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miércoles, abril 14, 2021
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Es vital incremento en la producción, exportaciones, diversificación, ahorro e inversiones productivas

El balance de la gestión económica 2020 de América Latina es penoso al haberse incrementado la pobreza y la desigualdad, y dejado sin empleo a millones de personas. Al respecto analistas económicos consideran: "La contracción económica es la más rígida de los últimos 120 años, Bolivia figura entre los países más afectados de la región".

Los informes coincidentes de los organismos internacionales consideran que será muy difícil una pronta recuperación económica. Sin duda la causa fundamental de esta situación es la pandemia que todavía amenaza con mayores quebrantos.

La producción en general -con algunas excepciones- y las exportaciones han sido las más damnificadas. Bolivia está dentro los países más afectados en sus exportaciones con indicadores negativos, es decir, -28,7%, mientras que en la gestión 2019 la contracción fue de 1,9%. Otros países que resultan afectados son Venezuela con -70,8%, Colombia registrará -23,6% y Perú -21,7%, de acuerdo al balance del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), titulado «Estimaciones de las Tendencias Comerciales, América latina y el Caribe».

A su vez, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), estima que la región alcanza una contracción de -7,7% en 2020, pero prevé que se producirá una tasa de crecimiento positiva de 3,7% en 2021, sin embargo, no alcanzará para recuperar los niveles de actividad económica prepandemia del coronavirus (en 2019).

La CEPAL, organismo dependiente de la ONU, emite periódicamente balances preliminares y reportes anuales. Según esta organización regional, en un contexto de contracción global, América Latina y el Caribe son las regiones más golpeadas del mundo en desarrollo, debido a la crisis derivada del COVID-19. En la década previa a la pandemia la región mostraba una trayectoria de bajo crecimiento, y en 2020 ha tenido que enfrentar una combinación de choques negativos de oferta y demanda sin precedentes, lo que se traduce en la peor crisis económica de los últimos 120 años, según este organismo regional.

Si bien los importantes esfuerzos fiscales y monetarios realizados por los países han permitido mitigar los efectos de la crisis, las consecuencias económicas y sociales de la pandemia han sido exacerbadas por los problemas estructurales que la región arrastra históricamente.

Para el año 2024 se espera se recupere el nivel del PIB

Para el año 2021 se espera una tasa de crecimiento del PIB positiva, pero la recuperación del nivel de producto interno bruto (PIB) pre crisis será lenta y se alcanzaría recién hacia el año 2024.

Asimismo, la CEPAL estima que «La dinámica del crecimiento en 2021 está sujeta a una alta incertidumbre relacionada con el riesgo de rebrotes de la pandemia, de la agilidad para producir y distribuir las vacunas y de la capacidad para mantener los estímulos fiscales y monetarios para apoyar la demanda agregada y a los sectores productivos. Avanzar en un crecimiento sostenible e inclusivo requiere de una transformación productiva hacia sectores ambientalmente sostenibles, que favorezcan la generación de empleo y la innovación tecnológica», señaló la secretaría Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena.

Antes de la pandemia la región ya mostraba un bajo crecimiento económico: en promedio un 0,3% en el sexenio 2014-2019, y específicamente en 2019 una tasa de 0,1%. Con la llegada de la pandemia, se sumaron a ese bajo crecimiento económico los choques externos negativos y la necesidad de implementar políticas de confinamiento, distanciamiento físico y cierre de actividades productivas, lo que hizo que la emergencia sanitaria se materializara en la peor crisis económica, social y productiva que ha vivido la región.

La contracción de la actividad económica ha venido acompañada de un aumento significativo de la tasa de desocupación, que se prevé en torno al 10,7% en 2020, una profunda caída de la participación laboral y un incremento considerable de la pobreza y la desigualdad.

2020 el peor año de dos siglos

En el caso de Bolivia, a partir de 2016 comenzó a disminuir el crecimiento, y volvieron los déficits fiscales, comercial y una abrupta caída en las Reservas Internacionales Netas (RIN) que, de más de 15 mil millones de dólares, llegaron el 2019 a seis mil millones y en este momento está por los cinco mil millones de dólares. La deuda externa, que en 2007 era de menos de cuatro mil millones hoy bordea los 12 mil millones de dólares y va creciendo más, sin contar la deuda interna del Estado que también es millonaria. Ese es el contexto en el que se está cerrando el año 2020 que será recordado como el peor de por lo menos dos siglos, y que plantea un horizonte sombrío, que obligará a una serie de medidas económicas de ajuste que podrían significar muchos padecimientos y conflictos, si no van acompañadas de un incremento sustantivo en la producción, exportaciones, diversificación, ahorro e inversiones productivas.

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