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viernes, mayo 20, 2022
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¿Olvido y resignación?

¿Cuál es el estatus de las relaciones entre Bolivia y Chile? Oficialmente, están rotas las relaciones, aunque existe correspondencia y tratos en el marco de tratados internacionales que han permitido un diálogo y negociaciones sobre diferentes asuntos, entre ellos la salida al mar. Pero parece que ahora ha quedado abierta la posibilidad de un restablecimiento de relaciones. Realmente parece que desde el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya, ha cambiado la política internacional de nuestro país. Recordemos que Chile no tiene la obligación de negociar un acceso soberano al océano Pacífico de acuerdo a la sentencia, producto de una demanda mal planeada y peor defendida, que equivocó el camino y cerró una puerta para la recuperación de la salida al mar.

Pero para el gobierno del MAS parece que nada pasó y que existen amistosos vínculos con el nuevo gobierno chileno. El presidente Luis Arce fue hasta Valparaíso para asistir a la asunción de Gabriel Boric como Presidente de Chile. De acuerdo a los informes de los medios de comunicación estatales, Arce se reunió con Boric, y se trazó una agenda de temas que apuntan a mejorar las relaciones. Según la versión, el presidente Arce manifestó que la nueva situación «significa para nosotros esperanza de que los pueblos hermanos como Bolivia y Chile puedan tener un mejor destino». Hizo referencia general a los elementos involucrados en economía y temas sociales, y que «hay mucho por compartir entre ambos pueblos», dijo el presidente. Dijo también que se ha delegado a los cancilleres para que puedan ahondar más en la temática. Explicó que se han propuesto varios temas, entre ellos la emisión de visas para altos funcionarios del Estado, el tema de las aguas internacionales y el tema marítimo. Según la percepción de Arce, encontró al nuevo presidente chileno «muy receptivo, muy amplio y con mucha predisposición a que esto de nuestras relaciones con Chile puedan dar un giro importante para que lleguen a buen punto. Compartimos ese criterio y nos queda poner manos a la obra para realizarlo», dijo. Inclusive reveló que el restablecimiento de las relaciones, rotas desde 1978, «es uno de los temas que puede ser analizado».

Mal momento para tocar un tema tan sensible para los bolivianos, ya que en estos momentos hay por lo menos tres circunstancias muy emotivas que tienen que ver con el mar y la naturaleza de las guerras de ocupación. Primero, estamos en el mes del mar, que durante más de un siglo, marzo fue el momento en que los ciudadanos se habituaron a recordar la historia y revisar las consecuencias de la guerra del Pacífico. La gente se acostumbró en estas fechas a extender su mirada trascendiendo las montañas para tratar de sentir al océano. Hoy se recuerda también con dolor las equivocaciones en la política exterior. Parece que no se ha tomado en cuenta el fracaso de las negociaciones en La Haya, y que los jueces, por 12 votos a favor y 3 en contra, decidieron que Chile no tiene que dar una salida al mar, porque «no está jurídicamente obligado a hacerlo, porque ninguno de los acuerdos o tratados firmados por ambos países a lo largo de los años así lo indica; tampoco lo indican otras resoluciones internacionales», según los jueces de la corte internacional.

Lo único que se rescató como consuelo es que la CIJ ha exhortado «a continuar dialogando en busca de una solución». Frente a esa realidad ¿corresponde el olvido y la resignación? Una de las consecuencias del fracaso es haber politizado la causa marítima, y al parecer hoy, también por afinidades ideológicas, se hará pausa en lo fundamental de este tema. Pero el gobierno debería saber que el sentimiento boliviano sobre el derecho al mar no ha cambiado. Los bolivianos no podrán olvidar nunca los daños y perjuicios perpetrados ni las funestas consecuencias para el desarrollo nacional, no solamente por el territorio cautivo ni por las riquezas arrebatadas, sino por la asfixia al no poder llegar al Pacífico y a ultramar, con la libertad de los países que ejercen soberanía sobre la costa. Por ello es que los gobiernos nacionales, cualquiera fuese su ideología, siempre han encontrado eco, apoyo y fidelidad en la ciudadanía, para canalizar esfuerzos conjuntos dirigidos a la recuperación de la salida al mar.

La posición del pueblo ha sido expresada sin mezquindades siempre, pese a que los políticos, muchas veces, han traicionado la causa. Para los bolivianos, todo escenario para reclamar el derecho boliviano a la costa del Pacífico es válido, porque encuentra eco en la verdad, en la historia y la verdadera justicia. Finalmente, hay otra derivación actual que tiene que ver con que es necesario fortalecer, el principio de que la fuerza de las armas solamente puede dar derechos temporales que tarde o temprano se los tiene que revertir. Bolivia siempre se opuso y condenó a las guerras de ocupación, lamentablemente, parece que esos principios han sido también olvidados, ya que el gobierno se opuso a la reprobación internacional que la Asamblea de Naciones Unidas emitió frente a la invasión de Rusia a Ucrania. No es menor el significado de cambiar una posición que es fundamental para los intereses del país.

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