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jueves, agosto 5, 2021
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Relaciones con EE.UU. en incógnita

Donald Trump, congratuló al Presidente Luis Arce, al parecer en un intento por restablecer las tensas relaciones bilaterales.

El secretario de Estado de Estados Unidos (EE.UU.) Mike Pompeo, envió un mensaje abriendo la posibilidad de «discutir oportunidades para construir sobre la relación bilateral entre Estados Unidos y Bolivia». Pompeo indica en su misiva que «Bolivia juega un papel importante en el apoyo a un hemisferio occidental próspero, seguro y democrático”.

La llegada de una misión para la asunción del nuevo gobierno, también permite ver señales de un nuevo intento de acercamiento, que inclusive puede mejorar con el triunfo electoral de los demócratas en el país del norte.

De hecho, el resultado de las elecciones en Estados Unidos, con el triunfo de Joe Biden, hace prever un cambio en la política norteamericana hacia Latinoamérica, que fue relegada, debido a las prioridades del gobierno de Donald Trump, de dedicar sus mayores esfuerzos a la economía y los intereses de la potencia mundial.

El resultado ha sido un alejamiento de los problemas vitales no solamente de la región, sino del planeta, al extremo de apartarse de los acuerdos para frenar el calentamiento global.

Salvo casos concretos que afectaban a la economía norteamericana, como la competencia comercial de China, la apatía fue una característica de la actual administración norteamericana, inclusive se alejó de la Unión Europea.

Bolivia no fue la excepción del distanciamiento norteamericano, agravado por una política hostil del anterior gobierno del MAS. Recordemos que las relaciones de Bolivia y Estados Unidos datan de hace 171 años, tiempo en el que hubo una mutua cooperación, ambos países han actuado en busca de soluciones a problemas internacionales y han reforzado sus vínculos bilaterales.

En la Segunda Guerra Mundial Bolivia estuvo junto a los aliados, aportando con estaño a precio subvencionado. Ambos países han participado en la fundación de Naciones Unidas, y en ese marco suscribieron numerosos tratados, acuerdos y convenios internacionales.

Pero desde 2006, una serie de hechos y actitudes deterioraron las relaciones por las decisiones adoptadas por el gobierno del ex presidente Morales, con relación a EE.UU., aplaudidas por algunos sectores de sus adherentes radicales, y deploradas por la mayoría, porque no iban encaminadas hacia objetivos nacionales, sino que respondían a conductas ideológicas ajenas al sentimiento de los bolivianos. La autodefinición del gobierno del MAS, en ese momento, por lo menos en expresiones del expresidente y de García Linera como «socialistas y marxistas», se consideró como una manifestación personal y hasta de una parte de su conglomerado político.

La hostilidad antinorteamericana se fue manifestando con declaraciones de elevado tono y finalmente con actitudes concretas, como la expulsión del embajador Philip Goldberg en septiembre de 2008, acusándolo de conspirar contra el Gobierno boliviano. Posteriormente también se expulsó a la agencia antinarcóticos DEA y también cesó la presencia de USAID, situación que tensionó mucho más las relaciones.

Inclusive después de una serie de conversaciones diplomáticas, se coincidió en señalar que estaba en camino un restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos gobiernos. Hubo varios intentos, en uno de ellos, en un comunicado conjunto durante el gobierno del Barack Obama, emitido por las misiones negociadoras, se decía que «las partes lograron progresos significativos en puntos sustanciales y establecieron un plan de actividades que busca arribar a un acuerdo final». No hubo avances hasta la renuncia de Evo Morales y el establecimiento del gobierno provisional que inició negociaciones activas con USA.

Hoy el panorama se presenta diferente, Arce Catacora anunció que su gobierno «necesita abrirse a todos los países»… «Nosotros vamos a restablecer todas las relaciones», afirmó.

El camino para mejorar las relaciones internacionales esta expedito en este momento, las muestras de reconocimiento de la comunidad internacional, así como de organismos internacionales son alentadoras. Pero cuando la política y las ideologías se imponen, muchas veces los intentos de armonía se desvanecen, para dar paso a otros sentimientos que permanecen ocultos. En el MAS hay tendencias radicales que no admiten la convivencia ideológica. Las poses dogmáticas de algunos sectores están latentes y mucho dependerá de Arce y Choquehuanca, de imprimir en su gobierno el sello propio.

Es una incógnita, porque el exgobierno de Morales y García Linera, tenía una posición contra el sistema norteamericano, contra el imperialismo del norte por lo que se acercó al imperialismo chino y ruso.

Si el tema es contra «el sistema» y Arce acepta establecer relaciones diplomáticas con Estados Unidos, el pueblo se dará cuenta que los ideólogos del anterior gobierno masista, estaban en una posición fuera de lugar, porque al presente la globalización de las economías y de los derechos de los pueblos, no se debe negar.

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