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jueves, agosto 5, 2021
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Morales pretende ser Senador para blindarse de juicios penales

Dr. DAEN Ronald Torres Armas

En el orden de errores de Evo Morales se suma su ultimo «capricho» de postular a una senaduría. Creyendo aun que permanece inmune e impune, evidencia su propia inmadurez e incompetencia y la de un equipo de asesores que siguen considerando a los bolivianos faltos de inteligencia. Como personaje antisistema, Morales al acceder al poder hizo dos cosas, las dos malas: después de 14 años no aprendió el sentido de los límites impuestos por la democracia liberal en su función de servicio público. Es decir, no alcanzó la madurez política. Y la otra mala: como no la alcanzó, se obstina en reiterar su despotismo desde su «autoexilio».

El Poder, remitido y presentado, es la prueba documental preconstituida que evidencia el incumplimiento de requisitos establecidos en el artículo 149 de la Constitución que prescribe: Para ser candidato a la Asamblea Legislativa Plurinacional se requerirá haber residido de forma permanente al menos los dos años inmediatamente anteriores a la elección en la circunscripción correspondiente. Las claves para una correcta interpretación residen en las palabras: «residir en forma permanente» e «inmediatamente anteriores a la elección». Este Poder, además de adolecer de formalidades internacionales para tener validez jurídica, en el mismo señala domicilio la ciudad de Buenos Aires, reconociendo, implícita y voluntariamente, que ya no vive en Bolivia. Además, consta que tiene en curso un trámite para acogerse al Estatuto de refugiado ante la ACNUR, al considerar que se encuentra fuera del país, con un temor de persecución por razones políticas fundamentado o no, que le impiden volver.

Ante su nueva desfachatez, llovieron Demandas de Inhabilitación de la Postulación de Morales.

El TSE vetó su postulación por la existencia de causas de inelegibilidad y el Juez del Amparo Constitucional interpuesto por Morales está obligado a respetar el fallo expedido por el Órgano Electoral como competente por haber causado estado y ser irrevisable, según prescribe el Artículo 211 de la Ley 026 del Régimen Electoral. La nueva oligarquía que confundía su partido con el Estado, aun se empecina en sus posiciones de ruptura de la Constitución y quiebra del Estado, pero el soberano, como Juez Supremo, decidió romper el «hechizo» en el que había sido embaucado.

Morales ya no gobierna ni tiene poder; pero, aun así, no asume el principio de realidad: no es el Estado ni el Gobierno quienes tienen el poder político real. El único poder del Estado que está determinado, que es el único capacitado y el único resuelto a que se produzca un despertar reivindicativo, es el pueblo. Ese pueblo lo descartó como Presidente y hoy lo descarta como Senador, por desafiar al juez Supremo, por ser un individuo despótico y con vocación de tirano.

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