Renuncia de Morales y nuevas elecciones calmará al pueblo

Por. Dr. DAEN. Waldo Torres Armas

Morales está en situación desesperada, su apoyo «de organizaciones sociales» son esporádicos y obligados. Ante la enorme cantidad de evidencia sobre fraude electoral, será inaceptable el dictamen de la OEA recomendando la «segunda vuelta», significaría olvidar los delitos cometidos por el TSE y por el Presidente, confrontados con la Ley del Régimen Electoral, incluido el incumplimiento al 21F y su inconstitucional postulación.

En las actuales condicionantes de rebelión del pueblo, las únicas salidas de la crisis son: Que la ciudadanía paceña, exija la renuncia de Morales por el descontrol territorial generalizado de los asuntos del Estado, por el descomunal fraude electoral y los delitos inmersos promovidos por el Presidente y vicepresidente y por carecer del respaldo institucional de las FF.AA. y de la Policía, que le incapacita a garantizar la seguridad, la estabilidad y gobernabilidad, como manda la Constitución.

Con respecto a las FF.AA., es preciso saber si el alto mando comparte o no los actuales postulados de la sociedad. La estructura militar existe porque somos los bolivianos que la sustentamos, pero: ¿seguirán desvirtuando su misión convertidos en instrumento de dominio y represión social del poder político temporal? o ¿Están dispuestos a restaurar su aureola de institución democrática?

La sumisión al gobierno, en lugar de la subordinación a la Constitución Política del Estado, envilece al mando militar, la dominación civil partidaria sobre las Fuerzas Armadas a través de la prebenda, es contraria al bien común. El control de las FF.AA. la ejerce el Régimen mediante el condicionamiento de la carrera profesional a las indicaciones de un partido. Un Comandante de Fuerza, así nombrado, no puede ser independiente e imparcial; pero en el actual caso de la desobediencia civil, los militares y la policía no deben ser subordinados por un gobierno que carece de legitimidad constitucional.

Por lo tanto, solo les cabe ser consecuentes y obedientes a la Constitución como definidor del poder que se les ha conferido sustentada en la voluntad del pueblo y articulada por el Estado de Derecho, ya no en la voluntad de un régimen político que cree estar por encima de la Ley.

Hoy, la ciudadanía tiene un nivel de determinación y constancia nunca vistas ni percibidas antes, el sacrificio de su movilización ha evolucionado, solo espera la renuncia de Morales y nuevas elecciones.

Frente a un gobierno antidemocrático y racista, la rebelión del colectivo social puede detener sus ansias totalitarias y restituir el poder soberano a los ciudadanos. El pueblo de La Paz, Bolivia y las FF.AA. tienen gran responsabilidad histórica. No es importante lo que opine la OEA. El objetivo es la restitución democrática usurpada.