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sábado, octubre 16, 2021
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Bolivia otra vez en la lista indeseada

Bolivia, en los últimos 14 años ha incumplido sus compromisos internacionales para combatir el narcotráfico y reducir los cultivos coca, situación que ha derivado en que sea incluida en el grupo de los países que no contribuyen en forma efectiva a luchar contra las drogas. Todos los años los informes internacionales colocan a nuestro país en una posición poco edificante que se mantiene sin cambio pese a los reiterados anuncios de esfuerzos por combatir este flagelo, que demandan la erogación de un importante porcentaje del presupuesto nacional, y de la ayuda extranjera. La realidad objetiva muestra que mientras se elimina un cocal otros se siembran casi simultáneamente.

Recordemos que lejos de respetar los convenios se ha autorizado el incremento de áreas de cultivo de 12 mil a más de 20 mil hectáreas durante el gobierno del MAS, pero de acuerdo a informes de la Oficina de la Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, la coca en Bolivia ya está en 25.500 hectáreas, la mayoría en el Chapare, donde solamente sirve para los traficantes y no para el consumo tradicional. Ayer se conoció un nuevo informe de Estados Unidos sobre las drogas, en el que se consigna a Bolivia y Venezuela como «países que no han realizado esfuerzos sustanciales durante los 12 meses anteriores para cumplir con sus obligaciones en virtud de los acuerdos internacionales de lucha contra los estupefacientes». Estos conceptos están contenidos en una comunicación que el presidente norteamericano Joe Biden remitió al Departamento de Estado. El mensaje dice también que se recomienda al gobierno de nuestro país tomar medidas adicionales para salvaguardar los «mercados lícitos de coca» de la explotación criminal y «reducir el cultivo ilícito de coca que continúa excediendo los límites legales de las leyes nacionales de Bolivia». La comunicación identifica a los principales países de tránsito o productores de drogas ilícitas, que incluye a varios estados de Latinoamérica.

La reacción del gobierno de Luis Arce fue inmediata y acusó a Estados Unidos de «manipular» datos de la lucha antidroga y calificó de «sesgado» el informe del presidente Biden. «Bolivia rechaza enfáticamente el sesgado documento publicado por la Casa Blanca, que no valora los resultados obtenidos mediante metodologías propias basadas en evidencia y en colaboración con Unodc y la UE», señala la respuesta emitida por la Cancillería, que además considera que EE.UU. «es el país con mayores índices de consumo de drogas ilícitas en el mundo».

Pero la ONU también estableció el incremento en cultivos de coca. En el informe de evaluación del año pasado, la Oficina de la Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (Unodc) señaló que los cultivos de coca en Bolivia aumentaron un 10 % en 2019 en relación al año anterior y con efectos en áreas naturales protegidas. Según el informe, la superficie cultivada pasó de 23.100 a 25.500 hectáreas el año pasado. Con esos y otros antecedentes, el año pasado el gobierno de Estados Unidos, en el memorando que anualmente envía al Congreso norteamericano, también anunció la decisión de «descertificar» a Bolivia y Venezuela por incumplir de «manera demostrable» sus compromisos internacionales de combatir el narcotráfico.

Recordemos también que la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el año pasado, presentó el Informe Mundial de Drogas 2020, con énfasis de información en Bolivia observando la relación de pobreza y drogas. El Informe señalaba que alrededor de 269 millones de personas consumieron drogas en todo el mundo en 2018, un 30% más que en 2009, mientras que más de 35 millones de personas padecen trastornos por consumo de drogas. En América del Sur, se estima que 2,8 millones de personas, o casi el 1% de la población de 15 a 64 años, eran consumidores de cocaína en 2018. En Bolivia, se estimó que alrededor del 0,6 por ciento de la población de 15 a 64 años eran consumidores de cocaína y 0,2 por ciento consumieron pasta base de cocaína. El consumo de cocaína y pasta base de cocaína en 2018 aumentó desde la encuesta más reciente de 2014, con un aumento en la pasta base de cocaína más pronunciado que el de la cocaína. El incumplimiento de acuerdos internacionales coloca a nuestro país en la mira como renuente a sumarse a los esfuerzos globales para combatir el flagelo de las drogas y el crimen organizado, a la vez que internamente la sociedad y la juventud se ven expuestos a la perniciosa influencia de esta ilícita actividad que lo corroe y corrompe todo por donde se filtra.

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