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jueves, septiembre 29, 2022
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Relaciones con Chile están condicionadas a la salida al mar

Un notable cambio se observó en la posición del gobierno del presidente Luis Arce sobre Chile, ratificando la demanda histórica de Bolivia, y señalando que el derecho al mar es irrenunciable. También convocó al dialogo gobierno de Gabriel Boric, y aseguró que el restablecimiento de relaciones diplomáticas sólo se podrá dar en el marco de la solución al tema marítimo. En la ceremonia, recordando la heroica defensa de Antofagasta, el jefe de Estado sostuvo que «a partir de diálogos sinceros podemos superar lo que nos separa y priorizar lo que nos une». Dijo también que «Estamos seguros que más temprano que tarde se rectificará la injusticia de nuestro enclaustramiento y reconstruiremos nuestra relación ancestral y soberana con los mares». Recordó que nuestro país nació con salida al mar a la que nunca renunciaremos.

Sin duda estas expresiones dan alguna tranquilidad a la población después de los primeros anuncios sobre un restablecimiento de relaciones diplomáticas sin condicionamientos, y precisamente en vísperas de una nueva confrontación legal ante Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, donde Bolivia debe defender las aguas del Silala, abusivamente utilizadas por Chile, de las que durante más de medio siglo se benefició gratuitamente. Recordemos también que Chile desvió las aguas del río Lauca y esgrimió chicanas para mantener esta situación, frente a la pasividad de las autoridades de Bolivia.

Bolivia presentó ante la CIJ una contra memoria en el juicio planteado por Chile, reclamando supuestos derechos sobre las aguas del Silala. Simultáneamente se interpuso una contra demanda dirigida a que la CIJ juzgue y declare que Bolivia tiene soberanía plena sobre los canales artificiales y los mecanismos de drenaje construidos en el Silala. El documento está fundamentado por estudios geológicos, científicos y jurídicos, que esperamos que los abogados puedan utilizar correctamente en este nuevo diferendo. Los reclamos de Bolivia por el uso abusivo de Chile por las aguas del Silala y el desvío del río Lauca, tendrán una gravitación geopolítica muy sensible a corto plazo, debido a una serie de factores que tienen que ver con el valor estratégico del agua dulce. Los desafíos para un mejor aprovechamiento y gestión del agua obligan a definir estrategias de adaptación para un efectivo desarrollo sostenible. Esta realidad hace que el agua dulce sea cada vez más valorada y Bolivia tiene la obligación de velar por sus recursos naturales y el deber de defenderlos, pensando tanto en su aprovechamiento racional, como por la necesidad de ajustar su uso a las pautas y acciones para combatir el cambio climático y proteger el medio ambiente.

Chile utiliza las aguas del Silala para la minería y el riego de campos que producen productos transgénicos. Ese país tiene el derecho soberano de hacerlo, pero no con aguas bolivianas desviadas de manera artificial y en forma abusiva. La contra memoria responde a un juicio iniciado por Chile en el que reclama supuestos derechos sobre las aguas del Silala. Bolivia planteó a la CIJ el rechazo del pedido con una declaratoria de que el recurso hídrico en disputa no corresponde a un río de curso internacional, tal como alega el país trasandino.

Además hay otro tema pendiente con Chile. Se trata del desvío unilateral por parte de ese país de las aguas del rio Lauca. Fue el 14 de abril de 1962, cuando el gobierno chileno, en ese momento a cargo de Jorge Alesandri, desconociendo el Tratado de paz y amistada con Bolivia -que tanto esgrime ahora La Moneda- cambió el curso de este río internacional para alimentar una central hidroeléctrica y regar la región de Asapa en Arica, que gracias a ese recurso se convirtió en un fértil valle. A raíz de esa decisión unilateral el gobierno boliviano, presidido en ese momento por Víctor Paz Estenssoro, rompió relaciones con Chile.

El rio Lauca tiene una extensión total de 225 kilómetros (km), de los cuales 150 km están en territorio boliviano y 75 km en Chile. Este caudal es utilizado por las poblaciones bolivianas que viven en las regiones fronterizas, pero sobre todo por la Nación Originaria Uru Chipaya que se encuentra cerca del río. Una parte importante de los habitantes de esa región ha tenido que emigrar porque las condiciones de vida se han hecho cada vez más difíciles. La producción de papa, quinua y otros ha bajado por la falta de agua. Bolivia replanteó a Chile el tema del desvío de las aguas del río Lauca, en el marco de las reuniones técnicas que ambos países sostenían para avanzar en la discusión de la agenda de 13 puntos. El planteamiento fue rechazado por la delegación chilena, lo mismo que las alternativas para solucionar el diferendo del Silala. Restablecer relaciones en esas condiciones sería inadmisible.

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