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sábado, octubre 16, 2021
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Medias verdades ante la ONU

El presidente Luis Arce reivindicó el derecho de Bolivia «a obtener una salida libre, soberana y útil al Océano Pacífico», y atacó al capitalismo durante la intervención su intervención en la Asamblea General de Naciones Unidas, donde el mandatario también efectuó una serie de planteamientos y observaciones sobre temas de trascendencia, pero lamentablemente, sus ideas fueron presentadas solamente como enunciados sin argumentos, explicaciones, soluciones ni fundamentos que permitan establecer los objetivos, estrategias, medios o metas de su posición y de las demandas efectuadas para que sus ponencias puedan tener un seguimiento, análisis y consideración en los diferentes estratos internacionales.

El presidente, Luis Arce Catacora, propuso que las empresas transnacionales liberen sus patentes y compartan sus conocimientos. Dijo que «la crisis multidimensional del capitalismo y la sanitaria provocadas por la covid-19 ha evidenciado que continúa la desigualdad entre los países del capitalismo central y los de la periferia, eufemísticamente denominados países desarrollados y países en desarrollo». Durante su intervención durante el 76º periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU el mandatario boliviano destacó que la pandemia del coronavirus ha demostrado que la fragilidad de las sociedades y Estados ha generado una serie de impactos negativos en la salud, la economía, la educación, y que, a su vez, ha puesto en riesgo el cumplimiento de las metas de la Agenda 2030.

Señaló que el capitalismo «ha mercantilizado» todos los ámbitos de la sociedad y que el sector sanitario «no se escapa a sus tentáculos». Agregó que «la ciencia médica debe estar al servicio de la humanidad, sin ningún tipo de discriminación geográfica, política, social o por motivo de nacionalidad; el acceso a la vacuna debe ser considerada como un derecho humano». Pero el presidente Arce no aportó ideas para determinar cómo se financiarían las vacunas, cómo se lograría seguir investigando, ni de donde saldrían los recursos para lograr seguir fabricando vacunas gratis. Tampoco explicó el rezago en Bolivia para lograr la vacunación de manera efectiva. En su intervención en la Asamblea, Arce también dijo que en Bolivia se aplica el «Vivir Bien» que busca dejar atrás la depredación, la competencia irracional, el consumismo desmedido y la acumulación de ganancias a costa de la Madre Tierra. Habría que preguntar a los bolivianos si realmente están viviendo bien, y si es así, el porqué de los conflictos sociales, o las razones de las marchas de indígenas o los conflictos con los cocaleros, si todo está bien.

En el plano político, volvió a decir que hubo un golpe de Estado el 2019 en el país, y que Bolivia recuperó su democracia el pasado mes de octubre gracias «a la unidad, lucha y conciencia del pueblo boliviano ratificada en las urnas». Sostuvo que el orden constitucional se quebró con la participación de múltiples actores nacionales y extranjeros. Entre ellos citó «políticos que en las urnas no cuentan con el respaldo del pueblo, malos efectivos de la Policía y las Fuerzas Armadas, comités cívicos, la jerarquía católica y medios de comunicación hegemónicos», y añadió que «también contó con la participación de la OEA, a través de Luis Almagro; de otros gobiernos como el de Argentina, que enviaron armas y municiones a los golpistas, del representante de la Unión Europea y de otras organizaciones no gubernamentales de origen internacional».

A continuación, indicó que un informe presentado por un grupo internacional de expertos independientes identificó graves violaciones de derechos humanos, masacres y ejecuciones sumarias en Bolivia, por lo que expresó su compromiso de que se haga justicia «por las 38 vidas perdidas, por los cientos de heridos, detenidos, por los perseguidos, asilados y exiliados; por las graves violaciones a los derechos humanos que se ejecutaron durante un gobierno de facto; porque la justicia es condición esencial de toda democracia, y de construcción de una verdadera paz social». A propósito de estos conceptos, el director ejecutivo de la División Américas de Human Rights Watch (HRW), José Miguel Vivanco, comentó las expresiones de Arce, en las redes sociales, e instó al presidente Arce a buscar justicia para las víctimas tanto del gobierno interino de Jeanine Añez, como de la gestión de Evo Morales. Vivanco en su mensaje dice que la búsqueda de justicia «no debe tener color político».

Asimismo, el arzobispo emérito de Sucre, monseñor Jesús Juárez, de acuerdo a una publicación de Correo del Sur Digital, lamentó las acusaciones de Arce a la Iglesia Católica y afirmó que «es una declaración lamentable, una declaración que no corresponde a la realidad, y no se puede entender mentiras como si fueran verdades». Afirmó que la población «sabe cuál ha sido la participación de la Iglesia en la facilitación del diálogo y el acercamiento de esas partes para que pudiera haber pacificación y las elecciones». Monseñor Juárez deploró que se mencione a la Iglesia católica como un partido político y «que no tiene respaldo en las urnas». «La Iglesia no es un partido político, es una institución de servicio, entrega y de acompañamiento de la persona humana, guiándola de acuerdo con los principios del Evangelio y la doctrina social de la Iglesia», recalcó Juárez. Agregó que le gustaría saber «qué aprobación tiene el Gobierno en estos momentos» para que, de acuerdo con estos datos, «ver qué instituciones tienen más respaldo y qué instituciones son creíbles para la sociedad», luego de que una encuesta señalara que la Iglesia católica tiene el respaldo del 46% y los medios de comunicación, del 40%.

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