Se requiere apoyo internacional

Según informe de la CEPAL, la crisis del COVID-19 tendrá efectos económicos directos en los sistemas de salud y las tasas de mortalidad, y también efectos indirectos, que se materializarán por el lado de la oferta y la demanda, y hasta pone en riesgo la integralidad de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus Objetivos (ODS). El 73% de los indicadores estudiados muestra que hay problemas para lograr los ODS. El informe, titulado América Latina y el Caribe ante la pandemia: efectos económicos y sociales, fue dado a conocer en una conferencia de prensa virtual (vía video) por la Secretaria Ejecutiva del organismo, Alicia Bárcena. Sugirió apoyo urgente de los organismos internacionales a países pobres. Bolivia debería gestionar ya la colaboración.

El reporte aborda la coyuntura, los escenarios y las proyecciones hacia 2030 ante la presente, junto con recomendar acciones de política en diversos ámbitos para contrarrestar sus negativas consecuencias. En forma resumida se puede decir que entre los efectos directos se cuenta el impacto en los sistemas de salud de la región, cuya infraestructura es insuficiente para enfrentar los problemas generados por la pandemia. La mayoría de los países de la región se caracteriza por tener sistemas de salud débiles y fragmentados, que no garantizan el acceso universal necesario para hacer frente a la crisis sanitaria del COVID-19. Por ello, fortalecer los sistemas de salud requiere mayor y mejor gasto público.

Los efectos indirectos de la crisis desatada por la pandemia se están sintiendo en la región a través de seis canales externos de transmisión: 1) La disminución de la actividad económica de sus principales socios comerciales y sus efectos; 2) La caída de los precios de los productos primarios; 3) La interrupción de las cadenas globales de valor; 4) La menor demanda de servicios de turismo; 5) La reducción de las remesas y 6) La intensificación de la aversión al riesgo y el empeoramiento de las condiciones financieras mundiales.

De acuerdo con el estudio de la CEPAL, se prevé que el valor de las exportaciones de la región caerá por lo menos en 10,7% en 2020, debido a la disminución de los precios y a la contracción en la demanda agregada global. La integración regional es crucial para enfrentar la crisis, enfatiza el organismo de las Naciones Unidas. Los países de la región tienen capacidades productivas poco actualizadas tecnológicamente, y fragmentadas a nivel regional, por lo que se requiere escalar las capacidades nacionales y regionales, principalmente en la producción y provisión de bienes de primera necesidad. En el área interna, las medidas de contención tendrán costos en la producción (hasta 67% del PIB regional) y el empleo (hasta el 64% del empleo formal).

Urge medidas de apoyo a las pequeñas y medianas empresas (PYMES) y trabajadores por cuenta propia

Para abordar la emergencia sanitaria la CEPAL señala que es imperativo aplicar inmediatamente y de manera eficiente las medidas de contención sugeridas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), fortalecer los sistemas de salud y garantizar acceso universal a pruebas, medicamentos y curación. Para abordar la emergencia social son necesarias medidas de protección de ingresos para los grupos vulnerables, medidas de protección del empleo, como los subsidios de desempleo e ingreso básico de emergencia, y medidas de apoyo a las pequeñas y medianas empresas (PYMES) y los trabajadores por cuenta propia.

A largo plazo, la región deberá repensar sus estrategias de desarrollo para prevenir la severidad de futuros choques. En este sentido, propone la creación de un fondo regional dedicado a las necesidades particulares de los países de ingresos medios para apoyar la recuperación social, económica y productiva. Asimismo, enfatiza la importancia de contar con un apoyo flexible de las organizaciones financieras multilaterales. Los países en desarrollo deben negociar colectivamente préstamos en condiciones favorables y servicios de la deuda y revisar las políticas de graduación para los países de ingresos medios, explica.

Considera que en esta coyuntura la cooperación internacional juega un rol fundamental. La salida de la crisis dependerá de la fortaleza económica de cada país, por lo tanto, dadas las asimetrías entre los países desarrollados y en desarrollo, el papel de la ONU, el FMI y el Banco Mundial será esencial para garantizar el acceso al financiamiento y sostener el gasto social y la actividad económica con medidas innovadoras.

El FMI considera que la pandemia provocará «la peor caída económica desde la Gran Depresión» de 1929. La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, advirtió además que los países emergentes y pobres como los de Latinoamérica «corren un gran riesgo». 170 países de los 189 miembros del FMI van a registrar una contracción de su ingreso per cápita este año según dicho Fondo.