Todo cambia, nada es permanente

La vida da vueltas en un sinfín de evoluciones en las que costumbres que en una época parecían de necesidad y hasta de recreación, como cazar, se vuelven dañinas; hechos considerados inmorales, como las relaciones entre personas del mismo sexo, se vuelven normales, legales. Ayer se penalizaba a la marihuana, hoy muchos países la legalizaron. El mundo cambia y la vida sigue un curso en el que lo bueno y lo malo se distinguen por el color de la lente del observador.

Cada vez toma mayor evidencia la frase de Winston Churchill, de que «la historia la escriben los vencedores» en acciones bélicas.

En Bolivia con cada cambio de gobierno se escribe una historia, negra, blanca y otra roja. En ambas con sangre de inocentes víctimas de la indolencia política y bélica de sus milicias. Antes «milicianos» del MNR hasta hace poco militantes que clamaban «guerra civil».

Los dirigentes del Movimiento Al Socialismo, con el control de un sector del electorado (campesino) condujeron el país durante 14 años, en cuyo lapso se transgredió la Constitución Política, se desconoció la voluntad popular del electorado de febrero 2016 y se vieron rebasados por una oposición creciente, se espantaron y asilaron.

El tiempo y las circunstancias puede cambiar en cualquier momento. Antes de las elecciones, con temor, varios dirigentes de la oposición pedían a los militares salir de sus cuarteles para defender a la gente acosada por beligerantes que clamaban «guerra civil». Cabe recordar que estos grupos bloquearon el acceso a las ciudades, impidieron que lleguen alimentos para la gente, y según declaración del exdiputado de Unidad Demócrata, Barrientos «hasta pretendieron dinamitar la planta procesadora de gas natural e hidrocarburos de Senkata, en El Alto», que cuenta con depósitos de gasolina y diésel para abastecer a tres ciudades, además de la planta de gas que tiene una capacidad de 7.280 cilindros al mes, de acuerdo con los datos actuales de YPFB. Abastece el 40% de la demanda nacional de GLP y cubre la demanda de garrafas del Departamento de La Paz y parte de los requerimientos energéticos de Beni y Pando. Los militares, cumpliendo órdenes de la presidenta transitoria, salieron a resguardar la planta. Al repeler los ataques a la planta hubo bajas de armas de fuego, de acuerdo a informes preliminares, provenientes desde flancos de la retaguardia de los atacantes.

Hoy quienes pretendían hacer volar esa planta que, según el exparlamentario Gonzalo Barrientos «hubiese hecho desaparecer varios manzanos a la redonda de El Alto y cercanías de La Paz», son calificados como «víctimas de la política».

Por ejemplo, en el gobierno de transición se inició diversos juicios a algunos dirigentes del MAS y a presuntos terroristas. Ahora, la cúpula del gobierno transitorio es enjuiciada o perseguida. Los procesados por fraude electoral de 2019, están siendo exonerados. El actual gobierno busca convencer que «hubo golpe de Estado y no fraude». Algunos de los sindicados están libres o con arresto domiciliario.

No quiere darse cuenta que existe una estrategia, para que retorne a ser gobernante quien renuncio y la Asamblea Legislativa (con dos tercios del MAS) la aprobó.

Si el actual gobierno, con todo el aparato de investigación, fiscales y jueces de por medio, logran se apruebe que no hubo fraude el 2019 y así declare la Asamblea legislativa con mayoría simple, el retornó de Morales a gobernar, sería algo que repercuta a nivel internacional y se eche de por lado las elecciones del 18 de octubre de 2020.

Se iniciaron proceso a los que incitaron a la violencia, a los bloqueadores que privaron de alimentos a la ciudadanía, a los que impidieron el transporte de oxígeno para los enfermos de coronavirus y también se impulsó la investigación de algunos de los actos de corrupción, pero hoy todos esos procesos están como «casos «cerrados», se ha dispuesto la libertad de detenidos. Es más, la Cámara de Diputados aprobó una resolución para rendir homenaje a las víctimas de Sacaba y Senkata, dejando de lado otros hechos de violencia en 2019. Los parlamentarios del MAS anteriores, aprobaron una Ley que ata de pies y manos a militares y policías que actúen frente a movilizaciones. Muchos analistas, historiadores y politólogos, consideran que, si la historia la escriben los que ganan, quiere decir que hay otra historia. Hay otra verdad, que tarde o temprano saldrá a luz cumpliendo ese ciclo de vida que señala «que todo cambia, nada es para siempre y en política todo da vueltas».

«Hoy gobierno, mañana pueblo» que nadie escupa hacia arriba.

Por ello quienes por azar de la vida ocupan sitiales de gobierno, como servidores públicos, deben estar seguros que son pasajeros del tren que tiene varias paradas, unos bajan otros suben, por tanto, tienen que respaldar con documentación fehaciente toda declaración pública, para ser creíbles, mucho más cuando manifiestan que respetaran la separación de poderes (Órganos) pero a minutos se desdicen y obran en contrario.