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viernes, septiembre 17, 2021
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¿Vaciar el bolsillo de los ricos?

¿Qué es primero, el Estado o el ciudadano? Para los gobiernos democráticos primero está la persona, su libertad y sus derechos, entre los que la propiedad privada es la columna vertebral. Para los regímenes de ideologías socialistas o que operan en el populismo, los ciudadanos se deben al Estado, que les proporciona lo necesario para vivir, para lo cual desarrollan políticas estatistas que requieren controlar los bienes estratégicos y la propiedad en general. Esta es la principal y central diferencia entre las administraciones que buscan el desarrollo mediante el esfuerzo de la gente, el trabajo, la inventiva y el riesgo personal, y aquellas que tienden a que el Estado administre y produzca la riqueza.

La economía de un país se nutre de trabajo, capitales, inversiones, iniciativa, conocimiento, tecnología y libertad empresarial, como principales factores generadores de riqueza. La Constitución Política del Estado prevé la vigencia del Estado en la economía nacional como factor esencial, pero junto a la empresa privada y el cooperativismo. En la armonía con la que se desarrollen estos brazos económico-sociales radica la posibilidad de alcanzar los objetivos de desarrollo y generación de riqueza. En nuestro país, el Estado ha demostrado en reiteradas oportunidades que no es un buen administrador y además, carece del empuje que tiene la iniciativa privada, para cuidar el centavo y perseverar.

Actualmente el Estado administra sectores estratégicos y otros donde es imprescindible la iniciativa privada, y los resultados son lamentables. Costos elevados, sobreprecios, corrupción, producción deficiente. Los recursos naturales como los hidrocarburos, los minerales y otros bienes primarios son importantes para el país, pero se quedan donde están sin el concurso de quienes puedan extraerlos, transportarlos, industrializarlos y comercializarlos eficientemente. Inclusive estos recursos poco rinden si no se logra generar valor agregado, que es el factor que permite llegar a los consumidores con productos terminados y no con materia prima. Bolivia tiene que modernizarse y lograr un verdadero cambio cualitativo en su economía, en lugar de atacar a los que tienen, avasallar propiedades privadas, minas, o tierras fiscales. Merece respeto y consideración todo ciudadano que trabaja, invierte, genera movimiento económico, crea puestos de trabajo y paga impuestos para que el país pueda cumplir sus obligaciones esenciales. En lugar de ello, hay tendencias que quieren llevar al país por rumbos que ya han fracasado en otros países, atacando a la propiedad privada y a quienes lograron su riqueza mediante el esfuerzo y el sacrificio.

Una desafortunada expresión del dirigente del Movimiento Al Socialismo (MAS) Juan Ramón Quintana pone en evidencia las intenciones de esa fuerza política. Publicaciones de prensa difundieron partes de un discurso pronunciado por el alto dirigente del MAS, durante un seminario político de su partido en el departamento de Santa Cruz. De acuerdo a la versión, Quintana dijo que «Para nosotros, la política es básicamente el ejercicio del poder para vaciar el bolsillo de los ricos y entregar a los pobres. Esa es la política que debe guiarnos a quienes somos miembros del MAS»,

Eso precisamente es lo que ha pasado en Venezuela y ahora ese país, que fue tan rico, está en la ruina, millones de venezolanos se fueron a otros lugares, las calles de las principales ciudades de Latinoamérica reciben a miles de ciudadanos que escapan del de la miseria, el hambre y la represión del régimen de Maduro. En las ciudades de Bolivia se ven a los venezolanos pidiendo ayuda. Hace poco en las redes sociales se difundió un mensaje atribuido al Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, que luego fue desmentido, pero quien sea el autor de esa idea sin duda logró un gran acierto. En realidad se trata de un consejo o admonición que debiera ser meditado por todos. «A todos los socialistas les deseo la abundancia de Venezuela, el salario de Cuba, la justicia de China y la libertad de Corea del Norte».

Vale la pena meditar sobre esta idea y también sobre lo que en algún momento dijo la que fue Primera Ministra de Gran Bretaña, Margaret Thatcher: «Cada vez más, inexorablemente, el Estado que los socialistas han creado se está volviendo más aleatorio en la justicia económica y social que pretende dispensar, más asfixiante en su efecto sobre las aspiraciones y la iniciativa humanas, más selectivo políticamente en su defensa de los derechos de sus ciudadanos, más colosal en su apetito y más desastrosamente incompetente en su actuación. Sobre todo, supone una amenaza creciente, aunque no sea intencionada, contra la libertad, ya que no hay libertad cuando el Estado controla totalmente la economía. La libertad personal y la libertad económica son indivisibles. No se puede tener una sin la otra. No puedes perder una sin perder la otra».

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