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miércoles, mayo 22, 2024
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Las Rutas de la Seda chinas celebran foro sin mentar las crisis de Oriente Medio y Ucrania

China presentó hoy su plan para renovar las Nuevas Rutas de la Seda, que cumplieron su décimo aniversario con un tercer foro en el que se evitó cualquier mención explícita a la crisis de Oriente Medio o a la guerra de Ucrania.

Los conflictos candentes sobrevolaron el evento como un elefante en la habitación, pero China solo quiso hablar de su proyecto estrella de inversiones y su presidente, Xi Jinping, trazó en la apertura una ‘hoja de ruta’ para dotar a las rutas de una nueva etapa de «alta calidad».

Xi, sumido en los últimos días en una agitada agenda de reuniones con los dirigentes que acudieron a la cita, trató de seducir a los representantes presentes con promesas multimillonarias, mientras que, tras la clausura, el ministro de Exteriores, Wang Yi, citó que esta edición dejó acuerdos por valor de 97.200 millones de dólares (91.900 millones de euros).

El anterior foro se celebró en abril de 2019 y cerró con acuerdos por valor de 64.000 millones de dólares.

Xi prometió hoy a los participantes más acuerdos de libre comercio y tratados de inversión con un mayor número de países o eliminar «todas las restricciones» en inversión extranjera en el sector manufacturero.

El líder chino declaró que las rutas buscan «desarrollar un corredor logístico que atraviese Europa y Asia», propuso una zona piloto de comercio electrónico y se comprometió a financiar 47.800 millones de dólares (50.555 millones de euros) para programas de apoyo a pequeña escala y otros 11.000 millones (11.600 millones de euros) para proyectos de la iniciativa, centrada ahora en un «desarrollo verde» y bajo en carbono.

Mutismo sobre los conflictos

El evento estuvo marcado por la convulsa situación internacional, agravada por el conflicto entre israelíes y palestinos, al que únicamente se refirió en su discurso el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, que pidió un alto el fuego humanitario inmediato en una región «al borde del precipicio».

Y en esas, la esperada reunión bilateral entre Xi y el presidente ruso, Vladímir Putin, que cuadraron estrategias y abordaron en privado la situación en Oriente Medio, sin ofrecer detalles.

Xi, recogió la prensa oficial china, pidió a Putin «esfuerzos conjuntos para salvaguardar la Justicia internacional», alabó el buen estado de los lazos bilaterales y se felicitó por que la confianza política entre ambos se esté «profundizando» y lo haga «continuamente».

En suma, una coordinación estratégica «estrecha y eficaz» y un comercio bilateral «en máximos históricos», siguiendo la línea de la amistad «sin límites» a la que ambos se comprometieron apenas una semana antes de que Putin decidiera invadir Ucrania.

El mandatario ruso reiteró en una rueda de prensa posterior la solución de los «dos Estados» para el conflicto palestino-israelí, una posición que comparte con China.

Putin, en Pekín pese a la orden de arresto que emitió la Corte Penal Internacional (CPI) contra él por la deportación ilegal de niños ucranianos, se reunió también en la capital china con el nuevo primer ministro de Tailandia, Srettha Thavisin, con el presidente vietnamita, Vo Van Thuong, y con el húngaro Víctor Orbán en plena ofensiva para recuperar terreno diplomático.

Por su parte, Xi también se vio hoy a solas con Guterres, a quien prometió que su país contribuirá, de la mano de la ONU, «a la paz y el desarrollo mundiales».

Guterres reconoció los «esfuerzos» chinos con vistas a la «sostenibilidad de sus proyectos», especialmente «aquellos que contribuyan a una transición energética justa».

Mientras, la delegación del gobierno talibán de Afganistán, representado por el ministro de Comercio, Nooruddin Azizi, no apareció en la foto oficial distribuida por China que, según su prensa oficial, busca «profundizar los vínculos» con el grupo.

El gobierno interino de los talibanes no cuenta con el reconocimiento de la comunidad internacional debido a las crecientes violaciones de los derechos humanos y a las restricciones impuestas a las libertades de las mujeres en el país.

El Sur Global, a escena

La cita, a la que acudieron representantes de 140 países, celebró los diez años del lanzamiento de la Belt and Road Initiative (BRI), el programa estrella de China para ganar influencia internacional mediante proyectos de cooperación e infraestructura en otros países.

El plan nunca ha sido recibido con entusiasmo entre los países desarrollados, mientras los críticos acusan a Pekín de haber generado enormes cantidades de deuda y, en algunos casos, el resentimiento de poblaciones locales, a lo que hay que sumar las recientes dificultades económicas del país asiático, que podrían limitar su capacidad de financiar proyectos.

En Pekín se insiste en que las rutas han abierto un nuevo camino para lo que denomina el Sur Global. Entre los asistentes al Foro de hoy, dos latinoamericanos: el presidente argentino, Alberto Fernández, y su homólogo chileno, Gabriel Boric.

El primero, que amplió con Xi el acuerdo «swap» por el que el país suramericano paga al asiático las exportaciones en yuanes y no en dólares, calificó la iniciativa china de «prometedora», y aseguró que traerá «una mejora sustancial de las infraestructuras».

Mientras, Boric, que anunció durante su viaje a China inversiones chinas en el sector del litio y acuerdos en materia agrícola y acuícola, subrayó que hace falta «multilateralismo» para lograr un desarrollo «justo y sostenible».

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