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miércoles, agosto 10, 2022
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«Hacer la vista gorda»

Apañar un hecho, dejar pasar una situación criticable, ser tolerante con los errores graves, y otras formas de evitar cumplir con un deber, son acciones ilegales que se producen cotidianamente como una forma de ser «buena onda», o evitar meterse en problemas. Cuando ocurre algo repudiable y no se actúa para evitar, corregir o hacer sancionar, se cae en complicidad por omisión de obligaciones. Desgraciadamente en nuestro país, muchas veces desde el hogar se hacen indulgencias que con el pasar del tiempo se transforman en conductas para dejar pasar circunstancias que merecen ser consideradas drásticamente, porque muchas veces rayan en delitos. Lastimosamente se prefiere ignorar el hecho y ser condescendientes. A esa forma de actuar comúnmente se la llama: «hacer la vista gorda».

Suele utilizarse esta expresión para referirse a una persona que teniendo la responsabilidad y deber el vigilar o estar atento, finge disimuladamente no ver algo o se hace el despistado mientras otros hacen alguna cosa indebida. Esto no ocurre, lamentablemente, con una persona o un funcionario solamente. A veces es la misma sociedad que sabe que algo está mal y no reacciona. Se percibe que hay riesgos si se deja pasar determinada situación, pero se prefiere dejar que las cosas sigan su curso. Muchos procesos democráticos se torcieron por esa pasividad frente a la irregularidad. Asimismo, son muchas las denuncias y hechos que se conocen públicamente -generalmente difundidos por los medios de comunicación- que revelan hasta detalles de la forma como se producen determinados sucesos, de manera que son de conocimiento de casi todos, pero pasan como si nada hubiese ocurrido. La lista es enorme y abarca desde casos de narcotráfico, hasta la liberación de presos sentenciados; pasando por hechos de corrupción, violaciones, pedofilia, utilización de bienes del estado para fines particulares, etc. Se pueden enumerar centenares de casos, pero ahora como ejemplos solamente tocaremos algunos tanto por su trascendencia, como por ser insólitos.

La producción de coca del Chapare es muy grande y casi no se utiliza para la masticación o los usos tradicionales autóctonos. Solamente una pequeña parte de la producción de coca pasa por los controles legales, y el resto casi el 90% se va a alguna parte que todos la imaginan y pocos la conocen, pero nadie dice nada. Parece que en este caso, todos hacemos la «vista gorda».

La trata de personas es un problema muy grave. Constantemente desaparecen niños, mujeres y jóvenes de ambos sexos. Algunas veces las redes sociales dan cuenta que fueron encontrados, en otras ocasiones la policía esclarece el hecho, pero muchas veces ya no se sabe nada. Solamente se especula que podría ser un tráfico de órganos, pero la realidad parece apuntar hacia la trata de personas con fines sexuales. Y otra vez no pasa nada.

El sistema judicial se vino abajo, tocó fondo, nadie cree en la justicia, todos reclaman una reorganicen total. Todos están convencidos de que ya no es posible seguir así, pero sigue igual, inclusive se prefiere utilizar políticamente a ese sistema judicial venal para perseguir y reprimir.

Los beneficios sociales no se salvan de maniobras raras, como el reciente caso de un subsidio familiar que generó una situación de discriminación. Se trata de la entrega del subsidio prenatal y de lactancia, que recibe toda madre trabajadora o las esposas de los empleados y trabajadores. Este subsidio se da en productos que deciden las autoridades encargadas, pero las esposas de los militares recibían en dinero. El gafe fue corregido y en el futuro todas recibirán el subsidio en especies. Pero ¿se investigará por qué y cómo ocurrió esa situación?, o también se harán de la vista gorda.

El Estado es un mal administrador. La mayoría de las empresas creadas en los últimos 15 años son deficitarias. Hasta la empresa estrella, YPFB, que administró el gas y el petróleo descubiertos por regímenes anteriores y que representaron el más importante patrimonio de los bolivianos, hoy está en graves problemas, porque no se buscó nuevos campos y simplemente se dedicó a explotar los depósitos hasta casi agotarlos. Semejante irresponsabilidad, que pone en riesgo la estabilidad económica lograda con tanto sacrificio por décadas de esfuerzo y sacrificio, también se la deja pasar.

Las nacionalizaciones efectuadas con bombos y platillos -que no nacionalizaron nada porque solo se hizo la compra de acciones de las empresas a costos altísimos- ahora dan frutos costosos, pues se tiene que pagar millonarias indemnizaciones. Los daños al Estado son muy grandes, pero ni siquiera se investiga a los responsables. Se prefiere mirar para otro lado.

La democracia implica respeto al ordenamiento legal, respeto a la Constitución Política del Estado, y en ese marco los gobernantes de turno, desde el Presidente hasta los altos funcionarios, han jurado respetar, cumplir y hacer cumplir el marco legal al asumir funciones. ¿Alguien hizo un recuento de las transgresiones a las normas legales?

Chile nos arrebató la costa con toda la riqueza que existe en ese territorio, pero además nos asfixia con un encierro injusto. Por ello Bolivia mantuvo hasta hace poco un principio y una promesa de volver al mar. Pero el régimen que gobernó los últimos 15 años tiró todo por la borda y ahogó todas las esperanzas. ¿Qué hacemos los ciudadanos frente al fracaso en la Corte Internacional de Justicia? ¿Los responsables de ese fracaso han sido castigados? No. Seguimos haciendo «la vista gorda». Naturalmente que la lista de amagues y esquives a la responsabilidad es muy grande, no cabrían en todas las páginas de un periódico.

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