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lunes, noviembre 28, 2022
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Preocupante informe sobre el hambre en Bolivia

Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA) la seguridad alimentaria en un país se da cuando todas las personas tienen acceso permanente a alimentos seguros, nutritivos y en cantidad suficiente para satisfacer sus requerimientos nutricionales y preferencias alimentarias, y así poder llevar una vida activa y saludable. ¿Ocurre esto en Bolivia? Veamos algunos informes tanto de organismos internacionales como datos del propio gobierno boliviano.

Bolivia figuraba en el grupo de 37 países que enfrentan una carencia alimentaria «grave», de acuerdo al Índice Mundial del Hambre 2013. Dos años después, en 2015, se anunciaba que se había reducido la pobreza, y evidentemente, hubo datos respaldados por organismos internacionales. Pero los cambios no fueron muy grandes de acuerdo a un Índice de las ONG Concern Worldwide irlandesa y Welthungerhilfe alemana y del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) de Estados Unidos.

Ahora, las instituciones Ayuda en Acción, HELVETAS Bolivia, y Welthungerhilfe, elaboraron un nuevo Índice de hambre (IGH), en el que señala que Bolivia se encuentra en una posición moderada, con un registro de 13,2. Pero, es el tercer país con un índice elevado de hambre de Sudamérica, el primero es Venezuela con 19,9 y segundo está Ecuador con 15, 2. Según el reporte, los países con índices más bajos son: Brasil con 5,4, Argentina con 6,8 y Perú con 7,6. El informe, de acuerdo a Richard Haep, director de Programa de HELVETAS Bolivia, se realizó con 21 países de América Latina y de ellos, Bolivia ocupa el puesto 15. Explica que Bolivia mejoró su situación en los últimos 25 años. Pero explicó que esta mejora no se da para todos los bolivianos, porque Potosí alcanzó 23,8 puntos y Chuquisaca registró 23,3, es decir que ambos se encuentran en una situación grave. Santa Cruz sí está con un indicador «bajo», ya que alcanzó 5,5. Beni también está en este grupo con 7,8. El resto de los departamentos Oruro (13,7), Pando (13,1), La Paz (11,3), Cochabamba (11,3) y Tarija (10,1) están en una situación moderada.

Ayuda en Acción, HELVETAS Bolivia, y Welthungerhilfe, presentaron el informe metodológico y las puntuaciones del IGH son calculadas a través de un proceso que considera tres pasos permitiendo capturar desde distintas fuentes la naturaleza de la multidimensionalidad del hambre. Se consideran los valores de los cuatro indicadores que son la insuficiencia calórica, la desnutrición infantil, la desnutrición crónica infantil y la mortalidad infantil. A cada indicador se otorga componentes de puntuación estandarizada en una escala de 100 puntos, teniendo como base el nivel más alto observado para el indicador a escala mundial en las últimas décadas. Las puntuaciones ponderadas son agregadas para calcular la puntuación del IGH de cada país. En la escala de 100 puntos, el 0 es la mejor puntuación (sin hambre) y el 100 refleja la peor calificación.

En los hechos, en todos los informes internos, las autoridades nacionales creen que el país es autosuficiente en la producción de alimentos, excepto en el trigo. Por alguna razón, se olvida que el país importa decenas de productos básicos de consumo y es el propio gobierno que compra circunstancialmente de Argentina, Perú y Brasil arroz, harina, trigo y otros productos. No solo eso, también ingresan productos de diversa índole desde papa hasta fruta. Todas las entidades empresariales que se dedican a la producción de alimentos, las organizaciones de agricultores y los especialistas, expresan preocupación por la creciente vocación importadora de alimentos que tiene el gobierno, pese a que Santa Cruz ha demostrado que es posible producir en Bolivia y hasta exportar. Bolivia en este momento tiene déficit en varios rubros. Las importaciones de alimentos básicos superan las 300 mil toneladas anuales. Y en este momento, con el cerco a Santa Cruz, los bloqueos y el paro de los cruceños, seguramente el contrabando se ha incrementado y diversificado, para cubrir los mercados de occidente. Esta es una triste realidad que podría ser superada ampliamente con el apoyo y fomento a la producción nacional, pero lejos de ello, los ataques a la iniciativa privada son constantes, así como creciente la inseguridad jurídica.

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