Pobreza multidimensional alcanza al 60% de la población boliviana

ABI

La extensa pobreza multidimensional que alcanza a más del 60% de la población boliviana, hace insuficientes los esfuerzos del gobierno y el Banco Central de Bolivia, que han adoptado medidas de magnitud para paliar los efectos sobre los ingresos de las familias, el empleo y las empresas. Desafortunadamente, estos esfuerzos serán insuficientes, por la crisis, sostiene el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), en un estudio denominado «Alerta Laboral, Trabajadores y crisis del COVID-19».

Sostiene que la crisis generada por la pandemia está revelando dramáticamente las desigualdades sociales y la pobreza en Bolivia. Enfermar o mantenerse en cuarentena depende, en buena parte, de las condiciones económicas en que la crisis sanitaria encontró a cada una de las personas y sus familias, sostiene el trabajo. El informe considera que a pesar de una década de bonanza en el país (durante el gobierno de Morales), las condiciones de trabajo se han deteriorado al igual que la institucionalidad y la infraestructura de la seguridad social. «En Bolivia la mayoría de trabajadores son parte del sector informal y están expuestos a riesgos de seguridad y salud al carecer de protocolos mínimos de protección, como barbijos y desinfectantes. Muchos viven en condiciones de hacinamiento en barrios y comunidades, sin servicio público de agua potable o agua mejorada, además de tener su salud en riesgo y la reducida eficacia de medidas de prevención, destinadas a la población en general» señala el documento de CEDLA.

Más adelante afirma que los bonos serán insuficientes frente a sus necesidades básicas; enfrentando mayor pobreza. Para quienes trabajan en la economía informal, la reducción de las horas de trabajo impuestas por la pandemia es equivalente a la pérdida del total de ingresos sin alternativas de solventar sus necesidades más elementales.

CEDLA también señala que los productores campesinos deben ser tomados en cuenta en las políticas de corto plazo y la seguridad alimentaria nacional. Considera que este sector ha sido olvidado por las políticas económicas de las últimas décadas, puesto que se privilegió la especialización agrícola en pocos cultivos y la importación de productos incentivados por la política cambiaria.