9.8 C
La Paz
viernes, mayo 17, 2024
InicioOpiniónEditorialBolivia promueve al gas para la transición energética

Bolivia promueve al gas para la transición energética

La política energética del país debería actualizarse tanto para atraer inversiones como para mirar al futuro, frente a la necesidad de ingresar al periodo de transición para dejar el petróleo, el gas y sus derivados y generar energías limpias en el marco de los compromisos asumidos entre los países miembros de Naciones Unidas, acuerdo global del que Bolivia es parte. La necesidad de garantizar una energía sostenible en el país, seguramente inclinó al Gobierno nacional a plantear que se promueva al gas natural como el recurso energético de transición. En la VII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG), el presidente Luis Arce planteó promover el gas natural como el principal combustible energético de transición para satisfacer las necesidades mundiales, según información difundida por la agencia de noticias estatal ABI. Sin duda se trata de una forma de buscar ampliar los plazos destinados a dejar de utilizar el petróleo.

Bolivia ha tenido durante los últimos 40 años al gas natural como la principal fuente de ingresos del Estado. Lamentablemente, durante las últimas dos décadas se ha descuidado la exploración de hidrocarburos en el país, tiempo que se ha dedicado a explotar los depósitos descubiertos en el siglo pasado. Poco se logró en los últimos años para reponer los yacimientos que comenzaron a declinar su producción de petróleo y gas en forma preocupante ya en 2014. El gas boliviano alivió la economía nacional, pero al no haberse logrado encontrar importantes nuevos campos de hidrocarburos, nuestro país se ha convertido de exportador a importador de petróleo, gasolina y diésel, y existe el riesgo de que el gas también se agote, de no lograrse nuevos yacimientos. Esta situación agrava la economía debido a las subvenciones a los carburantes en el mercado interno que representan sumas cada vez mayores por el crecimiento vegetativo de la población y sus necesidades, así como la atención a las necesidades de la agroindustria que además de sus equipos, utiliza maquinaria pesada. Todo este movimiento requiere combustibles, además del transporte.

Lo peor es que ha bajado drásticamente la producción nacional de gas. De más de 60 mil millones de metros cúbicos día (MMmcd) que se producía en 2012, actualmente escila en los 30 MMmcd. En 2012 las exportaciones de gas generaron más de cinco mil millones de dólares, y el 2023 bajó a dos mil millones. El mercado interno demanda alrededor de 14 MMmcd promedio, lo que quedarían 16/17 MMmcd para exportar. Los principales mercados para el gas fueron Brasil y Argentina.

Por el momento, Brasil es la única opción, por lo menos durante un tiempo, ya que Argentina ha decidido dejar de comprar gas natural a Bolivia. Efectivamente, durante la audiencia pública sobre el nuevo sistema de subsidios a la energía, la Secretaría de Energía de Argentina anunció que desde octubre próximo el gobierno de Javier Milei dejará de comprar gas natural a Bolivia. Pese a la última adenda del contrato de importación entre la nacional Enarsa y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Argentina prevé continuar con esas importaciones solamente hasta el 30 de septiembre próximo.

El informe de la Secretaría de Energía de Argentina, difundido por Urgente.bo, contempla los volúmenes de importación de Bolivia de 4,5 millones de metros cúbicos por día para julio. También para agosto y septiembre se contempla la importación de 2,4 millones de metros cúbicos por día, señalando, además, que así como hasta julio el precio previsto es de 11,4 dólares por millón de BTU, para agosto y septiembre ese valor bajaría a 7,90 dólares por millón de BTU.

El fin de la importación de gas de Bolivia y la Reversión del Gasoducto Norte implican que las 7 provincias del norte argentino comenzarán a recibir el gas de la Cuenca Neuquina y Vaca Muerta, reemplazando así las importaciones, ya que hasta tanto las obras estén listas el gas de Neuquén solo llega hasta el centro del país.

Para Bolivia la pérdida del mercado argentino significa un importante quebranto económico, más aún cuando en estos momentos el país sufre una aguda escasez de dólares que perjudica las importaciones, afecta a la producción que carece de insumos que llegan del exterior, situación que se ha reflejado en la caída de las exportaciones de productos tradicionales. Esta situación agrava aún más la falta de divisas. Recordemos que las Reservas Internacionales Netas (RIN) han caído a los niveles más bajos de los últimos 50 años.

Por otra parte, analistas económicos en diferentes medios han alertado sobre la baja de las exportaciones totales del país. En 2022, las exportaciones bolivianas alcanzaron a 13.670,1 millones de dólares y las compras a 11.869,5 millones, lo que registró un saldo comercial positivo de 1.801,1 millones. Las exportaciones a diciembre de 2023 alcanzaron 10.911 millones de dólares, cifra menor en 2.760 millones a la registrada en el 2022. Por su parte, las importaciones en el mismo período llegaron a 11.496 millones, 374 millones menos a la de 2022. Las causas son diversas y tienen que ver con la crisis internacional generada por las guerras y las tensiones que afectaron directamente a los principales mercados financieros del mundo, e internamente a los bloqueos y conflictos políticos que perjudicaron la producción agropecuaria, y ahora las inundaciones que también dejan su efecto en el agro.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

MÁS LEÍDAS

- Publicidad -