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viernes, junio 18, 2021
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Urgente cambio en la política minera

Bolivia carece de una política minera cuando más se requiere de una orientación destinada a un mejor aprovechamiento de los recursos naturales. La irracional explotación extractiva alejada de normas ambientales y las nuevas tecnologías, está haciendo mucho daño, ya que gran parte de la explotación minera solo beneficia a quienes explotan los recursos y no llega al pueblo boliviano. Esta preocupación motivó a Cedla a convocar a un webinar que responda a las interrogantes sobre ¿Qué rol queremos jugar dentro de la transición energética? ¿Cuál es el debate sobre la minería en Bolivia? ¿Qué minería queremos en el país? Representantes de varios sectores especializados participaron en el debate virtual que analizó la Orientación, limitaciones y contradicciones de un ciclo minero.

Coincidentemente, la ONU en una reunión virtual internacional analizó esta problemática a nivel global. Durante la mesa redonda internacional sobre la transformación de las industrias extractivas para el desarrollo sostenible celebrada en la sede de la ONU en Nueva York, el Secretario General del organismo, António Guterres destacó la dicotomía a la que se enfrentan las naciones poseedoras de recursos minerales: por un lado, los males relacionados con las industrias extractivas como la corrupción, la explotación, o la degradación medioambiental, pero por otro los recursos que puede llegar a generar para sus habitantes.

«Nuestra responsabilidad compartida es garantizar que los beneficios de los recursos minerales lleguen a todas las personas de la sociedad, no sólo a las élites, salvaguardando al mismo tiempo el entorno natural presente y para las generaciones futuras», dijo el titular de la ONU. Explicó que las industrias extractivas generan grandes cantidades de ingresos en divisas, inversión extranjera directa e ingresos gubernamentales, y tienen el potencial de impulsar el crecimiento económico y la reducción de la pobreza, por lo que su extracción desempeña un papel dominante en las economías de 81 países que representan una cuarta parte del Producto Interior Bruto mundial, la mitad de la población global y casi el 70% de las personas que viven en la pobreza extrema, según el Secretario General de la ONU. Guterres explicó que, tras ocho meses de mesas redondas de las comisiones regionales de la ONU tratando el tema de las industrias extractivas, se ha coincidido en elemento común: la necesidad de que el sector extractivo y los recursos que genera se gestionen de forma sostenible, inclusiva y equitativa. La recuperación de la pandemia de covid-19 ofrece una enorme oportunidad para apoyar el desarrollo sostenible. «Necesitamos que todos se pongan manos a la obra para hacer frente a la triple amenaza de la alteración del clima, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, y para promover un desarrollo equitativo e inclusivo en el que nadie se quede atrás», alentó Guterres.

Junto a la mesa redonda se procedió a la presentación de un nuevo informe de políticas del Secretario General que efectúa 18 recomendaciones: Financiación para el desarrollo, con el planteamiento de suspensiones de deuda a los países que dependen de los productos básicos. Establecer un mecanismo de canje de deuda a largo plazo para canjear deuda por clima. Canalizar los Derechos Especiales de Giro a los países dependientes de los productos básicos para proporcionar liquidez que sirva para transformar las industrias extractivas. Reforzar los impuestos directos sobre la renta y la propiedad para aumentar la resistencia fiscal del sector.

Entre otras recomendaciones se plantea reforzar las leyes anticorrupción y la aplicación de las normas. También se propone motivar la economía verde; Reducir el riesgo de las inversiones sostenibles mediante una mayor coordinación entre el sector privado, los bancos multilaterales de desarrollo y los gobiernos; Crear incentivos fiscales para fomentar las prácticas sostenibles en el sector extractivo; Una transición justa hacia sistemas sostenibles; Invertir las rentas de las actividades extractivas en el desarrollo sostenible de las poblaciones locales. Establecer visiones, estrategias y políticas industriales nacionales claras para apoyar una transición energética justa y lograr una economía circular;

Finalmente, plantean la incorporación de tecnología, innovación y economía circular, que permitan reducir las barreras al comercio y a la propiedad intelectual, abolir las políticas proteccionistas y facilitar la transferencia de tecnología; Poner a disposición tecnologías de recopilación de datos a nivel mundial, incluidas las imágenes por satélite, para garantizar que todos los países luchan eficazmente contra el cambio climático. Adoptar políticas que evalúen los impactos previos y el final de la vida útil de las tecnologías limpias. Crear o mejorar marcos regionales que alineen las industrias extractivas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Convenio sobre la Diversidad Biológica, el Convenio de Minamata y el Acuerdo de París.

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