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miércoles, julio 28, 2021
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Los vínculos de Bolivia con Perú

Una nueva protesta oficial contra las autoridades nacionales se sumó a los desaciertos de la diplomacia boliviana. La Cancillería de Perú hizo llegar una «nota o de protesta» al gobierno del presidente boliviano Luis Arce por felicitar a Pedro Castillo por su «triunfo» electoral. En estos momentos, Perú se encuentra en un difícil trance político y busca apaciguar las animosidades. Las elecciones en Perú han desembocado en una preocupante crisis política que está tensionando el ambiente, mientras el gobierno, los medios de comunicación y diversas instituciones hacen llamados a la prudencia y a esperar la determinación del Jurado Nacional de Elecciones (JNE).

Este organismo debe definir si procede o no la anulación de actas con miles de votos, situación que podría modificar el resultado de los comicios en los que el postulante Pedro Castillo de «Perú Libre» (PL) obtuvo un pequeño margen sobre la candidata de Fuerza Popular (FP), Keiko Fujimori. Ambas agrupaciones políticas presentaron recursos de nulidad; FP observo 802 actas, mientras PL pide la anulación de 209 actas, que en conjunto superan la ventaja que logró la fórmula ganadora que es de menos de 60 mil votos. Evidentemente, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) en su última actualización de su reporte, al 100% de actas procesadas y 99.998% de actas contabilizadas, asigna a Castillo, 50.145% de los votos y a Fujimori el 49.855%. En total, Pedro Castillo obtiene, de acuerdo a esta última actualización, 8.830,453 votos, mientras Fujimori alcanza a 8.779,464. Es decir, la diferencia de votos entre ambos candidatos es de 50,989 votos.

Pero de acuerdo a las normas eleccionarias, el Jurado de Elecciones debe definir la situación luego de analizar las observaciones, de manera que la actitud del candidato Castillo de proclamarse ganador antes del pronunciamiento oficial generó duras críticas. Asimismo, el hecho de que algunos políticos internacionales se apresuren a felicitar por el triunfo a Castillo, fue calificado de irresponsable. Luiz Inácio Lula da Silva, Luis Arce Catacora, Evo Morales, Rafael Correa y Alberto Fernández, felicitaron al candidato Castillo, situación que fue calificada de inaceptable. La Cancillería de Perú rechazó esa actitud por considerarla una intromisión y envió una «nota protesta a nuestro país». En otra nota dirigida a la comunidad internacional, la cancillería peruana señala que «Expresiones en cualquier sentido de autoridades oficiales en ejercicio constituyen una intromisión y una falta de respeto al pueblo peruano».

El resultado de las elecciones en Perú tiene un alto significado en Bolivia por la necesidad de mantener buenas relaciones con un aliado natural-histórico, con el que se comparten valores culturales y perspectivas intemporales, además de la necesidad de continuar con los proyectos conjuntos, entre los que se contempla un uso cada vez mayor de los puertos peruanos.

Lamentablemente, no es la primera vez que se entorpecen las relaciones con un país amigo por actitudes imprudentes de los políticos. Recordemos que las fraternales relaciones entre Bolivia y Perú, sufrieron un sensible deterioro durante el gobierno de Evo Morales por alusiones torpes contra el mandatario peruano de entonces, Alan García, agravadas por el acercamiento a Chile y el anuncio de restablecimiento de relaciones sin condiciones, acordado por la afinidad política con el gobierno chileno en ese momento a cargo de los socialistas encabezados por Bachelet. Posteriormente, después de los reveces que propinó Chile al gobierno de Morales, se cambió la postura. Felizmente, Perú como siempre, volvió a mostrar su fraternal actitud hacia nuestro país y su canciller en ese momento, José García Belaúnde, consideró que las diferencias con Bolivia eran ideológicas y que fue «más el ruido que las nueces».

El gobierno actual de Arce Catacora, anunció una nueva estrategia y considera el restablecimiento de relaciones con Chile marginando la cuestión marítima, mientras políticos del MAS vuelven a meterse en los asuntos internos de Perú. Hay una premisa popular de prudencia, ya que «tanto fue el cántaro a la fuente que…», algo pasa, y en diplomacia estos gafes a veces alcanzan proporciones indeseadas. El gobierno nacional debe mantener una posición distante de las controversias partidarias o ideológicas, y los dirigentes políticos deben comprender la necesidad de no meterse en asuntos internos de otros países. Hasta hace poco, había una propicia coyuntura en las relaciones de Bolivia y Perú, con un acercamiento mutuamente beneficioso.

Para continuar avanzando en ese camino es indispensable que se interprete correctamente el momento histórico. Está abierto un espacio que ojalá los políticos, los diplomáticos y los gobernantes de ambos países sepan aprovecharlo para encaminar los rumbos de los dos países, sobre la base histórica, los intereses comunes y la similar idiosincrasia de estos dos pueblos, que tienen un mismo origen. Son muchas las coincidencias de los pueblos de ambos territorios, que llevan la misma sangre, y provienen de una misma cultura, para que puedan mantener y estrechar más los vínculos ancestrales, origen común y objetivos superiores que están por encima de las ideologías y de los errores de los políticos de turno. La Cancillería debe recuperar la experiencia de los diplomáticos nacionales y dejar de improvisar y politizar el servicio exterior.

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