Entre declaraciones y realidades inició gestión Arce

Admitiendo errores del pasado y disposición para rectificar equivocaciones, el gobierno del MAS inició su gestión criticando sobre la situación en la que dejó al país el grupo palaciego de Jeanine Añez.

El presidente Luis Arce, designó un gabinete que en el seno del MAS generó controversias, tanto porque la mayoría son políticos tecnócratas, como porque según dirigentes de algunos sectores del campo «no se tomó en cuenta las demandas de cupos de poder». Tampoco mereció aprobación que haya solo tres mujeres en el gabinete de 16 carteras de Estado.

El desafío para este gabinete es delicado por la crisis general que sufre el país, agravada por los desencuentros políticos y las secuelas generadas por la pandemia.

La nueva ministra de la Presidencia, María Nela Prada, consideró que «estamos en etapa crítica y no es momento de enfrentamientos». «Debemos rectificar nuestros errores y profundizar nuestros aciertos. La crítica y la autocrítica deben guiar nuestras acciones. Cometimos errores y tenemos que ser capaces de reconocerlos y enmendarlos», dijo entre otras reflexiones.

El presidente y dirigentes del MAS, responsabilizan de la situación al gobierno de transición. Se elude una realidad: que los precios internacionales del barril de petróleo y de los minerales bajó a partir de 2014 por lo que el gobierno de Evo Morales dejó la economía con deuda externa alta, déficit en casi todos los sectores y un descenso de las Reservas Internacionales Netas (RIN), además de agotamiento de los campos de hidrocarburos por falta de exploración y que las transnacionales que prosiguen comercializando con nuestros hidrocarburos fueron liberados de ese rubro.

El desafío para el gobierno y los ministros es grande, porque tienen que trabajar en políticas de Estado para paliar y superar la profunda crisis económica que vive Bolivia, a partir del 2014, además de buscar la distención y aminorar la polarización política y regional que se exacerbaron con la crisis.

El presidente considera que se conformó «un gabinete a la altura de estos desafíos… Hora que pasa, nos enteramos de la patética situación de nuestro Estado. No solo es reactivación, sino reconstrucción de la economía. Por eso hemos traído a lo mejor que podíamos traer», sostuvo.

Políticos y analistas intentaron escudriñar sobre el gabinete de ministros, y así como algunos ven positivo que se haya dado cierta preferencia a la juventud, experiencia profesional y formación académica -salvo algunas excepciones- otros ven riesgos para la gobernabilidad.

El descontento de algunos sectores del MAS ha sido notorio, anunciaron medidas de presión y exigen una audiencia con el Presidente y el Vicepresidente.

También hay analistas que ven una buena señal del gobierno que se haya inclinado por buscar eficiencia antes que satisfacer apetitos de algunos sectores.

En fin, son dichos y hechos de los gobernantes de turno en nuestro país.

El que está en la encrucijada es el vicepresidente David Choquehuanca Céspedes porque los atentados con violencia a instalaciones de ADEPCOCA, la presencia de militantes del MAS en cada uno de los ministerios pidiendo cargos y exigiendo se retiré a los supuestamente «golpistas-pititas» y lo acaecido en la Plaza Murillo en contra del campesino Rafael Quispe, son demostración que algo impredecible puede ocurrir ante la desesperación de falta de empleo y la carencia económica que ya no se podría contener por ningún partido, por tanto los llamados así sea boca para fuera a la «unidad de los bolivianos» «a respetar las ideas y la libertad de expresión», «no a la violencia», etc. etc. caen por su base.

Dirigentes cívicos señalan «el vicepresidente hizo énfasis, elevó la voz, y en forma pausada dijo, «a soñar juntos».