Servicio médico responsable

La reunión entre el ministro de Salud, Rodolfo Rocabado, y los representantes del Colegio Médico Bolivia se reanudará este lunes para continuar las negociaciones sobre la aplicación del Sistema Único de Salud (SUS). Existe optimismo en el Gobierno para llegar a un acuerdo. Las negociaciones, realizadas la pasada semana en Santa Cruz terminaron en un cuarto intermedio para que las bases médicas sean informadas de los avances y compromisos que asume el Gobierno. El presidente del Colegio Médico, Erwin Viruez, señaló que su sector espera que se firme un convenio que beneficie a todos los bolivianos brindando seguridad y sostenibilidad financiera.

El ministro Rocabado sostuvo que se ha dado respuesta a una demanda de 11 puntos del Colegio Médico, con una contrapropuesta. Considera que «hay puntos que todavía deben ser solucionados», pero espera que por el bien de la población se pueda llegar a un acuerdo. Según el Ministro, hay puntos coincidentes con los médicos y confía en que avance la implementación del SUS, ya que el Ministerio de Salud respondió al 90% de las 11 demandas del sector médico, lo que pone en la escena una predisposición de ambas partes en torno a la aplicación del nuevo sistema de salud.

Lo más importante es que se logre un acuerdo para ofrecer a la población un servicio de salud responsable. Recordemos que los médicos observan la aplicación del SUS sin antes contar con los recursos financieros necesarios, condiciones de infraestructura, esto es hospitales y equipamiento y suficientes medicamentos e insumos, para no tener que atender en camillas en los pasillos. Es necesario comprender que con el mismo presupuesto no se puede atender a cinco millones más de asegurados. El Gobierno anunció el destino de 200 millones de dólares, suma que se considera insuficiente, ya que una estimación anterior señalaba que se requiere de por lo menos mil 200 millones de dólares anuales para sostener el SUS, además de contar con la norma legal que respalde estos ingresos.

Ya anteriormente señalamos que en la situación actual el problema de la salud en nuestro país parece insoluble y deja a la mayoría de la población sin posibilidad de atención médica ni esperanza. Los males propios del sistema son agravados por la irresponsabilidad de quienes tienen el deber y la obligación de trabajar porque funcionen los hospitales y centros especializados con un presupuesto real que cubra todas las necesidades, es decir, con los medios y recursos suficientes, con profesionales idóneos, instalaciones adecuadas, instrumental, medicamentos, etc.

En este momento el Estado tiene deudas con los municipios por prestaciones de salud. A eso se suma la mala administración de la Caja Nacional de Salud, manejada sindicalmente y sin una adecuada fiscalización, situación que ha permitido una serie de irregularidades, como lo demostraron las pocas auditorías efectuadas. Los principales problemas de salud se reflejan en el eje central donde se encuentra la mayor parte de los centros hospitalarios.

No hace falta mucha imaginación para comprender lo que ocurre en los centros hospitalarios del interior y de las provincias, donde las condiciones son más precarias y los requerimientos de tanta o mayor urgencia. Desgraciadamente, la improvisación continúa imponiéndose a las necesidades objetivas del sistema de salud. Las cumbres de salud, pese a contar con información sobre la gravedad de los problemas, no llegó a acuerdos sustentables para responder a las imperiosas necesidades que atraviesa el sistema.

El principio de acuerdo entre médicos y el Gobierno abre una esperanza, de manera que tanto autoridades como el sector de salud tienen la responsabilidad de hacer los mayores esfuerzos por brindar a la población una mejor atención ya sea en Sistema Único de Salud (SUS) o mediante los actuales servicios, que lo que más requieren es voluntad y compromiso, además de condiciones materiales y profesionales. Hagamos votos porque se llegue a un entendimiento.