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martes, mayo 28, 2024
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Los países más rápidos, son los que triunfan

Las nuevas tecnologías están revolucionando en el mundo la producción en general y los servicios, abaratando costos y agilizando métodos, permitiendo llegar más rápido a los objetivos, pero algunos países todavía insisten en tradiciones arcaicas para producir. Es el caso de la mayor parte de los países en vías de desarrollo, entre ellos Bolivia, que tiene en el comercio, la minería, gran parte de la agricultura, ganadería, servicios y otras actividades, mecanismos que datan del siglo pasado, que no pueden competir ni siquiera con los países vecinos más adelantados, además de contar con la Internet más lenta de la región. Algunas actividades han mejorado sus tecnologías, aunque todavía sufren las consecuencias de un rezago importante. En otros países, la industria y el agro, en la actualidad, ya están incorporando la inteligencia asistida o autónoma, para que sus procesos alcancen la competitividad que los avances tecnológicos imponen.

Las universidades nacionales tienen la obligación de ponerse a la altura de las circunstancias y actualizar su pénsum de acuerdo a los requerimientos de la nueva realidad, en la que la Inteligencia Artificial (AI), logra mejorar los mecanismos de producción, y crea nuevas formas de trabajo. A propósito de esta circunstancia actual, la ONU está impulsando la aplicación de nuevas tecnologías para inducir a que los países menos adelantados puedan cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Rebeca Grynspan, secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), recordó que el plazo para alcanzar los ODS se está terminando cuando el mundo aún está muy lejos de cumplirlos. En un discurso ante el Grupo Intergubernamental de Expertos en Comercio y Economía Digital, Grynspan afirmó que las tecnologías digitales basadas en datos son una herramienta importante para ayudar a llevar adelante la Agenda 2030. Pero para ello, hace falta una acción urgente y colectiva, dijo, y añadió que dichas tecnologías pueden ser «una fuente de esperanza si podemos aprovecharlas para cerrar y no ampliar las desigualdades».

En su opinión, los países que triunfarán en el siglo XXI no son los que son grandes, ni los que son ricos, sino los que son rápidos. La Secretaria de la UNCTAD, destacó que el número global de usuarios de internet suma 5.300 millones actualmente y que las suscripciones a la banda ancha móvil casi llegan a 7000 millones. Estimó también que con la expansión de 5G, el creciente número de dispositivos de internet y el mayor uso de la inteligencia artificial, los flujos de datos se expandirán más rápidamente. Al abundar sobre la inteligencia artificial, citó el ChatGPT, que «ha arrasado en el mundo desde diciembre», y señaló que, en tan sólo seis meses, la inteligencia artificial está revolucionando la educación, los mercados laborales e incluso el arte. No obstante, esta gran revolución, dio crédito a las preocupaciones de muchos expertos en tecnología y en derechos humanos, sobre la evolución «demasiado rápida» de la inteligencia artificial y las amenazas de sesgo e inclusión, paz y seguridad mundiales que ésta implica y que «debemos tomar muy en serio».

En materia de desarrollo sostenible, consideró que se cuenta con las tecnologías para salvar la Agenda 2030, pero que éstas no son accesibles, sobre todo donde más se precisan, es decir, en los países del Sur Global. Detalló que cerca del 60% del mundo está conectado a internet, pero que sólo el 20% de la población de los países menos desarrollados forma parte de ese colectivo. «Mientras que en algunos países el 80% de los usuarios de internet compran en línea, en muchos países en desarrollo esta cifra es inferior al 10%», lamentó, y aclaró que dentro de los países existen divisiones significativas entre las zonas rurales y urbanas, y entre hombres y mujeres. Grynspan recalcó que los datos están profundizando las brechas digitales ya existentes y sostuvo que estas divisiones son más marcadas en términos de quién puede beneficiarse de la economía digital basada en datos.

Aludió a los casos de Estados Unidos y China, que representan juntos la mitad de los centros de datos de hiperescala del mundo, además de que tienen las tasas más altas de uso del 5G, el 94% del financiamiento total de la inteligencia artificial, el 70% de los principales investigadores de esa inteligencia y el 90% de la capitalización de mercado de las mayores plataformas digitales. En este punto, precisó que los datos sin procesar no tienen sentido a menos que se agreguen y procesen en inteligencia digital para usarlos con fines comerciales o sociales y que este proceso es recíproco: no puede haber inteligencia digital sin datos. Por lo mismo, apuntó, para impulsar el desarrollo se debe agregar valor a los datos. «Esto es fundamental para promover el uso responsable y ético de las tecnologías digitales, proteger los derechos individuales y garantizar que los beneficios de la digitalización sean accesibles para todos», enfatizó.

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