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martes, septiembre 28, 2021
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Morales no debe «convocar» ni amenazar con «cercos»

Dr. DAEN. Wenceslao Jáuregui

Las intervenciones del presidente Evo Morales por lo general son recriminarías y con adjetivos contra quienes considera de «derecha» o de «políticos», olvidando que él y sus seguidores por política están en sitiales del poder.

Durante sus últimas intervenciones en concentraciones campesinas, expresó que «puede convocar a segunda vuelta» si los resultados de la auditoria electoral demuestre que hubo «fraude».

Evidencia que como Presidente, representante del órgano Ejecutivo, puede convertirse en miembro del Tribunal Supremo Electoral, que se supone es el que convoca a elecciones nacionales, departamentales, municipales, o en el caso «a segunda vuelta».

Demuestra que tiene injerencia en otro órgano (el electoral) y lo somete a su voluntad.

De otra amenazó con hacer «cercar a las ciudades para que no tengan abastecimiento de alimentos». Craso, llamémoslo, error, Morales ingresa en la autosuficiencia, provocación al pueblo boliviano.

No parece comprender que el uso del poder omnímodo desgasta, el colectivo social en todos sus estratos, incluido gran parte del campesinado indígena (del Tipnis, Achacachi, los Yungas, Larecaja, etc.) voto para que deje el poder político que beneficia a pocas familias durante quince años, que a nombre de las masas pasan de un cargo público a otro, «los insustituibles» ingresan en corrupción, nepotismo e incentivan el narcotráfico y la injusticia.

Esos «intocables», le hicieron flaco favor a su gobierno, lo cercaron, lo tenían algunos días desde las 5 de la madrugada para que en reuniones de gabinete le hagan saber lo que ellos querían que sepa, pero los demás días lo tenían viajando al exterior para alojarse en hoteles de cinco estrellas, en avión privado, etc., etc.

Es que, está demostrado que pueden existir mandatarios que tengan buen deseo de servir a sus pueblos, pero también está demostrado que algunos se rodean de quienes, a la corta o a la larga, le provocan repulsa a sus actos de gobernante.

Es necesario hacer comprender que el Presidente tiene que respetar las atribuciones y competencias de los otros Órganos del Estado, en el caso del Electoral.

Que amenazar al pueblo con quitarle el alimento, no solo es un atentado de lesa humanidad, sino incitación a la rebelión.

Hasta la fecha todas las acciones de los habitantes de las capitales de departamento y muchas provincias, han sido de orden pacífico, democrático, demostrando la madurez del pueblo en su conjunto.

Quince años de gobernante ha ocasionado, sin duda, descontento en varios sectores de la población por promesas incumplidas, por los daños ocasionados por la corrupción, la deuda externa e interna, sobre todo por el nepotismo incrustado como quistes y que la paciencia de los bolivianos paso por alto, pero llegado el momento del voto hizo conocer su repulsa.

Lo que cabe es que se convoque, por parte de un nuevo Tribunal Supremo Electoral, a nuevas elecciones generales tanto para Presidente, Vicepresidente, diputados y senadores. Quizás con nuevos candidatos del MAS se dé lugar a la pacificación y se demuestre que Morales es un conductor que sabe alentar nuevas participaciones para que no solo sea una sigla sino se constituya en un partido con plena vigencia en el tiempo.

Haber precipitado las «elecciones primarias», para en sorpresa no tener opositores reales o con potencial suficiente para ser contestatarios al esquema gubernamental, fue desacertado, las consecuencias están a la vista y Evo Morales no sabe quién le perjudico más, o García Linera, o los diputados y senadores silenciados, que por temor a ser calificados como «libre pensadores» y pasar a la picota del escarnio, prefirieron solo cobrar dietas y gozar de los privilegios e influencias en razón del cargo.

Todo estadista, sabe que provocar al pueblo que no está inmerso en las triquiñuelas político partidarias, no somete a otro poder ni amenaza a su población. Valdría la pena que la clase política recuerde porque en dichos casos, «el fin no justifica los medios» como hubiera querido Nicolás Maquiavelo.

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