Los retos del nuevo gobierno

El nuevo gobierno de transición ha asumido una delicada responsabilidad con la Patria, todavía convulsionada por los vertiginosos acontecimientos de los últimos días. La presidente Jeanine Áñez, tiene una pesada labor inmediata dirigida a encarar, simultáneamente, una serie de tareas complicadas tanto en el campo político como administrativo, que van desde la designación de los nuevos miembros del Tribunal Supremo Electoral para que se pueda convocar a elecciones generales en el tiempo previsto por la normativa legal, hasta restablecer las múltiples actividades afectadas por los paros. A ello se suman una serie de conflictos y complicaciones que surgen de la coyuntura actual, afectada por la inseguridad y el deterioro de la institucionalidad que ha quedado gravemente comprometida.

Mucho dependerá del compromiso y eficiencia que asuman sus inmediatos colaboradores en el gabinete ministerial y de la capacidad de concertación que desplieguen para atenuar las tensiones que ha dejado la polarización de posiciones. El país está apenas saliendo de la convulsión social y política, y todavía actúan algunos grupos que se resisten a asimilar que han perdido sus privilegios y prerrogativas del uso de la violencia y el amedrentamiento con el que presionaron a importantes sectores de la comunidad nacional hasta con determinaciones reñidas con la ley. Por ejemplo, se ha informado de posible interrupción del suministro de gas natural a occidente, debido a una “intempestiva caída de presión por motivos aún no determinados” Y sugestivamente, el problema se suscitó en Villa Tunari, Chapare.

Como ese hay muchos otros problemas que han dejado los actos de beligerancia y los excesos grupos exaltados.

Pero una de las tareas inmediatas y probablemente más complicadas, tiene que ver con preservar la estabilidad económica que ha sufrido los efectos de varios factores negativos tanto internos como externos que han hecho encender señales preocupantes. Los indicadores económicos del país han sido distorsionados y es necesario lograr que se reconstruya y devuelva la institucionalidad e independencia política a los organismos que manejan las estadísticas para que puedan generar confianza nuevamente. En los medios de comunicación durante los últimos meses se ha manifestado la preocupación por el irresponsable manejo de la economía nacional, por la falta de transparencia y la carencia de información confiable.

Por ello será necesario un profundo análisis de información real que permita al país actuar sobre bases ciertas, que indudablemente, requerirán de investigación, depuración de datos, actualizaciones y un manejo responsable de la información que puede generar susceptibilidades en la población. Hay hechos concretos muy preocupantes ya que el nuevo gobierno recibe la economía con una deuda externa de más de diez mil millones de dólares, además de la deuda interna que es la más grande de la historia. Los ingresos por el gas natural han disminuido vertiginosamente y lo peor es que a raíz de los desmanes de grupos radicales, YPFB ha sufrido daños en sus plantas y ha anunciado a Argentina que no podrá cumplir con los envíos de gas convenidos. De acuerdo a informes de prensa atribuidos a la empresa estatal petrolera, grupos de personas tomaron el campo Carrasco (Chapare) junto a estaciones de bombeo y compresión de hidrocarburos cercanas, y no descarta situaciones similares en otras instalaciones de la empresa, que eventualmente pueden afectar a su producción de gas.

Otro dato preocupante que es necesario actualizar es la disminución de las Reservas Internacionales Netas (RIN) que después de haber pasado de los 15 mil millones dólares el año 2014, hasta el mes de agosto de 2019 las RIN habían caído a siete mil millones. La desaceleración de la economía nacional se produjo prácticamente desde el año 2015 con la caída de los precios del gas, pero el gobierno anterior se negó a reconocer la realidad, mientras el gasto público ha ido creciendo, las erogaciones innecesarias continuaron, las importaciones superaron a las exportaciones generando déficits continuos que se fueron acumulando en los últimos siete años. Felizmente, pese a los negativos indicadores financieros y factores negativos internos y externos, la economía, aunque poco, ha seguido creciendo según los datos oficiales, hecho que permite alentar esperanzas de que las medidas correctivas que se tenga que efectuar no sean traumáticas.