Plenitud democrática

Es importante ver con optimismo el alentador esfuerzo por restablecer la plenitud democrática. Empero la realidad objetiva muestra una serie de barreras y rémoras que dejó el anterior régimen, ya que donde se hurga explotan los errores, y daños para el país, en algunos de los casos con proyectos mal concebidos, obras mal ejecutadas, compromisos incumplidos, y un endeudamiento más allá de lo que la economía nacional puede solventar sin apelar a sacrificios, privaciones y resignar las oportunidades del momento.

A ello se suman los efectos de los conflictos políticos y sociales, la paralización del país durante los últimos meses del año, los incendios forestales y la caída de las exportaciones de gas natural y de minerales, así como las repudiables intromisiones que sufre Bolivia desde el exterior. Para complicar más la situación, el país ya entró en un periodo preelectoral que induce a la confrontación y a la dispersión. Frente a semejante panorama es comprensible que exista preocupación, pero también es necesario valorar el esfuerzo del Estado y del sector privado por reencaminar la economía y potenciar la seguridad nacional para sentar las bases de un proceso democrático en el que el pueblo boliviano sea protagonista. Es también la oportunidad y un desafío para los aspirantes al poder que tienen la oportunidad de demostrar de lo que están hechos y cuales son su cimientes de formación tanto en la ética como en su compromiso con el país, además de su formación profesional y capacidad de liderazgo.

Felizmente, resulta esperanzador el mensaje que surge de importantes factores en la producción y la economía, así como de organismos internacionales, que ven convicciones, evidencias y certezas para el presente y el futuro. Efectivamente, el Banco Mundial en su último informe estimó un crecimiento del 2,2 %, y proyecta una recuperación para 2020 de 3%. El organismo internacional señala que para el 2021 y 2022, Bolivia crecerá 3,2 % y 3,4 %, respectivamente. La Cepal prevé un crecimiento del Producto Interno Bruto Nacional del 2%, mientras proyecciones nacionales alientan una efectiva recuperación nacional sobre la base de algunas medidas urgentes como promover el aumento de la producción de bienes y servicios, impulso a la agricultura y una promoción de la diversificación productiva, ya que el país, potencialmente tiene un amplio y desaprovechado campo en la agropecuaria, minería tradicional, así como en nuevos espacios como es la industria del litio que permaneció en idas y venidas con costosos proyectos e improvisaciones en los últimos años.

Uno de los sectores al que es necesario prestar atención es a la exportación como la manera de lograr ingreso de divisas. El presidente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, Pedro Colanzi, cree que nuestro país puede lograr un crecimiento hasta de un 7% anual. Estuvo de acuerdo con que el crecimiento del 2 % es el menor en 20 años -pero dijo que de todas maneras «creceremos, y si rompemos los frenos al desarrollo trabajando juntos, sector público y privado-, facilitando la inversión, la producción y exportación, si resolvemos el déficit externo, en los próximos años Bolivia podría crecer al 7 %». Propuso un golpe de timón en las políticas públicas, a fin de resolver los problemas que afectan al país. Sin duda hay muchos problemas que resolver pero que pueden ser superados mediante un esfuerzo conjunto, basado en la unidad del pueblo. Solamente así se hará posible que se confíe el poder a un gobierno fuerte, democráticamente elegido, y que tenga el respaldo del país con las salvaguardas de una eficiente fiscalización fundada en la independencia de poderes.