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viernes, diciembre 2, 2022
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Marcha oficialista entre advertencias y retos hacia la oposición

Una multitud conformada por los sectores sociales afines al Gobierno dieron este lunes un espaldarazo al presidente Luis Arce, entre advertencias de que no permitirán otro «golpe de Estado» y desafíos para que la oposición demuestre su patriotismo trabajando con el mandatario.

Esta jornada marcó la llegada a La Paz de la «marcha por la patria», encabezada por el expresidente Evo Morales, luego de siete jornadas y tras haber recorrido 188 kilómetros desde el pueblo de Caracollo, en el departamento de Oruro, cuando inició el martes pasado.

La movilización que, según los organizadores, comenzó con unas 5.000 personas entre militantes, campesinos e indígenas de sectores afines al Gobierno atravesó esta jornada la ciudad de El Alto y llegó a La Paz para el cierre con una multitudinaria concentración en la Plaza San Francisco.

El último tramo

El recorrido final desde Achica Arriba, en el municipio de Viacha, hasta el destino fue de unos 44 kilómetros, un trayecto que comenzó a las 5:00 y que requirió unas ocho horas de caminata en medio de lluvia, niebla y frío.

Morales guió ese recorrido, al que luego Arce se sumó, resguardado por un grupo de indígenas «ponchos rojos» y mineros que cada cierta distancia hacían detonar cartuchos de dinamita como anuncio del paso de la movilización.

Muchos se sumaron sobre la marcha mientras que otros esperaban a los lados del camino con aplausos, agitando principalmente wiphalas, tomando fotos o filmando la vía mientras pasaba Morales.

Senkata, la zona alteña donde en 2019 murió una decena de civiles en enfrentamientos con el Ejército en tiempos del Gobierno interino, fue el sitio donde hubo más expectativa y en el que Morales dio un breve mensaje manifestando su «admiración» por aquella zona, uno de los principales bastiones políticos del Movimiento al Socialismo (MAS).

Lo que, por un lado, fue una fiesta política con cánticos, dinamitas y petardos también mostró su rechazo al gobernador de Santa Cruz, el opositor Luis Fernando Camacho, representado con un muñeco de trapo con su nombre al que se arrastró por una parte del recorrido.

Mensaje a la oposición

La concentración en San Francisco entronizó al presidente Arce, al vicepresidente del país, David Choquehuanca, y a Morales como jefe del MAS con discursos y actos musicales que se extendieron por más de cuatro horas.

Varios de los mensajes giraron en torno a la razón principal de la marcha que era la «defensa» del Gobierno de Arce ante las protestas que para el oficialismo fue intento de un «golpe de Estado» que hace unos días encabezaron sectores de la oposición con un paro de nueve días que forzó la abrogación de una polémica ley.

«Cuidado nos provoquen, porque esta marcha se puede ir a trasladar a Santa Cruz, carajo (…) vamos a nacionalizar todas las industrias y todas las empresas en Santa Cruz, que nos provoquen, carajo», advirtió en un encendido discurso el máximo dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Carlos Huarachi.

Santa Cruz, la mayor región del país y considerada el motor económico del país, fue durante el paro cívico el principal foco de las protestas opositoras.

Morales que en declaraciones previas a Efe planteó a los opositores a trabajar «conjuntamente» y propuso «que se sumen» al plan del MAS, luego advirtió en su discurso ante la multitud que si no lo hacían así se los consideraría «antipatrias y vendepatrias».

A su turno, el presidente Arce advirtió que aún «la democracia está en riesgo» y que la manifestación de esta jornada hizo que «la derecha tiemble» es solo el «empiezo» de una serie de acciones «porque el pueblo va a defender la democracia».

Los discursos también hicieron énfasis para que la justicia del país aplique sanciones contra los responsables del «golpe de Estado» y contra los causantes de las muertes de civiles en Sacaba, en Cochabamba, y Senkata, en El Alto, para que «nunca más vuelvan otros golpistas» y porque se presentó «toda la documentación» sobre aquellos sucesos en 2019.

«Es un show político de los que acostumbra hacer el MAS con empleados públicos, con personas que están, de alguna manera, obligadas a estar en la marcha», aseguró la senadora Centa Rek, de la opositora Creemos, partido del gobernador Camacho.

Desde los sucesos de 2019 Bolivia atraviesa por una persistente polarización política entre el Gobierno que considera que la crisis de ese año se debió a un «golpe de Estado» y los que sostienen que se debió a un «fraude electoral» en los fallidos comicios de ese año, entre ellos los opositores.

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