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jueves, septiembre 29, 2022
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William Ferrufino, el «héroe Disney» que conserva a las palkachupas

Todos los días, William Ferrufino caminaba cuatro horas diarias para llegar hasta su escuela. En el camino le llamaban la atención los colores de un ave, tanto que comenzó a observar su forma de vida, sus nidos y hasta aprendió su canto sin saber que años después se convertiría en uno de los «héroes» de la conservación de una de las aves endémicas de Bolivia.

Los 15 kilómetros de distancia que debía recorrer para estudiar, desde la comunidad Sumaya hasta Aten, en el municipio de Apolo del departamento de La Paz, le acercaron a la palkachupa, un ave endémica de Bolivia, que en quechua significa «cola partida o atijerada», cuenta a Efe Ferrufino.

Su compromiso voluntario con la preservación de esas aves le valió un reconocimiento como «Héroe Disney de la Conservación», premio que se otorga a 15 personas de todo el mundo por su aporte en la protección de la vida silvestre y los hábitats naturales.

Ferrufino, quien es parte del pueblo indígena de los lecos, comenta que lo primero que le cautivó de este animal es el color amarillo de sus plumas y la bifurcación en su cola. Poco a poco, empezó a observar que había varios ejemplares de esta ave en su recorrido y aprendió a reconocer sus nidos y su canto.

Su interés trascendió con los años y aprendió a silbar, asemejando el canto de las palkachupas. Con ello, las identificaba y visualizaba.

«La vocalización es muy suave, el canto se puede escuchar a los 50 metros, si es que estás experto, el canto de esta especie ayuda bastante a visualizarlas», comenta Ferrufino.

Con todo el conocimiento que tenía sobre esta especie, varios biólogos le contactaron para que se convirtiera en su guía y les ayudara a encontrar ejemplares para estudiarlos y realizar investigaciones para su conservación.

Fue a través de estas investigaciones y en las charlas con los biólogos que comenzó a aprender más datos sobre esta especie y comprender la importancia de su preservación, así como a identificar los factores que la amenazaban.

En 2010 colaboró con un monitoreo de esta especie y contabilizó al menos unos 800 ejemplares, pero él cree que en la actualidad son «muchos menos», ya que la ganadería y la «apertura de caminos» están destruyendo parte de su hábitat.

«La reducción de las plantas y árboles que son necesarios para estas aves están afectando sus poblaciones, cada vez vemos menos nidos», enfatiza.

Una reserva para las aves

Al advertir la afectación del hábitat de las palkachupas, las comunidades de Apolo junto con la asociación civil Armonía decidieron preservar el hábitat de esta importante especie y acondicionar una reserva para estas aves.

En el lugar sembraron algunas de las plantas y árboles que están siendo afectados por la agricultura y la ganadería, como el Higuerón o Mapajo o el Yuri, donde ponen sus nidos las palkachupas.

«Hay por lo menos siete especies que son las más comunes donde las aves hacen su nido o se alimentan de sus frutos que son necesarios para preservar estas aves», sostuvo Ferrufino.

Es por ello que es «crucial» que esta reserva cuente con el suficiente personal y el apoyo económico para hacer los monitoreos de esta especie en el lugar.

«Ahora no cuenta con fondos, está paralizado, pero está como una reserva comunitaria que puede ser un gran potencial turístico que también ayude a las comunidades», señala el boliviano.

Ferrufino también se encarga de hablar con los niños sobre esta especie para que en el futuro también cuiden las poblaciones de estas aves que únicamente se encuentran en el Parque Madidi, una de las reservas naturales más biodiversas del mundo.

El premio

Ferrufino se enteró que fue elegido como uno de los acreedores del premio «Héroe Disney» a través de una llamada telefónica de los biólogos de la Conservación de la Vida Silvestre (WCS, por sus siglas en inglés) y será acreedor de 1.500 dólares.

«Para mí fue mucha emoción y alegría, los conservacionistas somos muy pocos, pero esto me impulsa a seguir este trabajo que hago de forma voluntaria y porque me gusta hacer», señaló Ferrufino.

Añadió que ya son 22 años que realiza este trabajo «sin ningún interés», pero que sabe que es importante para preservar la naturaleza y las especies del país.

«Lo importante es hacer lo que nos gusta y valorar lo que tenemos antes de que desaparezca», indicó Ferrufino.

Actualmente, se dedica a realizar artesanías junto a un emprendimiento comunitario y hacen llaveros y bandejas, entre otros artículos, para vender a la población.

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