Solución, cerrar el parlamento y renunciar a ser candidata

Dr. DAEN. Wenceslao Jauregui

Un poco tiempo más y la situación política de Bolivia será caótica. La mejor propaganda electoral para el partido del exgobernante que buscó asilo en México y se encuentra desde Argentina digitando a sus partidarios, fue, ni duda quepa, la actitud del equipo gubernamental que dice apoyar a la presidenta Añez.

El cuestionamiento principal y que es real, para el pueblo, es que un partido pequeño que no paso del 4% de votos en las elecciones del 20 de octubre 2019 esté gobernando nuestro país.

Un partido que a siete meses ya tiene en su contra varios hechos denunciados de corrupción, da paso a que la Asamblea Legislativa Plurinacional, que por una parte se dice está cogobernando con Añez, toda vez que hizo nombrar 4 miembros en el TSE, mantiene a ministros camuflados y toda la estructura partidaria del MAS, tanto en lo judicial como en lo que toca a fiscales, le está haciendo ver cuadritos a la dignataria.

La insolencia de algunos integrantes de la COB, como son los casos de Guarachi que portando dinamita junto a Luis García Linera, ingresó a la ciudad de La Paz, haciendo explosionar dinamita causando zozobra y terror en los habitantes, hecho que ante el Código Penal es delito flagrante y por tanto el ministerio público de oficio debe iniciar las acciones penales correspondientes, ofreciendo como prueba preconstituida los periódicos, spots televisivos y jingles informativo radiales que prueban que Guarachi Juan Carlos, cometió delito de terrorismo máximo si el propio gobierno del ex presidente Morales mediante Ley prohibió esa clase de acciones terroristas en los centros poblados, en las capitales de departamento.

Juan Carlos Huarachi con optimismo delirante afirmó: «había ingresado y hecho explosionar dinamita en La Paz porque así era la costumbre de los mineros» qué tal y la Ley ¿dónde se lo metió? ¿En el bolsillo detrás de su pantalón o en su billetera de gran jailón?

El minero Orlando Gutiérrez, advirtió a la presidenta Jeanine Áñez que tiene dos caminos: promulgar la ley para las elecciones de septiembre o enfrentar una «sublevación del pueblo». Juan Carlos Huarachi, utilizando frases irreproducibles, anunció la declaratoria de emergencia para «preparar movilizaciones y bloqueos».

En las redes sociales, por su parte, los compatriotas que salieron a las calles enfrentando a la dictadura, dan a conocer que deben prepararse todas las plataformas, entes cívicos, juntas vecinales, para defender a Bolivia de la beligerancia del partido derrotado en noviembre de 2019.

Salomónica solución

Ante esas actitudes hostiles en contra de la democracia, como solución salomónica a la problemática coyuntural se debe obrar, por parte del equipo gubernamental, especialmente por la presidenta Añez un camino bifurcado en dos: Cerrar el parlamento por obstruccionista y atentatorio a la asistencia a la población boliviana con créditos del FMI para luchar contra la pandemia y dar a conocer que declina, renuncia, a su postulación como candidata presidencial para las elecciones, que podrían llevarse a efecto el 21 de febrero de 2021, siempre y cuando cumpla con el cierre de la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde sus partidarios diputados y senadores junto a los dos tercios del MAS cobran más de 70 millones de bolivianos como dietas, que bien pueden o deben servir para combatir el coronavirus.

La situación se hará más caliente si el pueblo sale en manifestaciones y cabildos como anuncia el CONADE.

La señora Añez tiene en sus manos que Bolivia viva en paz y armonía política, por lo visto a su equipo palaciego no le importa la imagen ni lo que le pase a la presidenta, porque del virus nadie está libre de ser contagiado.