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miércoles, agosto 10, 2022
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Otra vez, aflora la necesidad de prevenir

La prevención de desastres es una necesidad imperiosa para todo país y debe ser parte de la planificación de cada gestión. Lamentablemente en Bolivia se hace muy poco para prevenir contingencias y solamente cuando se produce una desgracia se comienza a buscar culpables. La prevención tiene por objetivo reducir la vulnerabilidad de la sociedad a los desastres y corregir las causas que la originan. Busca anticiparse a situaciones potencialmente críticas y adoptar las medidas necesarias. Esta premisa se emplea para toda contingencia, ya sea en lo político, social, en desastres naturales o tragedias provocadas por negligencia o mano criminal, como los incendios forestales que ha sufrido el oriente, o los últimos siniestros en La Paz, Santa Cruz y Cochabamba.

Los expertos recomiendan una serie de medidas, entre las que figuran orientar esfuerzos para construir comunidades fuertes y menos vulnerables, aplicando planes de preparación y prevención; así como elaborando mapas de riesgo comunitarios y planes de contingencia para una mejor y más rápida respuesta. Se requiere hacer resilientes a las comunidades. Es preciso evitar y reducir las condiciones de riesgos de los medios de vida de la población, con edificaciones seguras ante el riesgo de desastres. Los incendios que se han registrado en los últimos días demuestran la precariedad de la capacidad de respuesta.

Evidentemente, varios incendios se produjeron en La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, sugestivamente, un muy corto lapso. En La Paz ardió parte de un edificio comercial en la zona más populosa de la sede de gobierno; en Santa Cruz se quemó el mercado Mutualista afectando por lo menos a un centenar de puestos de venta. El mismo domingo, se reportó un incendio en una fábrica de telas en el Plan Tres Mil. En Cochabamba un incendio se registró la madrugada del martes en el mercado La Pampa, y destruyó casetas y puso en evidencia las falencias para combatir este tipo de siniestros.

En la sede de gobierno, en el edificio en construcción «Gran Vía Mall» se quemaron los últimos pisos y se investigan las causas, pero además se generó un conflicto que tiene que ver con la propiedad de los terrenos donde se realiza la obra. El Ministerio Público citará al exgerente general de Mi Teleférico César Dockweiler y a otras exautoridades en el marco de la investigación por la construcción del Gran Vía Mall, que fue edificado en un terreno que es propiedad de la Empresa Nacional de Ferrocarriles del Estado (ENFE). Un documento firmado por el fiscal Sebastián Marcelo López Durán al que accedió el portal urgente.bo detalla los nombres de las exautoridades llamadas a declarar por este caso.

El siniestro más grande fue en el Mercado popular Mutualista afectado en gran parte y generando cuantiosas pérdidas a los comerciantes. El comandante de Bomberos Voluntarios Fundasol, Enrique Bruno, dijo que para controlar el fuego tropezaron con varios obstáculos, desde vehículos parqueados afuera del mercado, ropa acumulada y hasta municiones. «Pasamos más de 40 minutos sin poder ingresar a un sector porque había balas, proyectiles calibre 38 y 22, nos dijeron los del mercado», agregó el uniformado. También indicó que primero tuvieron que apagar el fuego del exterior del ambiente, debido a que temían que las llamas alcancen a los vehículos que estaban parqueados afuera con riesgo de que exploten por el combustible que tenía.

Lo cierto es que en todo el país existen problemas para enfrentar situaciones de emergencia porque no existen planes bien estructurados de prevención, ni medidas legales que protejan a las víctimas. Bolivia es el país donde es muy pobre la costumbre de asegurar los bienes. Probablemente Santa Cruz es la ciudad mejor organizada, gracias a los anillos de circulación, pero aun así se estableció que al haber crecido aceleradamente, superó su propia planificación, y ahora se encuentra con desproporciones en la estructura de vías y servicios. Algunos dices que son los costos del crecimiento.

Pero el resultado es que la población ha quedado expuesta a desastres, y sin medidas de prevención acordes a la magnitud de una ciudad más de casi millón y medio de habitantes y en acelerada expansión pero sin defensas para protegerse de diversas amenazas, no solamente por incendios e inundaciones, sino también por la inseguridad ciudadana. Esta situación ocurre también en La Paz, El Alto, y Cochabamba, que han crecido más allá de sus propias capacidades, y ahora enfrentan no solo problemas de infraestructura precaria, e inseguridad, sino también litigios de linderos con otros municipios ya que las ciudades se están tragando a los municipios vecinos, generando un problema de graves consecuencias, especialmente por la cuota parte que les corresponde a cada uno en la participación popular.

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