Posición correcta de la Cámara de Industrias

No es precisamente buena etapa político sectorial para pedir aumento de salarios, en circunstancias que todos los sectores de la producción, industria, comercio y de servicios en general están en colapso económico y una inmensa mayoría de empresas privadas en quiebra por la pandemia mundial que obligó a la paralización general para preservar la salud pública.

A la dirigencia de la COB, poco o nada le importa la pandemia del coronavirus a nivel mundial que provocó la recesión de todas las economías y coloca a gobernantes de todos los países democráticos en la disyuntiva de enfrentar primero la amenaza contra la vida humana o preocuparse de la política mezquina, nada aconsejable, pues seguramente no pasa por mente racional que el virus solo ataca a algunos «escogidos».

«No se entiende» cómo la actual directiva de la COB que estuvo aliada al MAS y que recibió favores políticos por su obsecuencia con el régimen, se diga ser representante de los trabajadores. Según denuncia de mineros de Oruro, el secretario ejecutivo de la COB, Guarachi, además de su salario recibió favores políticos del MAS e hizo designar como Gerente de la Caja Nacional de Salud al cuestionado Meneses y en otros ministerios a sus conmilitones. El que con dinamita en mano ingresó a la ciudad de La Paz en compañía de Luis García Linera, en octubre de 2019, para defender al expresidente y al exvicepresidente, infringiendo la Ley que prohíbe portar explosivos en centros poblados o capitales de departamento, ahora quiera damnificar a los trabajadores, que durante esta larga pandemia, extrañaron sus fuentes de trabajo y pese a no contar con dinero para adquirir alimentos, resistieron para evitar el contagio.

Guarachi y sus asociados fueron defenestrados, desconocidos, por el magisterio nacional, el sector salud, mineros de Oruro, exdirigentes de la COB y por otras organizaciones laborales que exigieron su renuncia por «haber puesto de rodillas a la Central Obrera, a ordenes de un partido, de un dictador».

Por eso es ponderable la declaración de los comités cívicos de Bolivia que manifestaron que «no se podrá aumentar salarios en esta gestión, no solo por los efectos que generó la pandemia sino por el desgobierno que se dedicó a entregar canchitas y desatendió durante catorce años las necesidades del sector salud, de haberlo hecho, posiblemente se habría dado atención inmediata a los afectados por el virus».

Por su parte el Presiente de las Cámara de industria y Comercio Rolando Kempf, dio a conocer al gobierno y a los trabajadores «que no podrán hacer un incremento salarial debido al momento de crisis que vive el país por la paralización de la economía».

La Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP), considera «absolutamente improcedente, en estos momentos, de calamidad pública, por el Covid-19, ningún tipo de incremento salarial». Su Presidente Jaime Ascarrunz Eduardo afirmo: «Nuestra Entidad, tenía mucha expectativa sobre las medidas que el gobierno había anunciado respecto a continuar o flexibilizar la cuarentena para precautelar la salud y la economía de los bolivianos, acción que de manera general hemos apoyado, máxime cuando se trata de preservar la salud de la población, sin embargo, los empresarios esperábamos medidas económicas específicas y efectivas de reactivación y salvataje para las empresas privadas a objeto de precautelar las fuentes de trabajo». Puso énfasis al señalar «que las medidas paliativas que hasta la fecha ha otorgado el Gobierno no son efectivas, debido a que el gasto por el pago de planillas, por los días de cuarentena, igual tendrá que ser cancelado por el empresario sumando el respectivo costo financiero que en algunos casos llega al 11%, no siendo una opción el incentivo dispuesto por el gobierno mediante la otorgación de créditos preferenciales al sector productivo para cubrir el pago de salarios, ello por las altas tasas de interés».

La Cámara Departamental de Industrias de La Paz (Cadinpaz), en comunicado, hizo saber «su absoluto y total desacuerdo con incremento salarial al Haber Básico o al Salario Mínimo Nacional en la gestión 2020. “La industria se encuentra al borde de su extinción. Durante 14 años, la industria ha perdido gradualmente competitividad frente a terceros países por los altos, graduales e inconsultos incrementos salariales. El salario mínimo en Bolivia es uno de los cinco más altos entre 10 países de Sudamérica y la productividad laboral es la última en la región. En este adverso contexto, aprobar un incremento salarial en 2020 se constituirá un extremo que atentaría contra la inversión, producción y empleo» sostiene.

El gobierno de transición no debe afectar a la empresa privada, más de lo que ya afectó la pésima administración de la cosa pública por el anterior gobierno y ahora la presencia del coronavirus que paralizó la economía mundial causando recesión y no se sabe si habrá contención a inmediato plazo del virus, porque de ello depende la vida de los trabajadores y empresarios expuestos al contagio. El no comprender esta realidad que se presenta después de cien años en el planeta, es pecar de incomprensión a las actividades que generan empleos.