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lunes, noviembre 28, 2022
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Preocupantes previsiones para este año

El gobierno debería analizar con mayor detenimiento los factores económicos imperantes y la realidad objetiva, para adoptar medidas de previsión y austeridad debido a malas señales de la economía global. Los organismos internacionales prevén que este año será muy difícil porque se tendrá que enfrentar varios problemas, entre ellos inflación, el peso de la deuda externa (la deuda de Bolivia es cuantiosa), la desigualdad económica, los efectos del cambio climático, y especialmente la covid-19 y sus secuelas. El Banco Mundial (BM) y la CEPAL reconocen que la recuperación de los países de Latinoamérica y El Caribe está en riesgo, y que el crecimiento previsto para la región apenas alcanzará al 2,6%. Analizar la realidad debería ser una de las principales preocupaciones del gobierno nacional, e informarse sobre los informes de los organismos que observan la economía global entrará este año en un periodo de desaceleración que se extenderá hasta fines de 2023.

Según el Informe de Perspectivas presentado por el Banco Mundial, se considera que luego del repunte de 2021, cuando la producción se incrementó un 5,5%, en 2022 el avance será solamente del 4,1% y en 2023 el crecimiento será aún menor, 3,2%, debido a que la demanda disminuirá a la par de los apoyos fiscales y monetarios en todo el mundo. El BM Asegura que el panorama será todavía peor para las economías emergentes y en desarrollo, cuya recuperación podría estar en riesgo dada la ralentización de los motores globales, como Estados Unidos y China, que reducirán su demanda de las materias primas que se producen en esas naciones exportadoras no industrializadas. Por otra parte, las nuevas oleadas de coronavirus, la inflación persistente y los cuellos de botellas en las cadenas de suministro, sumadas a la vulnerabilidad financiera de muchas zonas del mundo, aumentan el peligro de un «aterrizaje brusco», alerta el informe.

El presidente del Grupo Banco Mundial, David Malpass, consideró que además de los factores citados, el cambio climático puede aumentar la inestabilidad de los precios de los productos básicos y las tensiones sociales pueden agudizarse como resultado del aumento de la desigualdad. En América Latina y el Caribe el crecimiento se desacelerará al 2,6 % en 2022 para luego aumentar levemente al 2,7 % en 2023 tras registrar un rebote de 6,7% en 2021 apoyado por la fuerte demanda en destinos clave de las exportaciones -Estados Unidos y China-, los precios altos de los productos básicos y el volumen elevado y constante de las remesas, sobre todo en México, América Central y el Caribe.

La inflación se ha incrementado en toda la región, y en la mayoría de los casos ha superado las metas establecidas por los bancos centrales a causa de la consolidación de la demanda asociada con la reapertura económica, el incremento de los precios de los alimentos y la energía, las interrupciones en la producción de electricidad relacionadas con el clima y, en algunos países, la depreciación de la moneda y los fuertes incrementos en el dinero circulante. El Banco Mundial calcula que el proceso de recuperación hacia los niveles del Producto Interno Bruto (PIB) anteriores a la pandemia será desigual en la región y prolongado en algunas naciones. El ingreso per cápita retrocederá en la región no sólo en relación con las economías avanzadas, sino también con las de Asia oriental y el Pacífico y las de Europa y Asia central.

La economía de Brasil se ralentizará hasta llegar al 1,4 % en 2022 debido a la limitada confianza de los inversionistas, la erosión del poder adquisitivo derivado de la alta inflación, el endurecimiento de la política macroeconómica, la desaceleración de la demanda de China y la caída de los precios del mineral de hierro. Luego se espera que repunte al 2,7 % en 2023. El crecimiento de México, por su parte, disminuirá hasta el 3 % en 2022 y el 2,2 % en 2023. Se estima que los cuellos de botella de las cadenas de suministro persistirán durante la primera mitad de 2022, mientras que la demanda externa se verá limitada por la desaceleración del crecimiento de Estados Unidos, y la política macroeconómica se endurecerá. En Argentina la economía se desacelerará al 2,6 % en 2022 a medida que el consumo privado se atenúe como consecuencia de la reducción del estímulo fiscal y la inversión disminuya. Los fuertes rebotes cíclicos observados en Chile, Colombia y Perú en 2021 se debilitarán en 2022 y nuevamente en 2023.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), presento también su informe de perspectivas económicas de la región, y considera que Latinoamérica, la región más afectada por la pandemia, creció un 6,2 % en 2021, pero 2022 estará marcado por las asimetrías entre países y una desaceleración incentivada por la incertidumbre. En su «Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe», presentado esta semana, el organismo redujo su pronóstico para 2022, que antes era del 2,9% y ahora pasa a un 2,1 %. Recordó que el crecimiento de 2021 llegó tras una histórica caída de 6,8 % en 2020, la contracción más alta en 125 años.

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