Cuando varios males, corrupción y errores se juntan el pueblo se rebela

Una desgracia sobre otra es lo que está sufriendo nuestro país, que de una crisis política y social que dejó muertos, heridos y graves daños económicos, después del fraude electoral, se vino la pandemia del COVID-19, la crisis económico financiera, tensiones electoralistas, y ahora se cierne el peligro de las Infecciones Respiratorias Agudas (IRA). Lamentablemente, el coronavirus concentró toda la atención de las autoridades que hasta ahora nada han anunciado para prevenir este tipo de enfermedades que son endémicas en la época invernal.

Todos los años, por esta época, comienzan los catarros, resfríos, gripes, bronquitis, tos, y hasta pulmonías e Influenza, y afectan a gran parte de la población y con mayor rigor a niños y personas de la tercera edad.

El Ministerio de Salud, el año pasado, en junio, reportaba un millón 300 mil casos en todo el país. Según datos del Servicio Departamental de Salud (Sedes) La Paz, los más vulnerables a las Infecciones Respiratorias son los niños menores de 5 años de edad. Las fluctuaciones bruscas en la temperatura y los contagios provocan estas complicaciones relacionadas a las vías respiratorias.

Lo peor es que esta situación, sumada al coronavirus, puede complicar la ya frágil atención de salud, con el riesgo de confundir diagnósticos. Los médicos alertan que puede darse la coexistencia de dos o más epidemias que comparten factores sociales. En algunos lugares del país, además de COVID-19 la población sufre casos de dengue.

Los riesgos a los que está sometida la población en este momento son preocupantes, y con mayor razón cuando la respuesta de las autoridades deja interrogantes que generan susceptibilidad y desconfianza.

Los propios servidores públicos a nivel ministros, viceministros, han reconocido la gravedad previendo que los casi cuatro mil casos de contagio del coronavirus pueden duplicarse antes de fin de mes. Sin embargo, la lentitud con la que actúa el gobierno y la tolerancia al incumplimiento de las medidas de contención, la corrupción galopante en la compra de barbijos, respiradores de «emergencia que no sirven», según galenos especializados en epidemiologia, hacen temer lo peor.

«Sobre mojado, llovido», señala un dicho popular para significar que varios males corrupción y errores se juntan. Precisamente cuando más se necesitan respiradores y menos recursos se tiene, se hacen compras inadecuadas que generan críticas y sospecha. La adquisición de 170 respiradores artificiales traídos de España, que aparentemente «no sirven para asistir a pacientes en terapia intensiva», puso muchos signos de interrogación. La compra demandó cinco millones de dólares, y resulta que no son aptos para afrontar la emergencia actual del coronavirus. La Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva declaró estado de emergencia tras la dotación de esos equipos, y argumentó que el uso inadecuado de los respiradores mecánicos podría contribuir a complicaciones.

A su vez, el gobierno, mediante el ministro de Salud Marcelo Navajas, y el supuesto científico para la Ciencia y la Tecnología, Mohammed Mostajo, explicaron que estos equipos de origen español forman parte de un lote complementario a los 500 equipos que se anunció el 1 de abril y que estarían llegando en las próximas semanas. Estas aclaraciones surgieron luego de las observaciones sobre las características de los ventiladores mecánicos que se comenzó a distribuir, y que, según los médicos, no reúnen las condiciones necesarias para un uso frecuente en Unidades de Terapia Intensiva.

El ministro de Salud Marcelo Navajas ante la denuncia de corrupción por la compra de respiradores a dólares veintinueve mil cada unidad ($us 29.000) cuando se le manifestó que existen, también en España, otros respiradores de mejor calidad a la de Siemens a dólares ocho mil quinientos por unidad ($us. 8.500 ) manifestó que «los respiradores adquiridos son de emergencia y que luego a los pacientes se los trataría con otros ventiladores convencionales», admitiendo en los hechos que los comprados, » no sirven» como señalaron galenos de epidemiologia del colegio médico de Bolivia.

El sacrificio de la mayoría del pueblo boliviano que respeta la cuarentena y las medidas adoptadas por las autoridades, se ve defraudado por errores, excesos en algunos casos, corrupción en la compra de insumos médicos de bioseguridad y de tratamiento de terapia intensiva y omisiones e indecisiones sobre temas de urgencia médica.

Corresponde aplicar la Ley a quienes atentan contra la salud de la población al bloquear el acceso a servicios, adquirir a precios exorbitantes equipos médicos y poner en riesgo a la ciudadanía. La tolerancia hacia las actitudes que generan violencia y riesgo, pueden ocasionar que posturas de esta naturaleza sean aprovechados y se reproduzcan con el aliento de los grupos políticos desplazados del poder, enemigos de la democracia, del estado de derecho y de las libertades.