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martes, octubre 26, 2021
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Relaciones con Argentina

Bolivia necesita mantener relaciones internacionales sinceras basadas en el mutuo respeto y buscar la cordialidad con todos los países y organismos multilaterales. Especialmente la buena vecindad debe ser la principal característica del trato con las naciones limítrofes. Lamentablemente ese no ha sido el rumbo de la política exterior nacional que ha tensionado los vínculos con casi todos los vecinos por razones políticas que coyunturalmente han primado y alternado en los países de la región. En muchos momentos se han olvidado los principios elementales de diplomacia para desatar pasiones ideológicas que han terminado por enturbiar el relacionamiento objetivo.

Nuestro país mantiene tensas relaciones en este momento con varios países vecinos. En el caso de Chile, por razones históricas, con Perú por haber subalternado el interés mayor histórico a la política partidista coyuntural y haber desaprovechando los lazos ancestrales. Con Brasil -país con el que tenemos la frontera más extensa y el mayor flujo económico y comercial- se ha deteriorado el relacionamiento amistoso tradicional, debido a una cadena de precipitaciones en el ámbito bilateral, especialmente político. Con Argentina, pese a existir una necesidad de un mutuo entendimiento, especialmente económico, se prefirió anteponer los intereses políticos partidarios por ambas partes, y en las actuales circunstancias difícilmente puede esperarse una continuidad de mutua cooperación. El factor principal del enrarecimiento tiene que ver con las posiciones radicales adoptadas primero por Bolivia con el anterior gobierno argentino encabezado por Macri, y ahora por la hostilidad del régimen «kirchnerista» contra el gobierno transitorio de nuestro país. En ambos casos, el factor de discordia ha sido Evo Morales que cuando era Presidente se metió en los asuntos internos de Argentina. Ahora, el gobierno de los Fernández se metió con los asuntos internos de Bolivia poniéndose al servicio de Morales y desconociendo al legitimo gobierno boliviano producto de la sucesión constitucional.

La perniciosa correspondencia se ha extendido hacia México que ha asumido un rol de alto riesgo al ponerse al servicio de la causa de Evo Morales, hecho que ya desestabilizó internamente al gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La precipitada salida de Morales de su dorado y fugaz exilio en México y su llegada a Argentina no menguaron los problemas para AMLO, pero, además, marcaron al flamante gobierno argentino. El nuevo gobierno «kirchnerista» liderado por Alberto Fernández, quedó en el «círculo observado» en el ámbito internacional, especialmente por Estados Unidos que abiertamente mostró su disgusto por el asilo a Evo Morales, además de estrechar lazos con la cúpula más cercana al régimen de Nicolás Maduro.

Mauricio Claver-Carone, asesor para América Latina del Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos y hombre de confianza de Donald Trump, fue claro en sus reproches. «Queremos saber si Alberto Fernández va a ser un abogado de la democracia en la región o apologista de las dictaduras y caudillos de la región», expresó el funcionario norteamericano según la agencia de noticias Infobae, acotando que se refería a Nicolás Maduro, Rafael Correa y Evo Morales; Claver aclaró que la administración de Donald Trump tiene la intención de «tener una relación productiva» con el nuevo presidente argentino, pero advirtió que «juzgarán a Argentina por sus hechos». Además, hizo referencia a que la permanencia de Morales en la Argentina «fomentando la inestabilidad y la violencia en Bolivia» sería algo «muy negativo para la región y la democracia» y algo que su gobierno vería «como un grave problema».

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