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domingo, diciembre 4, 2022
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Prevén recesión y agitación social

El gobierno del presidente Luis Arce ha anunciado que no ve necesario un cambio en la paridad monetaria, y que se mantendrán las subvenciones, frente a una eventual nueva crisis económica. Pero mantener la estabilidad es una tarea muy difícil en las actuales condiciones de disminución de los principales rubros que han mantenido la economía nacional, como los hidrocarburos. Desgraciadamente, las previsiones internacionales son desalentadoras y pueden presionar negativamente a nuestro país. El mundo caerá en una recesión global y un estancamiento prolongado a menos que los países industrializados cambien pronto el curso de sus políticas monetarias y fiscales restrictivas, alertó la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), agregando que la situación podría llegar a ser peor que la que siguió a la crisis financiera de 2008 y a la pandemia en 2020.

La suma de las múltiples crisis derivadas de la pandemia, el endeudamiento excesivo, la inflación, el cambio climático y la guerra en Ucrania podrían dejar la economía mundial en una situación más precaria. El Informe 2022 sobre Comercio y Desarrollo, prevé un crecimiento mundial de 2,5% este año y de 2,2% en 2023, advirtiendo que el alza de las tasas de interés y el endurecimiento de la política fiscal que han aplicado las economías industrializadas, sumada a la cascada de crisis derivadas de la pandemia y la guerra en Ucrania, han hecho pasar a la economía mundial, de la desaceleración al retroceso, dejando un espacio prácticamente nulo para un aterrizaje suave.

La UNCTAD expone el poco efecto que tuvo una década de tipos de interés históricamente bajos en los objetivos de inflación y crecimiento, y argumenta que esta vez tampoco lograrán la meta de controlar la inflación sin dar lugar a una recesión. Se trata de una política «imprudente», afirma el informe de este organismo. En la realidad que atraviesa el mundo, con caídas de los salarios reales, ajustes fiscales, turbulencias financieras, y apoyo y coordinación multilateral insuficientes, el endurecimiento monetario excesivo «podría resultar en un periodo de estancamiento e inestabilidad económica para muchos países en desarrollo y algunos desarrollados». Las proyecciones de la UNCTAD indican que el aumento de las tasas de interés de este año en Estados Unidos reducirá unos 360.000 millones de dólares los ingresos futuros de los países en desarrollo -con excepción de China-, y perciben la medida como una señal de más problemas por venir.

La publicación añade que todas las regiones resultarán afectadas, con un peor efecto en los países en desarrollo, muchos de los cuales están cerca del incumplimiento de la deuda. No obstante, el sombrío panorama, aún hay espacio para corregir el rumbo, según UNCTAD. «Tenemos las herramientas para contener la inflación y apoyar a todos los grupos vulnerables. Es una cuestión de opciones políticas y de voluntad política. Sin embargo, el curso de acción actual está perjudicando a los más vulnerables, especialmente en los países en desarrollo, y corre el riesgo de llevar al mundo a una recesión global», según la secretaria general de la agencia de ese organismo dependiente de la ONU, Rebeca Grynspan.

Unas 90 economías en desarrollo han devaluado sus monedas frente al dólar este año y sus reservas de divisas están cayendo mientras que los diferenciales en los rendimientos de los bonos ensanchándose, lo que ha dado como resultado un encarecimiento de su deuda y un aumento preocupante del riesgo de una crisis mundial de deuda. Para contrarrestar la grave situación que atraviesan las economías más atrasadas, la UNCTAD pide que «se incremente la Ayuda Oficial al Desarrollo y los derechos especiales de giro, entre otras provisiones para apoyar a los países en desarrollo. Sugiere como prioridad avanzar en un marco jurídico multilateral para gestionar la reestructuración de la deuda, incluyendo a todos los acreedores oficiales y privados».

En América Latina y el Caribe el panorama es gris, según UNCTAD: el entorno externo supondrá un obstáculo mayúsculo adicional para el crecimiento durante los próximos años, sobre todo en los países más endeudados; la región registrará una pronunciada desaceleración, pasando de un 6,6% en 2021 a un 2,6% este año y apenas un 1,1% en 2023. Argentina, Brasil y México, los motores económicos de la región disminuirán su avance tras el repunte de 2021 que siguió a la contracción generada por la pandemia. Rebeca Grynspan señaló que para la mayor parte de las economías latinoamericanas el deterioro de las condiciones financieras mundiales y los cambios en la política económica en los países avanzados afectarán el crecimiento, aumentando la exposición a los embates externos. El informe señala que si bien los precios internacionales de bienes de la canasta exportadora de la región -como energía, alimentos, fertilizantes y minerales-, subieron unos meses, las alzas fueron de corta duración y presionaron a los precios nacionales. Al igual que para el resto del mundo, la UNCTAD considera que el endurecimiento de la política monetaria en América Latina conlleva el riesgo de una depresión drástica de la demanda interna, lo que puede provocar no sólo una recesión, sino también agitación social.

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