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viernes, julio 19, 2024
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Aguas de ríos, lagos y acuíferos se redujeron 39% en Bolivia

Un informe internacional alarmante advierte sobre los riesgos que se ciernen sobre Bolivia, por la crisis de agua. «Existe el riesgo de un punto de no retorno, que debemos evitar», dijo Carlos Souza, representante del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonia, durante el lanzamiento de MapBiomas Agua, denominado «Agua, indicador de vida: 23 años de cambios en los países amazónicos», a cargo de la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG). La presentación se realizó en Lima (Perú) a fines de septiembre pasado, y contó con representantes de los nueve países que conforman la región amazónica, y arrojó datos alarmantes sobre la pérdida de aguas superficiales entre 1985 y 2022.

Según Juliano Schirmbeck, representante de Geokarten, de todos los países amazónicos, proporcionalmente, Colombia, Guyana y Bolivia son los que más extensión perdieron de aguas superficiales. «Una de las situaciones más críticas se da en el Pantanal», lamentó. De acuerdo a las estadísticas de MapBiomas Agua, en el periodo de 1985 a 2022, Bolivia redujo en 39% sus aguas naturales superficiales, como ríos, lagunas, etc. A escala departamental, la situación de Santa Cruz es más seria, ya que sus aguas superficiales decrecieron un 65% entre 1985 y 2022, lo que equivale a 265.107 hectáreas menos. En pérdidas, a Santa Cruz le siguen, en ese orden, Beni, con -48,73; Chuquisaca, con -37,7%; Oruro, con 34,4%; Cochabamba, con -26,6%; Tarija, con -21,5%; La Paz, con -11,6; y Pando, con -7%.

Potosí es el único con una tendencia positiva en cuanto a la extensión de aguas superficiales; sin embargo, la sequía que atraviesa hoy contradice los números, lo que podría explicarse con los argumentos de Efraín Turpo, del Instituto del Bien Común (IBC Perú), que explica que en sitios andinos surgen nuevas lagunas como consecuencia del derretimiento de los glaciares. «Con la muerte de un glaciar nace una nueva laguna, lo que no necesariamente es alentador y significa más agua disponible. Pero muchas veces, estas nuevas lagunas representan riesgo para la población, ya que traen problemas en los servicios ecosistémicos, porque un glaciar está asociado a un ecosistema», aclaró. Turpo aclaró que el cambio en glaciares puede ser acelerado por lo que pasa en la Amazonia en general, como la quema, que genera carbono negro, emisiones urbanas, etc.

En cuanto a las macro regiones bolivianas, los Andes han perdido el 21% de sus aguas superficiales. El primer lugar de disminución lo ocupa el Pantanal, con casi -90%; le sigue la Chiquitania, con -60%; tucumano boliviano, con -48%; el Chaco, con -42,3%; la Amazonía, con -42%. Según la división municipal en el departamento de Santa Cruz, la sequía azota a jurisdicciones como San Ignacio de Velasco, que ha visto disminuidas sus extensiones de agua superficial en 78,5%, entre 1985 y 2022, con -32.421 hectáreas. En San Miguel hay -71%; en San Rafael, -59%; en Roboré, -95%, ya que pasó de 210 hectáreas de aguas superficiales en 1985, a 11 ha en 2022. En San Matías, el decremento ya alcanza el 81%.

Mientras todo esto ocurre, la sequía se agudiza en Bolivia. El lago Poopó del departamento de Oruro se encuentra totalmente seco y las aguas del lago Uru Uru tiene sólo 10 kilómetros cuadrados de un total de 250, confirmó el secretario departamental de Medio Ambiente, Olson Paravicini. Son 30 municipios en Oruro que se declararon en estado de emergencia y hay un perjuicio a más de 700 comunidades. Además, la cifra de animales muertos subió a 75 mil por falta de agua y comida. En el Altiplano la sequía es una de las más severas que se recuerden y el lago Titicaca ha disminuido su caudal en casi dos metros. En el departamento Potosí, el racionamiento de la entrega de agua por carros cisterna continúa pese a la declaratoria de emergencia departamental. Hay barrios que reciben agua dos veces por semana y los recipientes no les abastecen para tantos días.

En Tarija, al menos 4 mil familias de poblados ribereños, principalmente indígenas, son los damnificados por la sequía en la parte baja del río Pilcomayo, según datos de la Comisión Nacional de Regulación del Paraguay. Comunarios de Pilcomayo Sur del municipio de Huacareta informaron que la falta de agua está provocando que la población, de al menos tres comunidades de esa región, consuma el líquido contaminado del río Pilcomayo. Chuquisaca está en emergencia, las provincias Hernando Siles y Luis Calvo reportaron pérdida de por lo menos 8.700 cabezas de ganado. El departamento de Santa Cruz está doblemente afectado, tanto por los incendios forestales como por la sequía; la Gobernación alista un nuevo decreto de emergencia, esta vez referido a los incendios forestales. Además, hay 14 declaradas de desastre por sequía. Frente a semejante situación, ¿es comprensible la decisión del gobierno y el Tribunal Constitucional de atacar los acuíferos del oriente?

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