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viernes, septiembre 17, 2021
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Una «sesión de honor» denigrante

La oposición y el oficialismo protagonizaron una bochornosa sesión de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), que se reunió haciendo honor al Día de la Patria, pero que lamentablemente dio otra muestra de la polarización política y de la falta de valores cívicos tanto de las autoridades nacionales como de los parlamentarios que, nuevamente dieron testimonio del resentimiento que se ha apoderado de quienes deberían ser el ejemplo del civismo, serenidad, templanza y autoridad. Contrariamente, han mostrado irrespeto por la verdad, y rencor acumulado, además de faltar a los compromisos y juramentos efectuados al asumir sus cargos, de servir al pueblo y cumplir y hacer respetar la Constitución Política del Estado y el ordenamiento legal.

Tradicionalmente el 6 de agosto el Presidente daba un informe a la nación. Esta vez, como lo hizo el anterior régimen del MAS, se volvió a omitir esa obligación. El presidente Luis Arce en lugar de ello lanzó ataques al gobierno de transición y a la oposición, y volvió a afirmar que hubo golpe de Estado, lo que motivó reacción de los legisladores de oposición que interrumpieron su intervención varias veces con gritos de reproche, así como por las consignas de apoyo de asambleístas del MAS.

Arce había hecho un resumen de los 14 años del gobierno del MAS hasta 2019 y se refirió a los alcances de la política económica aplicada en el país. De hecho, no hubo un informe de gestión a la nación, y en su lugar, como se anunciara anteriormente debía haber un mensaje presidencial con motivo del aniversario patrio. Pero ese mensaje estuvo cargado de animosidad e intolerancia, advirtiendo que los juicios iniciados contra los «golpistas» continuarán hasta que se haga justicia. El Presidente Luis Arce Catacora efectuó un discurso político y de reproches contra la oposición, y ataques al gobierno transitorio que surgió, como todo el mundo lo sabe, como consecuencia de la renuncia de Evo Morales y Álvaro García a la presidencia y la vicepresidencia, y a la dimisión de quienes estaban en la línea de sucesión. La renuncia se produjo después que se conoció el fraude en las elecciones de 2019 y el propio Morales instruyó que se convoque a otra elección en la que él, ya no participaría. Pero el Presidente en su mensaje volvió a hablar de «golpe» y califico de «gobierno de facto» al régimen transitorio. Los asambleístas de oposición respondieron con gritos de «fraude» ocasionando la interrupción del discurso del presidente.

El presidente nato del Congreso, David Choquehuanca, hizo varios intentos por calmar los ánimos de los legisladores, pero la exaltación fue en aumento, ya que los oficialistas lanzaban gritos de apoyo al gobierno, reiteraban su denuncia de «golpe» y amenazas a la oposición. «Mueran los golpistas» era el grito de los oficialistas. Al reanudar su discurso, Arce afirmo que «el gobierno de facto quiso prorrogarse en el poder utilizando la pandemia para seguir vulnerando derechos». La respuesta de los asambleístas de oposición fue ponerse de espaldas al Presidente y gritar «fraude» y «títere». El vicepresidente Choquehuanca pidió respeto para el presidente, y que no se empañe la celebración del Día de la Patria, pero los gritos de apoyo al gobierno de los grupos oficialistas y de reproches de la oposición no cesaban. Se entonó el himno «Salve oh Patria», logrando mitigar en algo el alboroto con el que terminó la sesión de la Asamblea Legislativa.

No es la primera vez que algo así ocurre. Pasó en legislaturas anteriores especialmente cuando la mayoría del partido en función de gobierno no era absoluta. En cambio, cuando hay una mayoría abrumadora, como ocurría con el régimen de Evo Morales, la oposición quedaba sometida. En la actual situación un 40 por ciento de los parlamentarios son de la oposición de manera que existen contrapesos en la ALP. Por ello en determinado momento, cuando el presidente habló de que grupos pequeños se oponen a su gestión, los opositores respondieron que son mayoría, aunque lo mismo podría decir la gente del MAS que ganó las últimas elecciones con un 52% de los votos. Pero en democracia, tanto la mayoría como las minorías tienen derechos y obligaciones, y las normas democráticas permiten la convivencia si se logra el respeto a las prerrogativas de ambas partes.

Lamentablemente en nuestro medio se pretende avasallar al más débil y desde el poder se concentra la fuerza para acabar con los adversarios. En este nuevo aniversario patrio, el pueblo boliviano ha tenido la oportunidad de constatar la calidad de gobernantes y de parlamentarios que tiene el país, y seguramente no estará de acuerdo con ninguna de las posiciones radicales, porque demostraron que no están a la altura de lo que el país necesita y el pueblo demanda. Bolivia necesita unirse para poder salir de la crisis económica, política, social y sanitaria que en este momento padece, y no debería permitirse que el pueblo sea espectador de los aspavientos de prepotencia de quienes pretender liderar a una ciudadanía que merece mejor destino.

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