al extremo todas las medidas de bioseguridad, el resultado es que en todos los departamentos se han presentado signos de que ya comenzó el rebrote de la epidemia.

Para el próximo año se pronostica mayor incidencia de la pandemia y las autoridades prefieren atender las elecciones subnacionales y olvidando que es su deber imponer medidas drásticas, enérgicas, oportunas, inmediatas, para que el mal no contagie a cientos de otras personas. Esta actitud de los servidores públicos es un atentado en contra de los Derechos humanos no quepa duda alguna.

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