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domingo, septiembre 26, 2021
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Revertir la deforestación

La ONU demanda a los gobiernos revertir la deforestación para «ayudar a mitigar el cambio climático». El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Qu Dongyu exhortó a proteger los bosques y la naturaleza. «Hoy, la humanidad enfrenta una triple crisis de pérdida de biodiversidad, cambio climático y covid-19», dijo el director de la FAO, y añadió que «hace falta un medio ambiente sano para tener una alimentación sana». El mensaje llega en momentos en los que en muchos países se deforestan grandes extensiones afectando los pulmones del planeta como ocurre en la Amazonia.

Bolivia, es uno de los países que está atacando sus áreas protegidas, las reservas naturales, los territorios indígenas y tierras fiscales. La quema de bosques en nuestro país ha ocasionado grandes daños y pérdidas de la biodiversidad. Recordemos los incendios de 2019 y 2020. Las autoridades nacionales y regionales harían bien en hacerse eco del llamado de la FAO para revertir la deforestación. El director general de la FAO recordó a los ministros de Medio Ambiente de los países del G20 el enorme desafío mundial de producir cada vez más alimentos y, al mismo tiempo, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Qu Dongyu recordó que el decenio para la Restauración de Ecosistemas, lanzado recientemente bajo auspicios de la FAO y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), representa una «excelente oportunidad para movilizar los esfuerzos colectivos». Las agencias de la ONU han llamado a implementar medidas inmediatas que reviertan la alarmante pérdida de biodiversidad mediante programas de mitigación en los sectores alimentario y agrícola. El director de la FAO explicó que el trabajo de este organismo se guía por la necesidad de hacer que los sistemas agroalimentarios sean más eficientes, resilientes, inclusivos y sostenibles, con el objetivo de mejorar la producción, la nutrición, el medio ambiente y la vida sin dejar a nadie atrás. Diversos estudios ambientales estiman que cuidar el medio ambiente, revertir la deforestación y cambiar los métodos de producción por medios sustentables, preservando la naturaleza y los biosistemas, redundará en beneficios directos para la población, porque se evitará que los brotes de enfermedades pasen de los animales a los humanos. Asimismo, se prevén beneficios económicos al detener la pérdida de biodiversidad y la degradación de la tierra, que podrían ascender a 1,4 billones de dólares anuales.

Estos y otros temas serán tratados en la Precumbre Sobre Sistemas Alimentarios que tendrá lugar en un formato virtual la próxima semana, para preparar la Cumbre que se efectuará a fin de año. La reunión de preparación comenzara mañana lunes. La reunión es parte de la Década de Acción para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030. El objetivo del cónclave de alto nivel es reunir a los actores clave del mundo de la ciencia, los negocios, la política, la salud, la academia y otras esferas para delinear estrategias audaces hacia el progreso de los 17 ODS, que tienen como base común un enfoque más saludable y sistemas alimentarios más sostenibles y equitativos. La FAO también ha pedido a las naciones más ricas del mundo que aumenten su inversión en un entorno sostenible para alimentar a la creciente población mundial.

Ojalá que Bolivia participe de estas reuniones mediante delegaciones de alto nivel compuesta por gente especializada en medioambiente, de manera que las recomendaciones comiencen a aplicarse en nuestro país, que es el que lanzó la iniciativa de los derechos de la madre tierra, pero que en este momento es uno de los países que menos protege a la naturaleza, despegado una política agresiva contra los bosques, áreas protegidas y el medioambiente en general. La situación ambiental el nuestro país es muy delicada.

Bolivia ha registrado un incremento exponencial de la deforestación, según la publicación, «Deforestación en Bolivia: una aproximación espacial», trabajo de los investigadores Jaime Daniel Leguía Aliaga, Horacio Villegas Quino y Javier Aliaga Lordemann. Según el estudio, para el período 1975 a 1993 se registró una tasa de deforestación del 0.3 por ciento, equivalente a 168.012 hectáreas por año. Entre 1993 y 2000, el promedio se incrementó en 89 por ciento, llegando a 270.000 hectáreas por año. Para los años 2004 y 2005 en áreas iguales o mayores a 5.3 hectáreas se registraron 276.000 y 281.283 hectáreas deforestadas, respectivamente. Si se considera el resto de desmontes menores, se estima que la cifra puede alcanzar hasta medio millón de hectáreas. Las áreas donde se registra la mayor cantidad de deforestación anual es la Chiquitanía. En segundo lugar se encuentra la región Central Norte Integrado, conformada por 18 municipios. En 2019 de acuerdo a estimaciones actuales, se quemó más de medio millón de hectáreas de bosques. Algunos consideran que fue aún mayor la extensión.

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