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jueves, diciembre 2, 2021
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Una gestión altamente conflictiva

Entre algunos hechos positivos y una andanada de situaciones conflictivas, Luis Arce Catacora se aproxima a cumplir un año en el poder, durante este lapso ha tenido que enfrentar una serie de problemas heredados del anterior gobierno del MAS, y otros dejados por el gobierno transitorio de Jeanine Añes. A 12 meses de las elecciones del 18 de octubre de 2020 que le dieron el triunfo a Arce con el 55,11 por ciento del electorado a su favor, hoy enfrenta un creciente deterioro de la preferencia y de la confianza ciudadana. Inclusive sectores que durante los 14 años anteriores apoyaron al MAS hoy se encuentran movilizados contra algunas medidas del gobierno, hecho que obligó a la actual administración a retroceder en la aprobación de leyes y normas que merecieron un rechazo casi generalizado de la población.

Día que pasa crece la confrontación entre oficialismo y la oposición pese a que hay alentadoras señales de recuperación de la macro economía, así como una atenuación del principal problema que sacudió al país en los últimos dos años, como es la pandemia de la covid-19. Efectivamente, la economía se está reactivando y al segundo trimestre ha crecido al 9,4% según informes del gobierno. El ministro de Economía Marcelo Montenegro, dijo que Bolivia se ubica en tercer lugar en crecimiento en la región. Perú creció al 20,9% y Argentina al 10,3%. Montenegro sostuvo que la minería creció en un 53%, el transporte en 35%, la construcción en 35%, hidrocarburos en un 17%, electricidad en 10%, comercio en 9,7% e industria manufacturera en un 9%.

En el tema de la pandemia, los datos oficiales muestran que los contagios disminuyeron lo mismo que los decesos, y prácticamente las actividades casi se han normalizado, aunque todavía se recomienda mantener las medidas de bioseguridad. La vacunación sin duda ha contribuido a la desescalada de la pandemia, y aunque todavía hay riesgos de una cuarta ola, la realidad parece apuntar que se ha logrado un precario control que da una falsa sensación de seguridad, ya que los organismos internacionales todavía recomiendan mantener las precauciones.

Existiendo estos factores altamente positivos, ¿Cómo se explica la creciente oposición al actual gobierno? Para los analistas políticos existen varios factores que han puesto a la población en alerta y han provocado desconfianza. En el caso de la economía, es necesario comprender que una cosa son los indicadores macroeconómicos que pueden dar una idea de mejoría, pero otra es la realidad de situación que viven los ciudadanos. El desempleo continúa alto, los ingresos de la gente han disminuido, las oportunidades para los negocios se han estancado, el circulante se mantiene en los sectores de altos ingresos, y los efectos del crecimiento tardan en llegar a la población.

A ello se suman varias desacertadas medidas del gobierno al aprobar leyes con un contenido altamente peligroso para los derechos y libertades de los ciudadanos, así como atentatorios a la propiedad privada, agravados por interpretaciones torpes de los dirigentes del MAS, que propalan amenazas contra los que tienen más que los demás. Son muchos los que prefieren vivir del gobierno y la política, pero son muchos más los que trabajan por su cuenta en condiciones precarias, los informales que recurren a muchas iniciativas para sobrevivir mediante el ingenio y la inventiva para crear oportunidades, negocios y sacar provecho de la coyuntura. Está en la naturaleza del ser humano crecer y trabajar para tener algo y sostener a la familia. Los ataques al capital privado, a su vez, desalientan las inversiones y alejan la posibilidad de lograr un efectivo progreso.

Los ataques a la Iglesia Católica y a otras actividades espirituales en nada contribuyen a mejorar la imagen del gobierno, como tampoco pueden generar apoyo los ataques contra los indígenas y algunos sectores de la comunidad nacional. El discurso del odio y la confrontación podrá alentar a algunos violentos, pero la mayoría de la población prefiere la paz, la tranquilidad y la armonía. El manoseo del sistema judicial es algo que sin duda contribuye a generar desconfianza, así como la tendencia del gobierno a inventar un supuesto golpe de Estado, negar el fraude electoral y perseguir a quienes piensan de diferente manera.

En cuanto al virtual control de la pandemia, que debiera considerarse como un acierto, parece que todavía pesa en la opinión pública la inicial resistencia del gobierno a reconocer la magnitud de la pandemia, descalificar a los médicos, postergar la compra de las vacunas, politizar el tema sanitario y hasta devolver la ayuda del FMI para combatir la pandemia. La demora en la adquisición de vacunas, la preferencia por las dosis rusas que al final llegaron tarde y con problemas, la negativa a ampliar la vacunación a los jóvenes y otros desaciertos, sin duda pasan una factura pesada al gobierno.

Otro factor, no menos importante, que parece haber influido en restar apoyo al gobierno y alimentar la desconfianza, es el ascenso de la influencia de los grupos radicales del MAS, a quienes se atribuye haber impuesto la adopción de determinaciones de dudosa coherencia que -al ritmo que marcan los cocaleros del Chapare- han exacerbado los ánimos de muchos sectores que se han puesto al frente no para unirse a la oposición, sino para frenar las arremetidas dogmáticas e irresponsables que están llevando al país a un alto riesgo, profundizando la polarización, la hostilidad, el regionalismo, la segregación y las actividades ilegales relacionadas a la coca.

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