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sábado, octubre 16, 2021
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Mal cálculo del oficialismo y la oposición

El paro cívico convocado por la oposición se cumplió parcialmente en el país, con mayor fuerza en Santa Cruz y con movilizaciones de gremiales en La Paz y Cochabamba, así como más de 150 bloqueos aislados y marchas en la sede de gobierno, Tarija y Potosí. La Policía intervino en algunos distritos para despejar rutas y evitar enfrentamientos, ya que grupos afines al oficialismo salieron para intentar enfrentar a los manifestantes. Algunos grupos de choque intentaron desbloquear los puntos de concentración. Para el gobierno la movilización fue un fracaso y para la oposición una nueva experiencia de que en algunos distritos concentran fuerza, mientras en otros parece ganar la indiferencia.

Volvió a surgir la idea de que tanto el gobierno como la oposición cometen graves errores de cálculo en su actual posición. Por una parte, el gobierno menosprecia la capacidad de movilización de la oposición y por otra, los grupos opuestos al actual régimen sobrevaluan su poder de convocatoria. El resultado de esta falta de capacidad para asumir la realidad lleva a mantener la incertidumbre frente a una serie de problemas graves que sufre el país, y que el gobierno ha descuidado para dedicarse a ampliar su poder con un paquete de medidas resistidas por la población por violentar el orden constitucional. Asimismo, la persecución política y el manoseo de la justicia han colocado al gobierno en la mira internacional.

Lo ocurrido este lunes debiera mover a las partes a buscar el diálogo que es único camino para encontrar soluciones y preservar, aunque sea una precaria armonía. De mantenerse la actual situación incierta el país se verá perjudicado y la confrontación crecerá sin alcanzar a convencer a nadie, ya que las posiciones están claramente definidas entre la decisión del actual gobierno de concentrar el poder frente al rechazo de la oposición que, pese a estar dividida en fracciones, concentra un importante segmento de la población que ve en riesgo sus derechos y garantías por las que el pueblo boliviano a derramado sangre.

Precisamente este mes se recuerdan 39 años desde que se logró recuperar la democracia mediante una lucha de todo el pueblo boliviano que se aglutinó en torno a la defensa de los derechos y libertades y el anhelo de salir del estancamiento. Fue el 10 de octubre de 1982 cuando los militares devolvieron el poder a los civiles, luego de varios gobiernos militares que llevaron al país al desastre. Desde ese momento, con altibajos, tropiezos, errores y algunos aciertos se fue avanzando hasta lograr edificar las bases un sistema que permitía confiar en el futuro y en el respeto a la voluntad ciudadana. Se lograron importantes avances consagrados en cambios a la Constitución Política del Estado y leyes que consolidaron el proceso democrático, hasta 2005, cuando como resultado de la mezquindad de los políticos, se escamotearon las conquistas y avances sociales, priorizando el beneficio partidario.

Como consecuencia de esa situación, el pueblo boliviano castigó con el voto a los partidos políticos tradicionales y votó por una opción nueva que fue liderada por el Evo Morales, quien, agradecido, prometió que gobernaría con el pueblo. Desgraciadamente pronto olvidó su promesa, gobernó para su grupo, y pretendió eternizarse en el poder. Luego de tres periodos de mandato continuo (uno ilegal), buscó su cuarto mandato, pese a ser repudiado por el pueblo y haber perdido un referendo y solo mereció la indiferencia hasta de su propio partido. Fue desde 2006 que se vive un retroceso en la construcción del proceso democrático hasta llegar a la actual situación en la que la debilidad institucional ha llevado a una polarización de alto riesgo para la unidad del país y para conservar la paz social. En estos momentos oficialismo y aposición muestran su musculatura amenazando la convivencia armónica y la tranquilidad, a sabiendas de que cualquiera sea el resultado de la confrontación, será el país el que se enrosque en una espiral de alteraciones que nada bueno vaticinan para el futuro inmediato.

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