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miércoles, septiembre 22, 2021
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Ser madre durante la pandemia

El significado de ser Madre cobra mayor relevancia en situaciones de crisis, durante las enfermedades o carencias. Precisamente la pandemia de coronavirus vuelve a demostrar que gran parte del sacrificio familiar recae sobre las mamás, y este 27 de mayo representa una nueva oportunidad que permite valorar el sacrificio de la madre para la sociedad, la familia y la Patria misma. Un estudio realizado por la Universidad de Harvard, señala que casi el 60% de las madres que enfermaron de COVID-19, y fueron separadas de sus hijos, dijeron estar «muy estresadas» y el 29% de las que trataron de amamantar no fueron capaces de hacerlo tras reunirse con sus recién nacidos.

La presencia de síntomas en la madre predijo la transmisión o síntomas en lactantes de todas las edades. Los lactantes cuyos nacimientos se vieron afectados por covid-19 materna, tuvieron mayor probabilidad de nacer parto vaginal y de ser separados de sus madres al nacer que los lactantes que no fueron afectados por covid-19. Debido a que la muestra del estudio contenía muy pocos lactantes no amamantados, no se pudo encontrar efecto alguno de la lactancia (materna vs artificial) sobre la transmisión viral o la hospitalización en lactantes.

Los investigadores sostienen que el trabajo contribuye a la evidencia emergente de que el contacto piel con piel, la cohabitación conjunta y cerca de la madre y el amamantamiento puede ser segura en las madres infectadas por SARS-CoV-2. Más aun, la investigación concluye que «alterar los estándares de calidad, basados en evidencia, del cuidado en la maternidad puede asociarse a daños y ser innecesario».

Por otra parte, en el caso de los contagiados atendidos en casa, también ha sido la madre el principal medio para el cuidado de la familia, por alguna razón que todavía está en investigación, la mayor parte de los infectados son de sexo masculino en todo el mundo, de manera que el cuidado familiar mayormente estuvo a cargo de la mama. Pero, aparte de la coyuntura de la pandemia, las batallas que las mujeres y las madres enfrentan día a día, a veces superan los acontecimientos históricos, para convertirse en la cotidiana lucha por la supervivencia, el bienestar y la búsqueda de la felicidad, en la que el arma principal que utilizan una madre es el amor y el sacrificio. Los bolivianos rinden honores y expresan su reconocimiento hoy a las madres, recordando a la «Heroínas de la Coronilla», y celebrando que día a día se ven actos de sacrificio que distinguen a la mujer dispuesta a dar la vida por sus hijos.

En Bolivia se han aprobado decenas de leyes y normas que buscan proteger a la maternidad y la mujer en general, pero son pocas las que se cumplen. Por ello, Bolivia aparece en puestos rezagados en el ranking que cataloga donde hay mejores condiciones para ser madre. Se trata de una calificación triste para el país, porque señala las condiciones de salud, bienestar económico, respeto, asistencia, reconocimiento y protección, entre otros, que el Estado y la sociedad brindan a la mujer.

En la última valoración sobre las mejores condiciones para la maternidad elaborado por Save the Children, el primer puesto de países donde hay mejores condiciones para ser madre es Noruega, en tanto que Somalia ocupa el último lugar. En esta estimación, Haití aparece como el peor lugar para ser madre de América Latina y el Caribe. Bolivia está en el puesto 93, entre 114 países. Este índice evalúa el bienestar de las madres con base a indicadores de salud materna, mortalidad infantil, niveles de educación, niveles de ingresos y situación política.

Lo lamentable es que pese a los preocupantes informes sobre violencia intrafamiliar y el endurecimiento de las leyes, el maltrato persiste. Informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) demuestran que la violencia contra la mujer continúa siendo un problema generalizado y devastador. Cerca de 736 millones de mujeres (es decir, una de cada tres) sufren violencia física o sexual infligida por un compañero íntimo o agresiones sexuales perpetradas por otras personas, unas cifras que se han mantenido en los últimos diez años. Bolivia aparece entre los países con mayor violencia intrafamiliar en la región latinoamericana. Los datos oficiales confirman un promedio diario de 124 casos de violencia hacia la mujer y ya se han registrado cerca de cincuenta feminicidios durante el presente año.

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