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domingo, septiembre 26, 2021
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Riesgoso relajamiento en bioseguridad

La desescalada de casos de covid-19 continúa en nuestro país, mientras más gente se vacuna, aunque hay personas que quedaron marginadas sin poder recibir la segunda dosis por la inexistencia de la vacuna rusa. Asimismo, estudios especializados ya recomendaron la necesidad de aplicar la tercera dosis de refuerzo y comenzar a vacunar a los menores. De todas maneras, las últimas cuatro semanas comprendidas entre agosto y septiembre demuestran una evidente disminución con un promedio de 350 casos diarios. El último reporte oficial registra solamente 230 nuevos contagiados por coronavirus en todo el país, de los que La Paz tiene 97, Santa Cruz 58 y Cochabamba 19. Se registraron 14 decesos. Por una parte, es alentadora la disminución de contagios, pero a la vez hay un riesgo mayor por algunas actitudes irresponsables que pueden ocasionar otra ola de contagios.

Hay contradicciones entre las propias autoridades que recomiendan mantener el cuidado pero al mismo tiempo alientan la concentración de personas en diversas actividades. El alcalde de La Paz exhortó a que la ciudadanía mantenga las previsiones de bioseguridad, dijo que «no se debe bajar la guardia porque estamos amenazados por una posible cuarta ola del covid-19». El alcalde Arias y el Centro de Operaciones de Emergencia Departamental (COED) reiteraron la necesidad de vacunar a menores de 12 a 18 años de edad como medida preventiva. La representante de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) en Bolivia, Alma Morales, planteó también la necesidad de aplicar las vacunas para la población menor de 18 años.

En La Paz, hasta el 10 de septiembre, 441.061 personas recibieron la primera dosis; 291.991 con la segunda; y 82.003 con la dosis única, según datos del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de La Paz. Mientras que en la ciudad de El Alto, 215.691 están con la primera dosis; 121.036 con la segunda dosis; y 41.018 con la dosis única. Lamentablemente, la mayoría de las personas que recibieron la primera dosis de la vacuna rusa quedaron en el limbo, y hasta ahora no pueden completar la inmunización pese a que se pasó el tiempo prescrito. Lo peor es que no se recomienda cambiar de vacuna por no existir antecedentes estudiados sobre las reacciones.

Por otra parte, el Ministerio de Salud desplazó a lo que llamo el «ejército de batas blancas», integrado por 2.600 médicos en una campaña destinada a ampliar la vacunación contra el coronavirus, y minimizar los riesgos de una posible cuarta ola. El ministro Jeyson Auza, dijo que las brigadas se desplegaran por todo el territorio nacional para desarrollar una vigilancia epidemiológica activa, como una nueva estrategia de contención del coronavirus. Lo lamentable es que se siga politizando la salud de la población con actitudes demagógicas e irresponsables tanto de las autoridades nacionales como de las departamentales y municipales. El ministro Auza criticó al gobierno de transición por haber movilizado a las FF.AA. y haber determinado la cuarentena, ignorando la realidad en la que si no se hubiese adoptado esas medidas, la mortandad hubiese sido mayor.

Por otra parte, a nivel local las autoridades por una parte recomiendan mantener las medidas de bioseguridad y por otra alientan y hasta autorizan situaciones que entrañan riesgo de contagio por aglomeraciones. En los trámites en las oficinas municipales no se cuida mantener distancia en las filas y la gente se aglomera en sitios cerrados. Asimismo, se han autorizado partidos de fútbol con público, apertura de lugares de fiestas, venta de licores y hasta se ha invitado a los bailarines a retomar sus costumbres. El alcalde Arias convocó a las fraternidades folkloristas a realizar la entrada del Gran Poder antes del 20 de octubre, «para reactivar la economía naranja». Por una parte se hacen esfuerzos para frenar la pandemia y por otra se alienta al desenfreno.

En ese ambiente, el Sindicato de Ramas Médicas de la Salud Pública de La Paz (Sirmes) denunció la carencia de insumos, equipamiento y medicamentos en los hospitales La Paz y centros de primer nivel a cargo de la Alcaldía, a causa de la reducción de sus presupuestos, poniendo en riesgo la salud de la población. Tras una reunión ampliada, los médicos exigen la inmediata atención a las autoridades ediles y una solución por el bien de la continuidad de los servicios, porque la carencia total de recursos imposibilita el poder atender a la población tal como ocurre en el Hospital La Paz que «no cuenta con hilos de sutura, antibióticos y otros». Indican que tampoco se puede cumplir normalmente con los servicios y atenciones de consulta externa, hospitalización, cirugía y laboratorios en el hospital de La Paz y los centros de primer nivel.

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