Se ahondan los riesgos económicos

La economía mundial sufre ya la peor recesión que se recuerde y ningún país se librará de sus efectos destructivos. El coronavirus está matando a miles de personas, y lo peor todavía está por venir, ya que se teme que la calamidad económica propiciará mayor tragedia al dejar a millones sin empleo ni alimentos, ampliando la pobreza.

Los que más sufrirán son los países dependientes de las materias primas como Bolivia, que tienen muy poca capacidad de reacción frente a una caída de la producción interna y el aumento en las importaciones.

El país no estaba preparado para una pandemia de la magnitud del coronavirus y menos para amagar los efectos en todo el sistema económico financiero.

Todos los organismos internacionales coinciden en alertar sobre los efectos de esta nueva recesión que se teme sea la más dura que se recuerde. El Fondo Monetario Internacional (FMI), advierte que la economía en Bolivia se desplomará un 2,9% por efecto de las restricciones para contener el coronavirus. La región se verá afectada este año por el «aislamiento, bloqueo y cierres generalizados requeridos para frenar la propagación» del coronavirus, que está provocando un «grave efecto» en la actividad económica de todos los países latinoamericanos y a nivel mundial, según el FMI. Este organismo confirmó que tiene una capacidad de préstamo de un billón de dólares. El Gobierno ha solicitado créditos por aproximadamente mil millones de dólares a organismos internacionales como el FMI, CAF (Banco de Desarrollo de América Latina), Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Otro informe, esta vez del Banco Interamericano de Desarrollo, señala «que el coronavirus en América Latina y en el mundo provocará una recesión, similar a la que se registró en 2009, y la incertidumbre sobre la evolución de la pandemia obliga a los gobiernos a considerar políticas adecuadas, que deberán priorizar la lucha contra la propagación del virus, ayudar a los necesitados y apoyar a las empresas para evitar el desempleo». Según las conclusiones del informe de Políticas para Combatir la Pandemia, del BID, en el que advierte que «la región sufrirá este año una importante recesión, que probablemente supere la registrada en 2009 (alrededor del 2% del PIB). El escenario más extremo considerado en este informe resultaría en una recesión de más del 5% del PIB».

Este trabajo recomienda que se considere como «primera prioridad detener la propagación del virus, evitar que el sector de la salud se vea desbordado, y para ello se necesita recursos necesarios, y salvar vidas. Una segunda prioridad debería ser proporcionar alivio a los hogares más vulnerables que han perdido sus fuentes de ingresos como resultado del distanciamiento social y otras medidas. Y una tercera prioridad debería ser apoyar a todas las empresas sin preferencias odiosas y que podría repercutir en forma negativa, para reducir al mínimo, el aumento del desempleo, tratar de evitar la separación entre las empresas y sus empleados y las costosas quiebras y liquidaciones», señala el informe. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) también alertó sobre los efectos de la actual crisis en la pobreza de la región. «El mundo se enfrenta a una crisis sanitaria y humanitaria sin precedentes en el último siglo», ha subrayado la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, en la presentación de un trabajo sobre las secuelas económicas y sociales del virus en el subcontinente. «El mundo no va a ser el mismo después de esta pandemia y la reactivación económica va a tomar su tiempo», dijo.

Finalmente, el Banco Mundial en su informe «La economía en los tiempos del COVID-19» prevé una caída del Producto Interno Bruto de Bolivia (PIB) del 3,4 por ciento en la gestión 2020. «Se espera que el PIB se contraiga en 2020 debido a los impactos de Covid-19 y el bajo precio del petróleo, aumento de la pobreza y la desigualdad».

Como se puede apreciar, el FMI, BM y el BID, coinciden en la delicadeza del momento. Frente a esta realidad de colapso, tanto el gobierno como el sector privado, trabajadores y empleadores y la población en general tienen una responsabilidad compartida y actuar en una sola línea frente a la actual crisis que viene como efecto externo, pero que se agrava por una serie de factores internos que han moldeado a la economía nacional con paliativos, improvisaciones, subvenciones y una perniciosa oclusión de la realidad.

El gobierno del expresidente Morales malgastó en forma increíble multimillonarias sumas de dinero para afanes propagandísticos a través de quienes se identificaron con su gobierno dictatorial y le sirvieron por las «treinta monedas de oro» que percibieron para crucificar a Bolivia, que a la fecha no cuenta con hospitales nuevos de cuarto nivel ni albergues para tratamiento de sospechosos de haberse contagiado de la pandemia.

De haberse administrado la cosa pública con un mínimo de conocimientos sobre la dinámica de la economía mundial, se hubiera invertido otorgando mayor presupuesto al sector salud, educación, ciencia y tecnología y no en canchitas que no sirven ni siquiera para establecer carpas de atención a los pacientes y connacionales que retornan al solar nativo.