Bolivia con mayor crecimiento

La economía boliviana siempre ha estado íntimamente ligada a la situación política y social, al margen de las oportunidades y perspectivas. En realidad, este principio casi siempre vale para cualquier país, pero especialmente para aquellos donde la inestabilidad es recurrente. Bolivia ha vivido varios años de estabilidad basada en los altos ingresos económicos provenientes del gas natural y los minerales que desde 2005 se elevaron en proporciones inéditas, además de otros factores aleatorios que se investigan. Esta situación permitió efectuar una serie de inversiones en el país que movieron la economía y generaron un incremento significativo en las exportaciones.

Hubo una excepción al eliminar las subvenciones que derivaron en el alza del precio de la gasolina a fines de la década anterior, hecho que ocasionó una reacción popular generalizada que obligó al gobierno de Evo Morales a revisar el gasolinazo, Después hubo otros conflictos e inconvenientes sociales y políticos que fueron controlados por el gobierno cooptando a dirigentes de organizaciones sindicales o reprimiendo con violencia inusitada como ocurrió contra los mineros cooperativistas, los jubilados, indígenas, campesinos, cocaleros de los Yungas y otros. Esta situación permitió al país un lapso de estabilidad donde evidentemente creció la economía a niveles superiores al 5% hasta 2014, cuando se produjo la caída de los precios de las materias primas, entre ellos del gas y los minerales, Pero el gobierno, en lugar de ahorrar para los tiempos difíciles, se dedicó a despilfarrar el dinero y las reservas Naciones Netas, que llegaron en determinado momento a superar los 15 mil millones de dólares, Hoy apenas llegan a cinco mil millones de dólares. Además, desde hace cinco años, hay un continuo déficit fiscal que se mantiene hasta la fecha. Pese a ello el gobierno anterior fue anunciado un alto crecimiento del país pese a que no solamente había bajado el precio del gas natural, principal rubro de ingresos de divisas, sino que se agotaban paulatinamente los yacimientos de hidrocarburos hasta el extremo de no poder cumplir los cupos de exportación a Brasil y Argentina.

Hoy el crecimiento del país ha caído verticalmente. En su último informe, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) rebajó la proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia a 3.1 por ciento para 2019. Una anterior evaluación preveía para este año un crecimiento del 4,3 por ciento. En el «Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2019», este organismo internacional señala, además, que no habrá crecimiento este año para la región, ya que contrariamente, se prevé un decrecimiento de -0,1 por ciento.

Pese a esta situación, Bolivia será el país de Sudamérica con mayor crecimiento después de Colombia, que alcanzaría el 3,2 por ciento en esta gestión. En el otro extremo, aparece, Venezuela con la estrepitosa caída de -25,5 por ciento. El estudio de la Cepal hace notar que, en nuestro país, «los menores niveles de producción de hidrocarburos (reducción del 23 por ciento en el caso del gas natural) explican la marcada desaceleración del crecimiento en el primer semestre (3,1 por ciento)», La Cepal localiza también a Bolivia entre los países que tuvieron marcadas reducciones de sus reservas internacionales netas junto con Argentina, Brasil y Uruguay. También menciona este organismo internacional el riesgo país por las tensiones políticas y sociales de las últimas semanas.