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lunes, septiembre 20, 2021
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La Educación durante la pandemia

El ministro de Educación, Adrián Quelca, informó este sábado que el descanso pedagógico en las unidades educativas fiscales, privadas y de convenio del país, comenzará mañana, 1 de junio, ante el incremento de casos de covid-19. Explicó que se tomó la decisión porque es obligación de los ministerios de Educación y de Salud y Deportes precautelar la salud y la vida de los estudiantes, maestros y trabajadores administrativos del sector. Pero olvidó el ministro decir que su despacho insistió en la reanudación de labores escolares tanto presenciales, semipresenciales y a distancia, pese a las recomendaciones del Ministerio de salud y de los expertos, así como de los reclamos de los maestros.

También recordó que el calendario escolar establece dos semanas de descanso pedagógico; sin embargo, dijo que este puede ser anticipado o postergado en el marco de la normativa vigente que permite la flexibilidad. Pero al mismo tiempo, agregó que, con la anticipación del descanso pedagógico, el calendario escolar de 200 días hábiles se mantiene, tomando en cuenta que las clases iniciaron el 1 de febrero pasado y concluirán el 30 de noviembre.

El dirigente de magisterio urbano de La Paz, Leandro Mamani, según publicaciones de prensa, observó la determinación del Ministerio de Educación porque «muestra la total incapacidad de resolver el tema estructural de la educación, porque no hay plataforma digital, no hay cartillas y no hay condiciones para que los estudiantes puedan seguir sus labores escolares en las provincias». Explicó que durante todo este tiempo fueron las alcaldías y los padres de familia quienes corrieron con los gastos para la adquisición de barbijos, alcohol y cámaras de desinfección. «El Gobierno no ayudó en nada y trata de disimular ahora sus errores adelantando las vacaciones», enfatizó el dirigente de los maestros.

La actual situación del país como consecuencia de la pandemia es muy delicada. Las infecciones superaron las estimaciones y han vuelto a colapsar los hospitales, sin que el gobierno hubiese tomado previsiones. No hay camas en los centros médicos, falta medicamentos, oxígeno y personal y las autoridades se negaron a respaldar el pedido de gobernaciones y municipios para volver a la cuarentena y hasta se advirtió que la policía no participaría en las labores de apoyo para hacer cumplir las restricciones y evitar que avance más la pandemia. En muchas oportunidades los maestros hicieron conocer sus observaciones, pero la soberbia se impuso sobre el sentido común y las recomendaciones de los expertos. Primó la demagogia argumentando que la cuarentena coarta el derecho a la educación, como si se pudiese instruir a los enfermos o a los muertos. Solo se piensa en el momento político sin medir las consecuencias.

Un ejemplo claro es la improvisación en el empeño del gobierno de aplicar la reforma educativa del MAS alejada de las necesidades, posibilidades y realidad nacional. Al no haber posibilidades reales de utilizar las nuevas tecnologías para lograr clases virtuales, como en todo el mundo, se insistió en asistencia presencial. De esta manera se vuelve a confirmar que la educación en Bolivia, especialmente el sistema público, en lugar de buscar la excelencia ha retrocedido con visiones estrechas, hasta el extremo de que se permitió un contrasentido en la ley educativa que politiza la educación. A ello se suma la improvisación en las medidas destinadas a la aplicación del nuevo sistema, hecho que ha sido denunciado por los maestros. Los factores que deberían orientar un objetivo educativo son la excelencia, la competitividad y la utilidad práctica, tanto en la concepción, objetivos y métodos de todos los programas, así como en la comprensión de algunos conceptos doctrinarios como el concepto de igualdad, que debiera ser aplicable al acceso de oportunidades para todos, en las mismas condiciones, recursos y opciones, pero reconociendo las diferencias individuales en capacidad, lo que necesariamente deriva, a su vez, en estudiantes que se quedan, otros que simplemente pasan, algunos que cumplen y aquellos que felizmente logran la excelencia gracias al esfuerzo individual y familiar. En los países adelantados la pandemia ha obligado a perfeccionar las labores escolares de manera virtual gracias a los medios tecnológicos. Los países en vías de desarrollo acomodaron sus programas para lograr adaptar las labores virtuales a su realidad. Bolivia no hizo lo uno ni lo otro.

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