Ingredientes políticos e indolencia de parlamentarios

El Gobierno definirá en las próximas horas la nueva estrategia dirigida a combatir el flagelo, para lo cual decidirá si amplía la cuarentena total o regionalizar el aislamiento en las zonas de mayor riesgo, en momentos en los que una serie de conflictos se suman a la preocupación por la pandemia, entre los que el ingrediente político electoral tiene mucho que ver. Los gobernadores de Santa Cuz, La Paz, el colegio médico de La Paz y otros sectores se inclinan porque se amplíe la cuarentena, quizá ante ello la presidenta se vea a determinar esto último. Por el momento, se anunció la militarización de Santa Cruz y otras medidas para un mayor control, mientras los problemas se acrecientan por las deficiencias en el sistema de salud que no terminan de ser solucionadas; hay lentitud en la aplicación de medidas, resistencia a cumplir las determinaciones de las autoridades y algunas decisiones erróneas que perjudican tanto la acción de gobierno como a la respuesta ciudadana.

A más de un mes de haberse presentado los primeros casos de coronavirus en el país, se han adoptado las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y también se han asimilado algunas experiencias de los países más afectados, de manera que se considera que se ha planteado una respuesta acorde al momento. Lamentablemente son muchas las limitaciones de medios que dejaron al descubierto la magnitud de las carencias, hecho que preocupa a la ciudadanía, que necesita saber la realidad y lo que se puede esperar en las actuales circunstancias. Las insuficiencias de hospitales y equipamiento, que durante 14 años el anterior gobierno no se preocupó de construir, encuentran al país completamente desprotegido, al extremo que una evaluación internacional como «Oxford Economics», señaló que Bolivia es el país de la región con mayor vulnerabilidad social y económica a los efectos de la pandemia.

A la crisis de salud se suma un problema humanitario con el masivo retorno de ciudadanos bolivianos, algunos de ellos enfermos, según datos del ministerio de salud, que introdujeron el coronavirus.

Esta situación obligó al cierre de fronteras que hasta ahora no se logra que efectivamente se cumpla. Hubo vuelos de solidaridad e ingresos por tierra más o menos ordenados, pero lamentablemente se desbordó el problema en la frontera con Chile, donde según el ministro de Defensa hay unos 1.500 connacionales que quieren retornar al país, y deben esperar para un ingreso bajo medidas de seguridad y control del coronavirus. Los primeros grupos que ingresaron ocasionaron una serie de problemas, al extremo que algunos de ellos se enfrentaron a las fuerzas del orden negándose a cumplir la cuarentena.

Muchos lograron pasar y no se sabe dónde se encuentran, con el riesgo consiguiente para la población. El ministro de Gobierno, Arturo Murillo asegura que entre la gente que quiere retornar hay infiltrados políticos y «narcoterroristas» para desestabilizar el país. «No nos cansamos de perseguir a estos terroristas, a estos narcoterroristas, y no les vamos a dar opción a que desestabilicen el país (porque) para nosotros es importante la salud de 11 millones de bolivianos, (mientras) para el ex presidente Evo Morales y otros políticos lo importante es la política», manifestó Murillo, en el Beni. Agregó que durante 14 años la pasada administración gubernamental estuvo al servicio del narcotráfico y la corrupción, y como el gobierno de la presidenta Jeanine Añez cortó esa situación, por eso ahora «están golpeando tan fuerte» tratando de generar desestabilización.

En este estado de situación conflictiva, el país se apresta a enfrentar una de las etapas de mayor riesgo para la incubación del COVID-19. La siguiente semana será crucial y de acuerdo a los expertos significará una muestra del resultado de los esfuerzos realizados hasta el momento. Aquellos lugares donde la gente se resistió a respetar la cuarentena probablemente tengan nuevos casos de coronavirus. Los datos del primer mes en el país muestran que el virus se presenta con mayor fuerza en las ciudades con mayor densidad poblacional como La Paz, El Alto, Cochabamba, Santa Cruz y Montero, que concentran el 67 por ciento de los casos positivos. Oruro es la excepción por haber adoptado medidas propias de aislamiento, anticipándose a las determinaciones del gobierno y demostrando que puede evitarse que cunda la enfermedad con la cuarentena estricta, si hay disciplina, sacrificio compartido, fe y esperanza en mejores días.

Los bolivianos y bolivianas esperan que senadores y diputados de «facto» demuestren su solidaridad con los sectores más necesitados y den como aporte «sus fabulosas dietas que sobrepasan de los Bs. 22.000 mes, (titulares) y de 12.000 (suplentes)» como denunciaron y demostraron dirigentes cívicos y de las plataformas. Ver a niños y ancianos mendigando para un pan, sus caritas con zozobra, incertidumbre, motiva a los ciudadanos a pensar ¿por qué los que cobran sin trabajar, pasan con el cuello haciéndose el de ver pajaritos, sin inmutarse ante el dolor de sus congéneres? Que grande pena.