Más realismo y aún más acción en el cierre de la trilogía «Fallen»

Más realismo y más acción, si es que esto es posible, es lo que promete «Angel Has Fallen», el cierre de la trilogía protagonizada por Gerard Butler, de nuevo en la piel del agente secreto Mike Banning y que hasta ha necesitado chaleco antibalas para el rodaje.

«Todo es mucho más real -las explosiones, los tiroteos, las catástrofes- y tienen mucho más impacto y efecto», aseguró a Efe el actor escocés, que se muestra muy en forma a sus 48 años (durante el rodaje, ahora tiene 49) para una película muy exigente desde el punto de vista físico.

Sentado en una carpa en el Sofía Business Park en la capital búlgara, Butler se tomaba un respiro tras rodar una escena en la que Banning y sus amigos son cercados y tienen que responder con escopetas y pistolas escondiéndose detrás de un todoterreno.

En esta tercera entrega de la saga unos terroristas secuestran el avión presidencial de Estados Unidos e intentan asesinar al jefe de Estado -interpretado por Morgan Freeman, que ha llegado a esta posición tras ser el portavoz de la Casa Blanca en el primer filme y vicepresidente en el segundo-.

Banning se ve ahora perseguido por sus propios compañeros y por el FBI. Es el ‘ángel caído’ («Fallen angel») del título original de un filme que en Estados Unidos y en casi todo el mundo se estrena el próximo 23 de agosto.

Es la continuación de «Olympus Has Fallen» (2013) y «London Has Fallen» (2016)», ahora con la dirección de Ric Roman Waugh, un experto en cine de acción -empezó su carrera como especialista- que ha aportado un estilo diferente.

Con Waugh, las cosas son mucho más personales y los desafíos, tanto físicos como psicológicos, son mayores que en las anteriores producciones, reconoce Butler.

«Cada momento con Ric como director está basado en la verdad, en la realidad. Ric está muy preparado para todo esto porque conoce absolutamente cada detalle de la producción», considera el actor.

Además, el director nunca para. «Es agotador tan solo observar cómo trabaja», analiza Butler, que bromea con la dureza del rodaje asegurando que con este proyecto ha empezado a fumar cigarrillos electrónicos.

Porque en esta tercera entrega la adrenalina es mucho más alta, tanto que han tenido que redoblar las medidas personales de protección.

«Llevo chaleco antibalas durante el rodaje. El primer día dispararon tres veces contra mí y, pese al chaleco, vi que había agujeros en la ropa». «Pero estas heridas se pasan en dos o tres días», agrega sonriendo Butler.

Y afirma que se siente bien rodando escenas peligrosas, como cuando tuvo que pasar por debajo de un camión en llamas: «Después, me tomo un par de cervezas y ya», bromea.

Una acción que acompaña a una película que es también más humana e intimista, con una lucha interna del protagonista que está muy presente en la historia.

«En esta tercera película veremos a un Mike Banning muy diferente, que lucha de un modo totalmente diferente en un momento de su vida en el que está muy poco preparado y se convierte en un animal perseguido» tras ser víctima de una traición, cuenta Butler.

Junto a Butler y Freeman, el amplio reparto cuenta también con Danny Huston, Nick Nolte, Lance Reddick o Jada Pinkett Smith.

Huston es Wade Jennings, un antiguo miembro de las fuerzas especiales devenido en mercenario y uno de los pocos aliados de Banning. El citado actor es además amigo en la vida real de Butler, así que se muestra más que encantado con su participación en el filme.

Se preparó para el papel viendo un documental producida por su padre, John Huston, sobre soldados con traumas mentales de la Segunda Guerra Mundial.

«Algunos se convierten en animales, otros salen llenos de vida y a otros les cuesta comunicarse a nivel normal», señala.

Preguntado sobre las armas de fuego en la vida real, el actor dice que es un problema complejo, aunque reconoce lo obvio: «están creadas para sembrar la muerte».

«He crecido en Italia, Inglaterra e Irlanda y no conozco las armas, no siento necesidad de poseer arma», concluye Huston.