Se debe prohibir tala de árboles y quema de bosques

La práctica de «chaqueos» y «quemas continuas» en el país originó incendios forestales, la pérdida de millones de hectáreas de bosques, daño ambiental difícil de cuantificar y confirmación de la impunidad en esta dañina actividad que está destruyendo el hábitat natural de nuestro país, especialmente en las regiones tropicales.

La mayor parte de los incendios se han originado con dicha aberrante costumbre que, cuenta con el amparo de algunas autoridades nacionales y regionales que nada hacen para mitigar esta agresión, es más, existen leyes y decretos que autorizan el desmonte para la habilitación de tierras de cultivo, pese a estar en contradicción con la Constitución Política del Estado.

Según las autoridades sectoriales hay una disminución de focos de calor en el país, en relación al año pasado, pero esto no puede ser un consuelo frente a la recurrente destrucción ambiental. Recordemos que el año pasado se quemaron seis y medio millones de hectáreas de bosque en nuestro país, precisamente al amparo de disposiciones cuestionables emitidas por el gobierno de Evo Morales, que autorizó la incorporación de tierras para la agricultura inclusive en las tierras fiscales, además de permitir la incursión de cocaleros en áreas de reserva y el ingreso de petroleras a territorios indígenas. El daño ocasionado al país es muy grande, hasta ahora los responsables de esta situación permanecen en la impunidad.

En la actualidad un devastador incendio afecta al Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integral Otuquis, en Santa Cruz, donde se registraron 685 focos de calor, además del ingreso de fuego descontrolado desde Brasil. Un informe cita el monitoreo satelital del Centro de Planificación Territorial Autonómica (CPTA) dependiente del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS), en el que se afirma que el fuego ingresó desde Brasil por la franja fronteriza con el municipio de Puerto Suarez, posiblemente el 22 de julio cuando el número de focos de calor en el sector se incrementó a 227, de los 99 que se registraban el 21 de julio.

Similar situación se registró en este mismo parque, cuando a principios de marzo un incendio consumió un aproximado de 5 mil hectáreas. Entonces, el fuego también ingresó desde el país vecino a través de las franjas fronterizas de los municipios de Puerto Quijarro y Puerto Suarez. El incendio persistió durante tres días y a pesar de los esfuerzos de las instancias de gobierno, el fuego solo fue aplacado por las lluvias que cayeron en la región.

El Parque Nacional y Área de Manejo Integrado Otuquis, se encuentra entre las provincias Cordillera y German Busch; de acuerdo al informe, tiene una superficie de 1.005.950 Hectáreas (10.059 km2), de las cuales 903.350 corresponden a la categoría de Parque y 102,600 a la categoría de Área Natural de Manejo Integrado. Es fuente y reservorio de agua dulce y hábitat de un gran número de especies de fauna como el perro de monte, jaguar, puma, lobo de río, londra, melero, ciervo de los pantanos, variedad de peces y aves migratorias; y de flora como el cuchi, tajibo, verdolago, curupaú, alcornoque, cedro, bibosi y motacú, entre otros. La zona comprende también parte del Pantanal Boliviano, humedal de gran valor e importancia internacional. Durante los incendios que se suscitaron en el 2019, el Parque Otuquis también fue afectado en por lo menos 294.345 hectáreas de su superficie total.

Recordemos que el año pasado se produjeron los incendios más destructivos de los últimos 50 años.

Un informe de la ONG Fundación Amigos por la Naturaleza (FAN) señaló que entre enero y noviembre del 2019 -durante el gobierno del MAS- se quemaron 6,5 millones de hectáreas de bosques en Bolivia. Santa Cruz y Beni fueron los departamentos más afectados, ambos concentraron el 94% del desastre natural. Los incendios abarcaron diez municipios, y los peores daños fueron en la región de la Chiquitania. Los incendios en esta zona del país consumieron unos 40 millones de árboles y afectaron la supervivencia de al menos 1.200 especies animales, entre las que se encuentran 788 de aves, 242 de mamíferos, 140 de reptiles y 43 de anfibios.

Las actuales autoridades en lugar de abrogar las normas firmadas por los ex servidores públicos Evo Morarles y Álvaro García Linera socapan esa terrible experiencia que el año pasado comenzó precisamente en esta época, con la autorización del gobierno del MAS para ampliar la frontera agrícola y permitir la habilitación de tierras que fueron concedidas a gente afiliada a esa tienda política. Las normas que permitieron los atentados continúan vigentes, pese a reclamos de los indígenas, autoridades de varias regiones y de instituciones defensoras del medioambiente.

El gobierno mediante Decreto de excepción debe prohibir la tala de árboles y la quema de pastizales para evitar haya grandes incendios que van en contra del ecosistema.